Entre idas y vueltas con la apertura y cierre del estrecho de Ormuz y mientras siguen los ataques, las autoridades iraníes controlan el transito mediante el pago con bitcoin.
Actualmente hay alrededor de 175 millones de barriles de crudo y productos refinados cargados en 187 buques cisterna en el Golfo.
En medio de la tregua anunciada por la Casa Blanca y mientras en Medio Oriente siguen volando misiles, drones y bombas de aquí para allá, Irán, quizás mirando un poco más allá del corto plazo, exigió a los buques que atraviesen el estrecho de Ormuz el pago de un peaje en criptomonedas. Así parece haber ocurrido con los dos primeros buques de carga que cruzaron el estrecho desde el anuncio.
Estimaciones privadas daban cuenta que al menos 800 barcos seguían atrapados tras el acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, sin saber qué implicaba la letra pequeña del acuerdo para el tránsito. Según la plataforma de seguimiento de barcos Kpler, el buque Daytona Beach, con bandera de Liberia y con destino a los Emiratos Árabes Unidos, cruzó la frontera bien temprano, mientras que el NJ Earth, de propiedad griega, lo hizo unas dos horas después, con destino desconocido. Estos buques serían los primeros de gran porte en transitar por esta vía marítima crucial desde el alto el fuego de dos semanas, en virtud del cual Irán afirmó que mantendría el control del estrecho. No estaba claro si habían pagado algún peaje para realizar el cruce.
Según datos de Kpler, actualmente hay alrededor de 175 millones de barriles de crudo y productos refinados cargados en 187 buques cisterna en el Golfo, los cuales podrían comenzar a moverse ahora, dependiendo de lo que suceda en el estrecho.
Según el diario británico Financial Times, en lo que respecta al tránsito por el estrecho de Ormuz, Irán declaró que exigirá a las compañías navieras el pago de peajes en criptomonedas para los petroleros que transiten por dicho estrecho, en un intento por mantener el control sobre el paso por esta vía marítima clave durante las dos semanas de la tregua.
Al respecto, Hamid Hosseini, vocero de la Unión de Exportadores de Petróleo, Gas y Productos Petroquímicos de Irán, declaró al Financial Times que Irán quería cobrar peajes a todos los buques que pasen por el paso y evaluar cada barco individualmente. “Irán necesita controlar lo que entra y sale del estrecho para asegurarse de que estas dos semanas no se utilicen para el tráfico de armas”, declaró Hosseini, cuya asociación industrial colabora estrechamente con el Estado. “Todo puede pasar, pero el procedimiento llevará tiempo para cada embarcación, e Irán no tiene prisa”, agregó.
Cabe señalar que las decisiones sobre las condiciones para cruzar el estrecho las toma el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán. Las declaraciones de Hosseini sugieren que Irán exigirá a todos los petroleros que utilicen la ruta del norte, cercana a su costa, lo que plantea dudas sobre si los buques occidentales o vinculados a los estados del Golfo estarán dispuestos a arriesgarse a transitar por ella.
Hosseini afirmó que cada buque cisterna debe enviar un correo electrónico a las autoridades informando sobre su cargamento, tras lo cual Irán les comunicará el peaje que deberán pagar en monedas digitales. Dijo que la tarifa es de 1 dólar por barril de petróleo, y agregó que los buques cisterna vacíos pueden pasar libremente. “Una vez que llega el correo electrónico e Irán completa su evaluación, los buques tienen unos segundos para pagar en bitcoin, lo que garantiza que no puedan ser rastreados ni confiscados debido a las sanciones”, explicó el vocero iraní.
De acuerdo al Financial Times, Irán planea exigir a las compañías navieras que paguen los peajes de tránsito en Bitcoin para los buques que atraviesen el estrecho de Ormuz. Al respecto, Micah Zimmerman de BitcoinMagazine.com destaca que esto vincula al bitcoin con uno de los corredores energéticos más importantes del mundo y con la actualidad.
Sin duda, la metodología elegida por Irán refleja un intento de eludir los canales financieros tradicionales, que siguen restringidos por las sanciones, al tiempo que se mantiene un mecanismo para el control del tránsito. Pero, además, esta medida sitúa al bitcoin en el centro de una crisis geopolítica. Irán lleva años enfrentando restricciones a los sistemas de pago basados en dólares, lo que limita su capacidad para cobrar comisiones o procesar pagos relacionados con el comercio marítimo. Al adoptar el bitcoin, las autoridades buscan un canal que opere fuera de las redes bancarias convencionales y que ofrezca resistencia a la confiscación.
Ahora bien, los analistas señalan que las compañías navieras se enfrentan a un dilema diferente: el cumplimiento normativo puede garantizar un paso seguro por un estrecho canal que conecta el Golfo Pérsico con los mercados globales, pero también introduce la exposición a la volatilidad de los activos digitales, el riesgo operativo y la incertidumbre jurídica derivada de los regímenes de sanciones. Por lo pronto, los mercados reaccionaron: el Bitcoin superó los 72.500 dólares tras el anuncio del alto el fuego, revirtiendo la debilidad anterior relacionada con los temores a una escalada. Actualmente, el bitcoin cotiza cerca de los 73.000 dólares. Esta variación de precio refleja un cambio en el sentimiento de riesgo, ya que los operadores reevalúan la probabilidad de interrupciones en el suministro y conflictos más amplios.
El sistema de peaje propuesto pone de manifiesto cómo los activos digitales pueden interactuar con las políticas estatales bajo presión.
Para Irán, el bitcoin ofrece una herramienta para recaudar ingresos y ejercer control sin depender de intermediarios, mientras que para el transporte marítimo mundial, esto supone un posible cambio en la forma en que se podría fijar el precio y controlar el acceso a infraestructuras clave.
Si bien la introducción del bitcoin como mecanismo de peaje constituye un caso de prueba para el uso de criptomonedas en rutas comerciales controladas por gobiernos, con implicaciones que se extienden más allá de la región, el alto el fuego sigue siendo limitado en alcance y duración. Por lo tanto, cualquier ruptura en las negociaciones podría paralizar el tránsito o modificar el marco de pagos, dejando a las empresas expuestas a cambios repentinos en las políticas.
Pero el control del estrecho tiene otras implicancias. Si se le permite a Irán seguir controlándolo, esto probablemente resultará muy desagradable para los estados del Golfo, incluidos Arabia Saudita, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos. Esto también plantea interrogantes para la OPEP+, el grupo de productores de petróleo, ya que los analistas advierten que otorgar a Irán el control del estrecho de Ormuz podría alterar fundamentalmente el equilibrio de poder dentro de la organización, al darle a Teherán un posible derecho de veto sobre las exportaciones de los miembros rivales.
Según consignan medios internacionales, Ali Shihabi, un analista cercano a la corte real saudí, afirmó que el reino exigirá un acceso "sin trabas" a los mercados globales. “Permitir que Irán ejerza cualquier tipo de control sobre el estrecho sería una línea roja”, dijo Shihabi. “La prioridad debe ser el acceso sin obstáculos a través del estrecho”.
Varios “traders” afirmaron que creían que la situación en los próximos días se asemejaría al sistema que se ha desarrollado durante las últimas dos semanas, en el que un puñado de barcos que han sido aprobados por Irán tienen permitido transitar por una ruta específica. Para Martin Kelly, asesor del grupo de inteligencia marítima EOS Risk, afirmó que era "imposible" que la acumulación de barcos que esperaban para zarpar pudiera resolverse en dos semanas. Según explicó, actualmente entre 10 y 15 barcos podrían transitar el estrecho diariamente, ya que el proceso era "bastante lento", una cifra muy inferior a los 135 barcos que lo hacían antes de la guerra.
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