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Cartas de lectores: Limpiar la política, reflexión, orden internacional

hace 18 horas en lanacion.com.ar

Antes de discutir qué hacer, hay que definir quién lo va a hacer. La calidad de las personas condiciona los resultados. La jueza Sandra Arroyo Salgado propuso un plebiscito vinculante por la ficha limpia: una idea potente… pero lejana. Mientras tanto, el Congreso avanza con otras leyes. Y ahí está el problema: seguimos debatiendo el “qué” sin asegurar primero el “quién”. Sin candidatos íntegros y capaces, cualquier reforma –laboral, ambiental o económica– es puro decorado. ¿Por qué esperar otro turno electoral para exigir lo obvio? Ficha limpia, boleta única y sistema electrónico no son pendientes: son el cimiento. Sin ellos, no hay confianza. La mayoría quiere algo básico: que condenados o procesados por delitos graves no sean candidatos. Si buscamos recuperar la democracia, hay que empezar por donde duele: primero limpiar la política. Después, todo lo demás.

El hecho que funcionarios estadounidenses vinculen acciones militares con la voluntad de Dios invita a una reflexión necesaria. No es la primera vez que líderes políticos apelan a la religión para legitimar decisiones controvertidas. Desde Vladimir Putin hasta el régimen de los ayatollahs en Irán, abundan ejemplos donde se invoca lo sagrado para respaldar proyectos de poder.En todos los casos, se presenta como mandato divino lo que en realidad responde a decisiones humanas. Atribuir a Dios el apoyo a una guerra no solo resulta discutible, sino que empobrece el debate público y puede derivar en visiones absolutas, ajenas a la prudencia que exige la política. La ética, en sociedades plurales, debe apoyarse en principios compartidos, no en interpretaciones religiosas particulares. Separar religión y política no implica desconocer el valor de la fe, sino preservar tanto a la una como a la otra de su mutua instrumentalización.

Putin se apodera de territorio ucraniano, Hamas invade Israel y mata y rapta mil israelitas e Israel responde destruyendo Gaza y matando miles de palestinos, Trump rapta a un dictador venezolano; ahora Netanyahu y Trump decidieron ponerle fin al régimen iraní y han desatado una contienda internacional de la cual parecieran no tener la menor idea de cómo finalizará ni qué consecuencias tendrá para la economía global ni para la comunidad del Medio Oriente. Seguramente para todas y cada una de estas acciones los responsables creerán tener una justificación, pero las consecuencias fueron y serán incalculables. Está claro que la ONU es una Organización No Útil y restablecer un mínimo de orden internacional demandará muchísimo tiempo y sensatez de los líderes actuales, que evidentemente no tienen. ¿Y ahora qué?

El pasado 26 de marzo, en una rápida respuesta a un reclamo de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas, el titular del Ejército dispuso la baja de la institución de 34 efectivos, por haber sufrido condenas firmes en los juicios de la venganza, conocidos como de lesa humanidad. Se ampara el pedido de la PIA y la resolución del Jemge en un párrafo del artículo 20 de la ley para el personal militar que expresamente suscribe: “La baja se produce por… condena emanada de tribunales comunes o federales, a penas equivalentes a las que en el orden militar lleven como accesoria la destitución”. Ahora bien, en la legislación vigente, producida la derogación del Código de Justicia Militar en el año 2008 por el gobierno kirchnerista, no existe tipificado ningún delito cuya pena tenga la destitución como castigo accesorio. Puede comprenderse que simpatizantes de las organizaciones terroristas puedan interpretar e instrumentar las leyes a su conveniencia, como lo vienen haciendo en los mal llamados juicios de lesa humanidad. Pero ¿por qué lo hacen las autoridades actuales del Ejército Argentino? ¿Permitirá el Ministerio de Defensa que se consume este atropello? ¿Dónde quedó la batalla cultural?

El art. 3 bis de la reforma de la ley de glaciares aparece como regresivo y no se trata la interjurisdiccionalidad, al decir del diputado Maximiliano Ferraro. Plantea “fortalecer el Ianigla”. Pregunto: ¿qué opinan del Instituto Nacional del Agua (IA), ex Instituto Nacional de Ciencia y Técnica Hídrica? ¿La IA no tendrá nada que decir?

El país que habitamos está atravesado a lo largo de su historia por “una raíz subterránea deslegitimadora” que impide la institucionalidad y destruye todo intento de consistencia nacional. Prueba de ello es que los tres grandes líderes populares tuvieron que exiliarse y quedaron fuera de toda posibilidad de unirnos como nación. Como símbolo de esta “operación desautorizante”, el monumento a la Constitución nacional (ubicado en la Av. Libertador y Av. Sarmiento) es llamado vulgarmente “El monumento de los españoles”. Quizás el encuentro multisectorial el 30 de abril de 2026, que tendrá como acto fundamental una misa oficiada por la Iglesia Católica argentina, sea el punto de partida de una institucionalidad legitimadora.

Balearon en la cabeza a una niña de 13 años al quedar atrapada en medio de un tiroteo entre narcos

“Juicio político a Kicillof por cómplice de tantos crímenes cometidos con total impunidad y las autoridades sin hacer nada”

“Como bien lo expresó el sacerdote del lugar, esto es responsabilidad del gobierno nacional. El narcotráfico es un tema inherente al Ministerio de Seguridad Nacional”

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