RIO GALLEGOS.- “A mis hijos lo único que les quedó es la palabra héroe…y ahora escuchan que a su héroe lo quieren transformar en culpable”, aseguró con la voz desgarrada y el dolor palpable, la viuda de uno de los 44 tripulantes fallecidos en el hundimiento del ARA San Juan. Lo dijo hoy en su declaración como testigo ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Río Gallegos en la décima primera audiencia del juicio que se ventila en esta ciudad.
La mujer, a quien por razones de confidencialidad se identifica como R., cuestionó así los diferentes argumentos que se fueron escuchando en las audiencias del juicio oral entre algunos testigos de la Armada, donde se apuntó a inculpar a los tripulantes del buque como los responsables de la tragedia.
El esposo de R. era submarinista, suboficial mecánico, meticuloso y obsesivo, documentaba con su celular cada arreglo que realizaba en el submarino, lo acompañaba con anotaciones y luego las guardaba en su computadora, revelaban roturas y arreglos del submarino. “Lo hizo hasta que le prohibieron que lo siga haciendo”, cuenta hoy la mujer que asegura que su esposo partió a la última navegación con temor.
Por pedido de las querellas, los tres testimonios de las esposas de tripulantes fallecidos que declararon hoy como testigos a propuesta del Ministerio Público Fiscal, no fueron transmitidos on line para resguardarlas a ellas y sus hijos.
Las dudas sobre el estado del submarino, con reserva y cuidados, eran compartidos en su casa al regreso de cada viaje, pero contó que el viaje de julio de 2017 –una navegación de 19 días en el que un informe del capitán Pedro Martín Fernández reveló una serie de incidentes de gravedad- su esposo volvió cambiado.
“Esa navegación lo cambió, vino golpeado, tenía la pierna con moretones, de ser alegre, empezó a estar cabizbajo, ‘pasó algo’, me dijo, sin darme muchas explicaciones”, cuenta la mujer que transitaba el cuarto mes de embarazo de su segunda hija cuando ocurrió la tragedia.
“Hemos sido padre y madre desde entonces, tuvimos una herida, nos cosieron y seguimos, pero ahora sentimos que se nos abre otra vez… cuatro años tenía mi hija cuando me preguntó, ¿quién lo mató? No me esperaba esa pregunta, y esas respuestas son las que seguimos esperando”, afirmó en uno de los pasajes mas conmovedores de la tarde.
La audiencia de hoy contó en forma presencial con el presidente del tribunal, Mario Reynaldi, y los jueces Luis Alberto Giménez y Enrique Baronetto, en tanto que el vocal Guillermo Adolfo Quadrini lo siguió de manera remota por zoom, fue una de las jornadas más conmovedoras desde que se inició el 3 de marzo pasado, ninguno de los presentes pudo mantenerse ajeno ante las historias de vida que se desgranaban entre llantos y entereza.
De los cuatro exoficiales superiores de la Armada Argentina imputados, el contralmirante retirado Luis Enrique López Mazzeo, el capitán de navío retirado Héctor Aníbal Alonso, el capitán de fragata retirado Hugo Miguel Correa, y el capitán de navío destituido Claudio Javier Villamide, sólo este último estaba presente en la sala, separado por pocos metros de distancia de las familiares.
“Que paguen todos los culpables, que paguen los que tengan que pagar”, afirmó M. la voz quebrada por sollozos y el convencimiento de decir su verdad, mirando al lugar reservado para los imputados.
“En 2015 mi esposo estuvo en un accidente durante una navegación, con una válvula de escape, saltó una tubería, la herramienta lo golpeó la mano, y la presión empujó a un compañero que debieron hacerle una sutura. La tubería estaba podrida”, recordó la mujer, también madre de dos hijos.
Ella describió que su esposo, suboficial de armas, estaba cada vez más preocupado, y recordó que en una de sus últimas comunicaciones desde Ushuaia le contó que estaban muy cansados, que habían tenido algún problema con el submarino durante el viaje. Y recordó que antes de partir a la última navegación partieron pese al reporte de mal clima que había. “Sabían que estaba el temporal y salieron igual, ¿por qué, si otras veces no lo hicieron?“.
M. madre de dos hijos, hoy de 16 y 22 años, pide justicia. “Queremos que se llegue a la verdad, que se haga justicia, porque nos destrozó la vida. Cada uno tiene que saber bien lo que hace, en el trabajo y en la vida”, afirmó entre sollozos, sin dejar de declarar.
Según Valeria Carreras, abogada querellante presente en la sala, los testimonios de hoy estuvieron más atravesados por el dolor que cuando prestaron declaración en la instrucción en el tribunal de Caleta Olivia.
“Seguramente por la ausencia y la falta de justicia se hace más acentuada con el paso del tiempo”, afirmó a este medio tras el final de la audiencia.
Una de las testigos detalló cómo en su teléfono, al igual que en el de otros familiares, se borraron todos los chats y las conversaciones que tenía con su esposo.
“En los grupos de familia que estaba, apareció que se salió del grupo, a muchos les pasó lo mismo, después de eso ya no me sentí más segura”, dijo en referencia a las denuncias de los familiares que dijeron haber sido sometidos a vigilancia y espionaje de parte del Estado, mientras ellos llevaban adelante su reclamo por justicia.
Las tres mujeres –y la cuarta que declarará mañana como testigo- debieron atravesar un pequeño periplo para llegar hasta aquí. Viajaron desde Mar de Plata, en micro hasta Buenos Aires, tomaron un avión desde Ezeiza para llegar de madrugada a Río Gallegos y desde donde esta misma noche partirán de regreso.
Para A. después de la navegación del mes de julio, previo a la tragedia, nada fue igual para su esposo, suboficial de servicios que se desempeñaba en la cocina, “el ya no quería navegar más, no se sentía seguro, había pedido el pase, era su último viaje”, cuenta la mujer integrante de la querella.
Un día antes que se perdiera el contacto, un compañero le pidió a la mujer que haga un mensaje breve a su esposo para que se lo hagan llegar y debía ser corto. “Le dije que lo amábamos, que lo extrañábamos y que volviera pronto”, contó la mujer a este medio luego de declarar, sin embargo, aclaró: “Nunca supe si el mensaje le llegó”.
Tras la declaración de las tres familiares, estaba prevista la ampliación de indagatoria de Villamide. Sin embargo, la defensa del exmarino solicitó postergar la misma para otro día.
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