Adriana Nechevenko, la escribana que intervino en las operaciones de dos propiedades adquiridas por Manuel Adorni y su mujer, declaró como testigo en Comodoro Py y, al salir, en un ida y vuelta con los medios, evitó referirse al origen del dinero de una de esas operaciones.
“Eso pregúntenle a él”, dijo, en referencia al origen de los fondos con los que el jefe de Gabinete adquirió una de las propiedades.
Fue tras su declaración de más de dos horas ante el fiscal Gerardo Pollicita, este miércoles, en la causa que investiga a Adorni por presunto enriquecimiento ilícito.
“No hubo un préstamo”, sostuvo la mujer, en referencia a la compra que hizo Adorni del departamento en el barrio de Caballito, sobre la calle Miró, donde vive junto a su familia.
Esa operación, cerrada en 230 mil dólares, quedó en la mira por haber sido financiada de alguna manera por dos jubiladas, Claudia Sbabo y Beatriz Viegas.
En la audiencia de hoy, la escribana aclaró, bajo juramento y ante autoridades judiciales, que las jubiladas financiaron 200 de esos 230 mil dólares, a pagar en 2026, sin intereses.
Esos 200 mil dólares son solo una parte del pasivo que pesa sobre el jefe de Gabinete, que acumula otra deuda correspondiente a una primera hipoteca, explicaron fuentes que conocen el expediente.
Se trata de la hipoteca que Adorni y su mujer, Betina Angeletti, constituyeron sobre su departamento en el Parque Chacabuco, utilizada para comprar una casa en el country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz.
Ese préstamo, de un total de 100 mil dólares, fue efectuado por dos mujeres, Graciela Isabel Molina de Cancio y Victoria María José Cancio. Según sostuvo hoy la escribana Nechevenko en su declaración, fueron introducidas por ella en la operación y no conocían a Adorni, quien buscaba un prestamista, relataron fuentes de Comodoro Py. Ese primer préstamo sí fue, sin embargo, con intereses.
A su salida de la fiscalía, la escribana planteó que en la operatoria de Caballito no hubo un préstamo de “efectivo”, stricto sensu, por parte de las jubiladas.
“Préstamo de dinero, así en efectivo, no hubo”, sostuvo, en una de las pocas definiciones que dejó la mujer en su diálogo con la prensa.
En el marco de ese intercambio, Nechevenko precisó que la operación del departamento de la calle Miró fue una “compraventa con una hipoteca de saldo de precio”, aunque sin ahondar en detalles. “No prestaron dinero”, insistió en varias oportunidades sobre las jubiladas.
La mujer dijo que conocía desde hacía “un montón” a la familia Adorni, pero no aclaró nada respecto al origen del dinero empleado para ninguna de las compras, ni se explayó sobre sus ingresos a la Casa Rosada, pese a ser consultada al respecto.
Los investigadores la convocaron para que aporte información no solo del departamento de Caballito sino también de la casa a nombre de la mujer del funcionario, Angeletti, en el country Indio Cua Golf Club de Exaltación de la Cruz, comprada en 2024 y en cuya operación también intervino como escribana.
Nechevenko, de saco rosa, botas cortas y grandes anteojos, llegó temprano a los tribunales de Retiro, permaneció junto a su abogado en el café de la planta baja hasta pasadas las 10, cuando subió a la cita con el fiscal Pollicita, en el quinto piso del edificio judicial de Retiro. Pasadas las 13, dio por concluidas las preguntas y se retiró del edificio, escoltada por la policía.
Ayer en la causa declaró como testigo el primer propietario del departamento de Caballito, el exjugador de fútbol Hugo Morales. El exfutbolista ratificó que vendió la unidad a las dos jubiladas que luego se la venderían a Adorni, con Nechevenko a cargo de la escrituración.
Esa operación, sobre la que hoy fue consultada la escribana, tuvo dos particularidades: se cerró formalmente en 230.000 dólares −es decir, poco más de 1000 dólares el metro cuadrado−; y las vendedoras, las jubiladas Sbabo y Viegas, llamadas también a prestar declaración, fueron también acreedoras de Adorni al otorgarle, en la misma operación, un préstamo de 200.000 dólares, según la documentación que mostró LA NACION.
Morales declaró durante más de dos horas de manera virtual. Sostuvo que durante la operación las jubiladas estuvieron acompañadas por dos “chicos”, de quienes no pudo aportar precisiones. Fuentes judiciales señalaron que esa es una de las pistas a seguir.
Tal como había informado LA NACION, Morales dijo en Tribunales que la operación se hizo muy rápido a través de la inmobiliaria de la mujer de un amigo, también exjugador. Morales aportó los datos de esa inmobiliaria y unos chats que cruzó con las personas involucradas.
Para el lunes próximo fueron citadas Graciela Isabel Molina de Cancio y Victoria María José Cancio, que figuran como que le facilitaron 85.000 dólares y 15.000 dólares, respectivamente, a Adorni y su esposa, con una garantía hipotecaria sobre otro inmueble que el matrimonio ya tenía en la calle Asamblea.
Tal como reveló este medio, esta hipoteca fue formalizada el 15 de noviembre de 2025, el mismo día que la mujer de Adorni compró la casa del country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz.
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