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La digitalización también empieza en casa

hace 5 horas en perfil.com por Nicolás Baccigalupo (*)
Consorcios mal asegurados: problemas y pérdidas millonarias

Durante años la digitalización se pensó como un fenómeno que transformaba industrias: la banca, el comercio, la logística o los medios. Sin embargo, hay un espacio donde ese cambio recién empieza a sentirse con fuerza y que forma parte de la vida cotidiana de millones de personas: los edificios donde vivimos.

La vida urbana está cada vez más mediada por servicios digitales. Pedimos transporte desde una app, pagamos servicios desde el celular y resolvemos trámites en línea. Pero cuando entramos al edificio, muchas veces volvemos a una lógica analógica: procesos manuales, información fragmentada y gestiones que dependen de llamados, planillas o cadenas de mails.

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La digitalización de los consorcios no es simplemente un cambio tecnológico. Es una evolución en la forma de gestionar servicios cotidianos.

Cuando la información está ordenada, accesible y en tiempo real, la dinámica del edificio cambia. Los vecinos pueden entender mejor cómo funciona su consorcio, los administradores tienen herramientas para tomar decisiones con más datos y los proveedores trabajan con procesos más claros. Lo que antes dependía de múltiples intermediaciones pasa a resolverse con mayor previsibilidad.

Ese orden también tiene impacto económico, aunque muchas veces no sea inmediato o visible. Una gestión más eficiente permite anticipar problemas, optimizar recursos y evitar muchos de los costos que aparecen cuando las decisiones se toman tarde o con información incompleta.

Pero quizás el cambio más profundo es cultural. La digitalización introduce una nueva expectativa en los vecinos: la de poder acceder a información, resolver gestiones y seguir lo que ocurre en su edificio con la misma simplicidad con la que interactúan con otros servicios de su vida diaria.

En ese sentido, la tecnología no redefine solo cómo se administra un consorcio, sino también cómo se construye la relación entre vecinos, administradores y proveedores.

Durante mucho tiempo, la gestión de los edificios fue uno de los últimos espacios en digitalizarse dentro de la vida urbana. Hoy ese proceso empieza a acelerarse, impulsado por una necesidad simple: que los servicios cotidianos funcionen con la misma eficiencia y transparencia que el resto del mundo digital.

Porque la transformación digital no ocurre únicamente en las grandes industrias. También empieza, cada vez más, en los lugares donde vivimos.

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