El mercado global atraviesa una jornada de máxima tensión política y financiera. El dato central del día es el vencimiento del ultimátum que Donald Trump le dio a Irán para alcanzar un acuerdo y reabrir el Estrecho de Ormuz, una vía crítica para el comercio mundial de energía. Sin avances en las negociaciones y con Teherán rechazando una tregua transitoria, los inversores optaron por una postura defensiva a la espera de una definición de Washington.
Petróleo arriba de US$100: cómo impacta la guerra en la nafta, la inflación y el dólar en Argentina
Reuters informó que Trump fijó como plazo las 8 de la noche en Washington, es decir, la medianoche GMT. En horario argentino, eso equivale a las 21.00 de este martes 7 de abril, un punto de inflexión para los mercados porque, según la advertencia de la Casa Blanca, si no hay acuerdo podrían profundizarse los ataques contra infraestructura iraní.
La primera reacción del mercado volvió a pasar por el crudo. Reuters reporta que el Brent subía este martes 1% hasta US$111,69 por barril, mientras el mercado seguía incorporando una prima de riesgo geopolítico por la falta de avances diplomáticos. La agencia también señala que el petróleo acumula una suba superior al 50% desde el inicio de la guerra, un salto que reordena expectativas de inflación y crecimiento a nivel global.
El punto clave es el Estrecho de Ormuz. Por ese corredor suele circular cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural, por lo que su cierre efectivo por parte de Irán convirtió el conflicto militar en un shock energético global. Cuando el mercado teme que se prolongue una interrupción de esa magnitud, no sólo sube el crudo: también se recalculan costos logísticos, precios de combustibles y perspectivas de inflación en las principales economías.
La señal dominante de la jornada ha sido hasta ahora la cautela. Reuters describió una rueda de mercados asiáticos y europeos con acciones globales vacilantes, dólar firme y futuros estadounidenses bajo presión, en un contexto en el que los operadores prefieren cubrir riesgo antes que apostar por una resolución rápida. El índice paneuropeo STOXX 600 se mantenía estable, mientras los inversores seguían de cerca si Trump ejecuta o no sus amenazas contra infraestructura iraní.
Esa reacción encaja con un típico episodio de risk-off, un concepto de mercado que describe momentos en los que los inversores reducen exposición a activos riesgosos y buscan refugio en instrumentos más defensivos, como el dólar.
En efecto, la divisa estadounidense se mantiene cerca de sus máximos recientes frente a una canasta de monedas, justamente por esa búsqueda global de cobertura.
Kyle Rodda, analista senior de mercados de Capital.com, resumió ante Reuters el clima financiero del día: “Estamos otra vez frente a un reloj en cuenta regresiva impuesto por Trump y no hay forma de predecir con confianza qué va a pasar”. La frase refleja el núcleo del problema para los operadores: más que una discusión sobre valuaciones, el mercado enfrenta un evento binario, condicionado por una decisión política y militar que puede alterar de golpe el precio de la energía.
Del lado iraní no hubo señales de concesión. Reuters reportó que Teherán rechazó la propuesta transmitida por intermediarios para un cese del fuego temporal y fijó condiciones más duras para cualquier negociación: fin inmediato de los ataques de Estados Unidos e Israel, garantías de no repetición y compensaciones por daños. Además, planteó que cualquier arreglo futuro debe preservar el control iraní sobre el Estrecho de Ormuz y permitirle cobrar tarifas a los buques que lo atraviesen.
Combustibles: estacioneros apuntan contra las tasas viales por el mayor precio en surtidores
Ese punto cambia la naturaleza de la discusión. Ya no se trata sólo de si habrá o no una tregua, sino de bajo qué condiciones volvería a normalizarse el tránsito por la principal arteria energética del Golfo. Para el mercado, la negativa iraní a aceptar una salida transitoria implica que el shock de oferta puede durar más de lo inicialmente esperado.
Trump, por su parte, ratificó el lunes que el plazo es final y “altamente improbable” de extenderse. Reuters consigna que el presidente estadounidense consideró “significativa” la propuesta de paz iraní, pero “no lo suficientemente buena”, y reiteró que, si no hay acuerdo, Estados Unidos podría lanzar ataques amplios sobre infraestructura del país.
A la presión sobre los mercados se sumó este martes una advertencia de Qatar, uno de los actores diplomáticos más activos de la región. Según un cable de AFP, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores qatarí, Majed al-Ansari, sostuvo este martes 7 de abril que Medio Oriente está “muy cerca” de un umbral en el que la escalada ya no pueda ser controlada.
“Llevamos advirtiendo desde 2023 que una escalada sin control nos llevará a una situación en la que no pueda controlarse y estamos muy cerca de ese punto”, dijo el funcionario. El mensaje agrega una señal política relevante: ya no sólo se teme por la continuidad de la guerra, sino por la posibilidad de que derive en una dinámica regional más amplia, con impactos sobre seguridad alimentaria, agua, ambiente e infraestructura energética.
La advertencia qatarí refuerza lo que los mercados ya descuentan parcialmente en los precios: cuanto más se extienda el conflicto y más actores regionales queden expuestos, mayor será la dificultad para contener el shock sobre petróleo, gas, transporte y expectativas de inflación.
"Todos los caminos conducen a precios altos": el drástico pronóstico del FMI por la guerra
En definitiva, el problema para los mercados no es sólo el precio spot del petróleo, sino su impacto macroeconómico. Reuters advirte que la guerra ya disparó temores de estanflación, una combinación de inflación alta con crecimiento débil o estancado, y que ese escenario alteró por completo la lectura sobre la política monetaria en Estados Unidos. Los operadores, según la agencia, ya no descuentan recortes de tasas de la Reserva Federal este año.
La señal llegó reforzada por los últimos datos de actividad. Reuters señaló que el sector servicios de Estados Unidos se desaceleró en marzo, mientras que los precios pagados por las empresas por sus insumos registraron el mayor aumento en más de 13 años. En otras palabras, el shock energético ya empieza a aparecer como presión inflacionaria concreta, justo cuando el crecimiento pierde tracción.
Vasu Menon, director gerente de estrategia de inversión de OCBC en Singapur, advirtió ante la agencia que cualquier ataque efectivo contra la infraestructura eléctrica iraní implicaría una escalada significativa y elevaría el riesgo de represalias que afecten instalaciones energéticas del Golfo. Esa mirada es importante porque el mercado no teme sólo por Irán: teme por un efecto dominó sobre toda la red regional de producción, transporte y exportación de energía.
La jornada de hoy funciona como un examen para el mercado global. Si el plazo vence sin acuerdo y Washington decide endurecer la ofensiva, el petróleo podría incorporar una nueva ronda de prima geopolítica y consolidar el giro defensivo de los inversores. Si, en cambio, Trump posterga o modera su amenaza, podría abrirse una ventana de alivio transitorio para crudo, bolsas y expectativas inflacionarias. Por ahora, el dato dominante es que el mercado llegó al vencimiento del ultimátum sin una hoja de ruta clara.
Para la Argentina, este tipo de shock externo tiene una doble lectura en tanto implica un petróleo más alto que puede mejorar el valor de las exportaciones energéticas y el atractivo de Vaca Muerta, pero también agrega presión sobre combustibles, costos logísticos e inflación doméstica.