Desde su fundación en 2012, ByteDance se ha convertido en la principal “fábrica de aplicaciones” del mundo. El gigante chino, que comenzó como un agregador de noticias, hoy es conocido sobre todo por ser la empresa detrás de TikTok y su equivalente local, Douyin, que en conjunto tienen cerca de 3000 millones de usuarios mensuales en todo el mundo. La compañía lanza tantas aplicaciones móviles que incluso a sus empleados les cuesta seguirles el ritmo. Su portafolio abarca desde edición de video y colaboración laboral hasta chatbots.
Un acuerdo cerrado en enero para vender el 80% de la división estadounidense de TikTok a Oracle, junto con otros inversores cercanos al presidente Donald Trump, puso fin a una saga que distraía a la compañía china, que logró un arreglo sorprendentemente favorable (según se informa, alquila su algoritmo al nuevo negocio a cambio del 20% de sus ingresos, y sigue operando TikTok Shop, su unidad de comercio electrónico, en Estados Unidos).
Desde entonces, los inversores se volvieron aún más optimistas sobre sus perspectivas. En noviembre, la firma no cotizante fue valuada en US$480.000 millones en una transacción secundaria; en febrero, esa cifra trepó a US$550.000 millones. Entre las empresas privadas, solo OpenAI y SpaceX valen más. Su enorme base de usuarios la convierte en la segunda compañía de redes sociales del mundo, detrás de Meta, dueña de Facebook e Instagram.
También se está transformando rápidamente en una potencia del comercio electrónico y en una de las principales firmas de inteligencia artificial de China. Su crecimiento sostenido inquieta cada vez más a competidores dentro y fuera del país. ¿Puede algo detenerlo?
El negocio en China, que representó cerca de tres cuartas partes de sus ingresos estimados en US$155.000 millones en 2024, es clave. Su modelo “del contenido al carrito”, que combina entretenimiento y comercio electrónico, la convirtió en la tercera empresa de e-commerce del país, con ventas por 4 billones de yuanes (US$580.000 millones) el año pasado. Douyin se transformó en un mercado vibrante: publicaciones de productos se mezclan con videos de gatos, mientras influencers venden en transmisiones en vivo. Hongguo, una app de microdramas, también incentiva compras de productos que aparecen en sus episodios.
ByteDance avanzó además en otros negocios. Su servicio de delivery de comida crece rápidamente y le quita mercado a Meituan y otros jugadores. Una app lanzada el mes pasado, Dou Sheng Sheng, que ofrece cupones para consumo presencial, rápidamente lideró los rankings locales. La amplitud de su ecosistema y la enorme cantidad de datos que recolecta la convirtieron en el mayor anunciante digital de China, desplazando a Alibaba, que lideraba desde mediados de la década pasada.
La inteligencia artificial impulsa aún más su crecimiento. Doubao, su chatbot, es el más popular en China, con 315 millones de usuarios mensuales en febrero. Ofrecer acceso a sus modelos también le permitió atraer empresas a su plataforma de computación en la nube, que crece con rapidez.
Las ambiciones de ByteDance en IA son altas. Busca convertir a Doubao en una “superapp” capaz de ejecutar todo tipo de transacciones digitales con simples comandos. En diciembre, se asoció con ZTE para lanzar un smartphone con un asistente de IA capaz de leer la pantalla y realizar tareas, incluso compras.
El dispositivo, del que se produjeron solo 30.000 unidades, se agotó en días, pero enfrentó problemas: el asistente fue bloqueado al intentar usar apps de competidores y también hubo dificultades con los pagos. Aunque ByteDance tiene su propio sistema, aún no está ampliamente adoptado y depende de los de Alibaba y Tencent.
Esto refleja uno de los límites a su expansión: sus rivales llevan años construyendo infraestructura clave como pagos y logística, áreas en las que ByteDance invirtió menos.
Un problema mayor es su relación con el gobierno chino. Su fundador, Zhang Yiming, dejó la dirección ejecutiva y la presidencia en 2021 en medio de la ofensiva oficial para controlar a los gigantes tecnológicos. Aunque el clima mejoró, persisten tensiones. El gobierno se siente más cómodo con grandes firmas de e-commerce, pero no quiere que una red social concentre demasiado poder, dado el control sobre la opinión pública.
Estas tensiones también podrían complicar su expansión internacional. ByteDance es una de las pocas tecnológicas chinas con éxito global, pero el gobierno desconfía de la relocalización de operaciones en el exterior, como en Singapur, donde se basa gran parte de TikTok.
Hasta ahora, ByteDance logró moverse entre el ecosistema digital chino y el occidental. Pero ese equilibrio será cada vez más difícil de sostener.
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