En el primer bimestre del año se registró una caída del 10% en la cantidad de argentinos que vacacionaron en el exterior respecto de 2025 y se habría producido una menor salida de divisas. Sin embargo, un análisis privado sugiere que este retroceso podría ser transitorio: parte de la demanda se habría postergado ante la expectativa de viajar al próximo Mundial de fútbol, un fenómeno que podría ejercer presión sobre el tipo de cambio y las reservas.
Un informe de la Fundación Mediterránea, elaborado por Marcos Cohen Arazi, identifica cinco factores que anticipan un flujo significativo de argentinos hacia la cita deportiva. En primer lugar, el tipo de cambio resulta hoy más favorable que en el último Mundial de Qatar, cuando el costo del dólar para turismo, en términos reales, duplicaba al actual y coexistía con una elevada brecha cambiaria.
En segundo término, el evento se desarrollará en destinos más familiares para los viajeros argentinos y en sedes relativamente más cercanas, tanto en distancia como en tiempo de traslado, además de afinidades culturales. A esto se suma una conectividad más accesible, impulsada por una mayor oferta de vuelos desde el país hacia Estados Unidos y México, y menores distancias. Finalmente, el informe destaca un componente emocional: la posibilidad de que se trate de la última participación mundialista de Lionel Messi como capitán de la selección.
“Esto implica también otro factor de presión sobre el tipo de cambio y las reservas para lo que resta del año, a partir del desbalance en la cuenta de viajes. De todas maneras, se trataría de un impacto acotado en relación con otros flujos de divisas”, señala el documento.
Consultado por LA NACION, Cohen Arazi dijo que el escenario base es una salida de unos US$240 millones adicionales al emisivo habitual de los meses de junio-julio pudiendo llegar a US$380 millones en un escenario de fuerte participación de argentinos residentes.
En la misma línea, Amílcar Collante, de Profit Consultores, proyectó que la demanda de divisas vía tarjeta podría ubicarse entre US$200 millones y US$300 millones, por encima del promedio de esos meses.
Más allá de estas cifras, desde la Fundación Mediterránea subrayan la necesidad de contextualizar el turismo dentro del conjunto de la demanda de divisas. Si bien se trata de un componente relevante, existen factores de mayor peso relativo. En períodos electorales recientes, por ejemplo, la demanda de dólares para atesoramiento llegó a quintuplicar el déficit de la cuenta de viajes, mientras que el flujo mensual de importaciones de bienes resulta de magnitud comparable al rojo turístico.
Asimismo, las necesidades de financiamiento del Tesoro para afrontar vencimientos de deuda pueden tener un impacto superior sobre el mercado cambiario. En este marco, la demanda asociada al turismo aparece como un factor adicional de presión, aunque no determinante.
En 2025, el déficit de divisas por la cuenta de viajes alcanzó los US$7221 millones, casi el triple del registrado el año anterior. Aproximadamente la mitad de ese desequilibrio se concentró en el primer trimestre, en un verano marcado por el auge de argentinos en el exterior, con Brasil como principal destino.
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