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Según las planillas del INDEC, entre el segundo semestre de 2024 y el mismo período de 2025, la pobreza bajó casi 10 puntos porcentuales, para ubicarse en 28,2%. Así, hay 13,4 millones de argentinos que no logran alcanzar la canasta básica que les pemitiría zafar de esta condición.
Pese a la mejora, -en lo que va de la gestión de Javier Milei los dato oficiales hablan de una reducción de 13 puntos porcentuales- para este año el camino parece mucho más complicado.
Un informe de Laura Caullo y Guadalupe Galíndez, Responsables de la sección Social-Laboral del IERAL, advierte que la baja de la pobreza podría cortarse este año por el rebote de los alimentos y la inflación amesetada.
Las especialistas detallan que la baja de la pobreza a 28,2%, el menor nivel en siete años, "se explica, en buena medida, por una recuperación de los ingresos de los hogares en relación con el costo de las canastas básicas. Sin embargo, detrás de esta dinámica aparece una señal menos favorable. En los últimos meses de 2025 y comienzos de 2026 los ingresos comienzan a evolucionar por debajo de la inflación, lo que introduce interrogantes sobre la sostenibilidad de esta tendencia".
La inflación fue la clave que explicó la baja de la pobreza hasta finales de 2025 y este año se transformaría en la piedra que complicaría la mejora del indicador. Hace nueve meses que el Indice de Precios al Consumidor no baja y se espera que en marzo se haya ubicado cerca del 3%, el nivel más alto en 12 meses.
Si bien el dato de la suba de salarios de febrero aún no se conoce, si en una proyección optimista llegara al 3% marcaría que los sueldos del sector privado registrado crecieron un 32,3% entre febrero de 2025 y febrero de 2026 no solo por debajo de la inflación general, que marcó 36,2% en ese período, sino considerablemente por detrás del aumento en los precios de los alimentos (40,4%) y de la canasta básica alimentaria (42,1%).
"Al ampliar la mirada, los salarios totales muestran una dinámica algo más favorable, con un crecimiento del 37,8%, aunque igualmente insuficiente para acompañar el encarecimiento de los bienes esenciales", señala el IERAL.
En base a esto resaltan que "la evolución futura del indicador de pobreza estará fuertemente condicionada por la dinámica de los precios. En un escenario en el que los alimentos crecen por encima del nivel general, incluso ajustes salariales alineados con la inflación promedio pueden resultar insuficientes para sostener el poder adquisitivo de los hogares más vulnerables".
El IERAL también apunta que "la pobreza en Argentina no es un fenómeno uniforme, sino que responde a estructuras productivas, niveles de informalidad y oportunidades de ingreso disímiles entre regiones. Todo ello en el marco de un crecimiento económico heterogéneo, con dinámicas sectoriales diferenciadas entre actividades generadoras de divisas y aquellas más intensivas en empleo".
"En este contexto, y a pesar de la significativa reducción observada en los últimos datos, la mejora en el indicador de pobreza no debería ocultar las fragilidades persistentes. Su evolución en los próximos meses dependerá no solo de la estabilidad de precios, sino también de la capacidad del mercado laboral para generar ingresos más robustos y sostenibles a lo largo del país".
Por su parte Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, sostuvo en declaraciones radiales que de cara al primer trimestre del año, "la tendencia estaría mostrando que se habría revertido la caída y la pobreza estaría aumentando”.
“Hay una paradoja entre la estadística de la pobreza y la capacidad de consumo. No hemos llegado a niveles de consumo como los de 2015, cuando la pobreza se ubicaba en torno al 28%–29%, ni tampoco a los alcanzados en 2018″, agregó Salvia.
Al analizar el fenómeno en perspectiva histórica, Salvia subrayó que “la Argentina nunca ha podido bajar de un 29%–30% de pobreza” en los últimos 20 años. “La pobreza estructural argentina pone un límite porque no hay buenos empleos, porque los empleos están precarizados, porque no se está creando empleo y porque las remuneraciones del sector privado formal no están creciendo significativamente”.
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