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La tormenta que espera a Manuel Adorni en Diputados: 5.000 preguntas y un blindaje al límite

hace mucho en perfil.com por Claudio Mardones
Manuel Adorni

En parte de la autodefensa que impulsa desde hace tres semanas, el funcionario Manuel Adorni apostó a mantenerse en pie a cualquier costo. Una de las decisiones urgentes que tomó para aplacar las dudas sobre su continuidad fue confirmar que estará presente el 29 de abril en la Cámara de Diputados para brindar informes sobre la gestión del Gobierno y contestar las preguntas de los legisladores, tal como establece el artículo 101 de la Constitución.

Su problema, lamentan en el oficialismo, es que esa iniciativa (pensada como impulso de continuidad ante la crisis) asoma demasiado lejana. El desgaste cotidiano del ministro coordinador acorta los tiempos y consume muy rápido el oxígeno que el gobierno intenta generar para superar las consecuencias del escándalo.

Además, Javier Milei no lo dejó solo ante la idea de ponerle fecha a su comparecencia: anunció que irá a escuchar a su jefe de Gabinete cuando ofrezca el informe 144 del organismo creado por la reforma Constitucional de 1994.

El anticipo del tono que tendrá esa sesión está en las 5.000 preguntas que ya enviaron desde todos los bloques de la Cámara Baja. La última vez que se cumplió con el artículo 101 fue el 27 de agosto del año pasado, con la visita del entonces ministro coordinador Guillermo Francos.

Su sucesor eligió empezar por la misma cámara y la fecha que parecía un trámite legislativo se transformó en un examen político, condicionado por una larga cuenta regresiva. El pulso del expediente judicial, con la investigación a cargo del fiscal Gerardo Pollicita, aumenta el desgaste del Gobierno por bancar al ministro.

El oficialismo no sólo tiene que cuidarle las espaldas al Presidente, sino también a Adorni. No es la foto que esperaban en la Casa Rosada después de las victorias legislativas de febrero. Después de la apertura del período 144 de sesiones ordinarias del Congreso, con un Milei enfurecido con la oposición, las dos cámaras pasaron a un segundo plano.

Sin embargo, es lo mejor que le puede pasar al oficialismo hasta que pueda canalizar el desgaste y evitar un escenario peor. En las próximas semanas las dos cámaras estarán enfocadas en el funcionamiento de comisiones.

Ahora, en Diputados, las de Recursos Naturales y Asuntos Constitucionales se volverán a reunir el martes para dictaminar la Ley de Glaciares después de una audiencia pública muy cuestionada porque tuvo más de 100.000 inscriptos y sólo pudieron hablar 300 entre formato virtual y presencial.

Es el germen de una futura demanda judicial que busque invalidar la eventual sanción de la reforma, pero el plan sigue en marcha y el objetivo es cerrar el círculo. El oficialismo podría redoblar la apuesta y sesionar después de ese dictamen o esperar hasta que haya un panorama más claro sobre la situación de Adorni.

Igualmente, será inevitable que la próxima sesión esté atravesada por el escándalo que afronta el ministro coordinador. El dilema es si hacerla lejos de su comparecencia del 29 de abril o más cerca.

El oficialismo impulsó a la oficialista Lilia Lemoine y con esa decisión blinda al Ejecutivo ante cualquier ofensiva opositora. El único que queda afuera de esa protección, sostenida por la nueva mayoría que tiene el oficialismo desde diciembre, es Adorni, que está regido por el artículo 101 de la Constitución, que además de los informes mensuales incluye la posibilidad de interpelarlo y decidir una moción de censura para destituirlo de la jefatura de Gabinete.

Nada de eso estaba en el radar del oficialismo hasta hace un mes. El único objetivo era cerrar la tensión con Marcela Pagano, que hace dos años fue electa al frente de la comisión y el titular de la Cámara Baja desconoció la elección porque consideró que no cumplía con el reglamento del cuerpo. La puja no aflojó y la comisión nunca funcionó. Ahora las riendas las tendrá Lemoine, parte del entorno más cercano que rodea al Presidente.

Para defender a Adorni hubo una tregua adentro del oficialismo. La disputa interna entre la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y el asesor Santiago Caputo tuvo una pausa la semana pasada. El plan es que sea sostenida, pero hay señales en el Congreso que ponen en duda ese objetivo.

Después de la elección de autoridades de las comisiones llegó el momento de elegir a quienes tendrán la conducción de bicamerales. Una de las más importantes es la Bicameral de Control y Seguimiento de Organismos de Inteligencia, que este año tiene cabecera en Diputados. El plan del oficialismo es promover al karinista Sebastián Pareja.

Dicen que es para controlar a Caputo y su influencia en el aparato de espionaje estatal, aunque su misión debería ser cuidarle las espaldas al oficialismo en una zona tan vidriosa como sensible.

Hay una razón para dormir los tiempos: el último DNU que reformó la SIDE y le permite a sus agentes realizar detenciones todavía no ha sido tratado por la Bicameral de Trámite Legislativo ni por la de Inteligencia.

Lilia Lemoine