En un contexto económico marcado por la caída en la producción industrial y una fuerte retracción del consumo, Mondelez, la multinacional fabricante de Oreo, Milka y Cadbury, llegó a un acuerdo sindical “histórico” que garantiza los puestos de trabajo en su planta de Pacheco, en la provincia de Buenos Aires, por al menos un año.
Además, reafirmó su compromiso de producir en la Argentina, incluso productos que hasta ahora llegaban importados. El convenio contempla recategorizaciones, mejoras salariales y condiciones laborales inéditas, según informaron tanto la empresa como el Sindicato de Trabajadores de la Alimentación (STIA), quienes calificaron el resultado como un punto de inflexión para el sector industrial alimenticio.
A fines del año pasado, la empresa había decidido frenar la producción en su planta de Pacheco por tres semanas, en el marco de la caída del consumo y la necesidad de readecuar su capacidad a la demanda del mercado local.
La planta de Mondelez en Pacheco representa la mayor operación de la firma internacional en la Argentina y concentra gran parte de la producción nacional de galletitas, chocolates y golosinas. Además, figura entre las instalaciones más importantes de la compañía en la región. Desde este complejo, Mondelez elabora en el país marcas como Milka, Cadbury, Oreo, Pepitos, Express y Tang.
Uno de los componentes centrales del entendimiento es el pago de una suma fija de $920.000, que será abonada en dos cuotas iguales a todos los empleados de la planta de Pacheco. En paralelo, 230 trabajadores serán recategorizados a un nivel superior, un hecho que el gremio describió como “histórico” por la escala del reconocimiento profesional acordado.
Al mismo tiempo, la empresa oficializó un compromiso de no realizar despidos durante un año completo y de mantener la actividad fabril en el complejo, lo que introduce previsibilidad en un sector donde la permanencia del empleo se encuentra bajo presión.
La reorganización fabril incluyó la estandarización del descanso de 80 minutos en cada turno de 8 horas, una práctica que la compañía considera habitual en el sector, pero que en este caso quedó formalizada para toda la planta, poniendo fin a reducciones unilaterales. En línea con el plan de mejora de productividad, la firma “adecuó su ciclo productivo para ponerse a tono con la competitividad que requiere el mercado”.
También se pactaron bonificaciones, incentivos y la construcción de nueva infraestructura para el bienestar del personal. Mondelez instalará dos salas de descanso en la planta, en respuesta a los reclamos de las comisiones internas respecto a las condiciones laborales.
La dirección de la compañía enfatizó que la mayoría de los trabajadores de Pacheco comprende la necesidad de avanzar en acuerdos que aseguren la “sustentabilidad operativa acorde con el objetivo de mantener la actividad industrial, en un momento particularmente desafiante para el sector”, según informaron a Infobae.
Fuentes de Mondelez señalaron a Infobae que “no se prevén despidos, suspensiones ni recortes de actividad”, y explicaron que la adaptación de los sistemas de relevos y descansos es resultado de un proceso de diálogo permanente con el gremio y las autoridades laborales bonaerenses.
Por su parte, el acuerdo contempla un aumento del 18% en el incentivo logístico, así como la ampliación de la bonificación por productividad para 200 horas de oficiales calificados de mantenimiento, sumando incentivos directos al salario mensual de los operarios
El titular del STIA, Sergio Escalante, destacó que el acuerdo trasciende los beneficios individuales y responde a una lógica de defensa de la industria local. “Uno de los puntos centrales es el compromiso de la empresa de producir en el país artículos que hoy se importan. Este paso es fundamental para la defensa de la industria nacional y asegura la continuidad y creación de empleo genuino en Argentina“, sostuvo.
El propio dirigente gremial señaló la excepcionalidad de este acuerdo frente al contexto adverso: “En medio de un industricidio que desatiende al sector y con una caída generalizada de ventas y producción, logramos garantizar la estabilidad de los trabajadores y blindar los puestos de trabajo”, y consideró que la decisión de Mondelez es una muestra de que el sindicato puede “poner el bienestar de las familias trabajadoras por encima de todo”, incluso durante una crisis.
El convenio de Mondelez se produce en un año en el que, a pesar de un crecimiento económico general del 4%, el consumo masivo sólo logró recuperarse un 2% en 2025 después de una dura caída del 16% en 2024, de acuerdo con las cifras de la consultora NielsenIQ. Si bien la inflación se desaceleró, la leve mejora en el poder de compra no se distribuyó equitativamente entre los diferentes sectores sociales y el peso de los servicios públicos, a raíz de la reducción de subsidios, impactó de forma directa en la capacidad de consumo.
En tanto, un estudio de Worldpanel by Numerator reportó que, al cierre de 2025, el consumo en los hogares argentinos arrastró una seguidilla de cinco meses consecutivos a la baja, con una caída del 8,2% en la frecuencia de compra y de 4,7% en el volumen de productos adquiridos durante el último trimestre respecto al año anterior. Este comportamiento derivó en canastas familiares más pequeñas y una preferencia creciente por segundas marcas.
De acuerdo con el Índice de Producción Industrial (IPI) de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), el sector de alimentos y bebidas registró un crecimiento interanual del 0,9% en el primer bimestre de 2026. Este desempeño contrasta con la tendencia general de la industria, que acumuló una contracción del 3,9% respecto al mismo período de 2025 y sumó ocho meses consecutivos de retroceso. Mientras los bienes de consumo durable y los bienes de capital registraron caídas del 15,8% y 18,3% respectivamente, el rubro alimenticio se posicionó entre los pocos que lograron mantener y mejorar su nivel de actividad.