El Gobierno salió a exhibir una de sus victorias más resonantes de las últimas semanas. A través de un posteo de la Oficina del Presidente, Javier Milei informó que recibió en Casa Rosada al equipo que logró revertir en la Justicia de Estados Unidos la condena contra la Argentina por la expropiación de YPF. Según el mensaje oficial, el mandatario felicitó a la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzabal; al procurador del Tesoro, Sebastián Amerio; a los subprocuradores Juan Ignacio Stampalija y Julio Pablo Comadira; y a los abogados de Sullivan & Cromwell, Robert Giuffra Jr. y Sergio Galvis.
Milei, sobre la expropiación de CFK a YPF: “Pusieron a todos los argentinos en riesgo”
La foto llega pocos días después de que la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York anulara el fallo de primera instancia que obligaba al país a pagar US$16.100 millones a los demandantes por la nacionalización de YPF de 2012. La decisión también dejó sin efecto la orden posterior que exigía entregar acciones de la petrolera, en un giro de enorme impacto para las cuentas públicas y para el frente financiero argentino.
La relevancia económica del fallo es inmediata. La sentencia de primera instancia representaba una amenaza de magnitud para la Argentina: no sólo por el monto original, sino también porque, con intereses, la cuenta se había ampliado todavía más. La revocación le quitó al Gobierno una contingencia judicial multimillonaria en un momento en que la administración de Milei busca sostener el ajuste fiscal, recomponer reservas y mejorar las condiciones de financiamiento.
Para el mercado, además, la novedad despejó parte de la incertidumbre alrededor de YPF y del propio Estado argentino. El fallo fue leído como una señal favorable porque redujo un riesgo legal que pesaba sobre la petrolera y sobre la estrategia oficial de estabilización macroeconómica. También implicó un golpe para Burford Capital, el fondo que impulsó la demanda, cuyas acciones sufrieron una fuerte caída tras conocerse la decisión judicial.
La reunión en Balcarce 50 muestra que el oficialismo no quiere dejar el triunfo en el plano técnico. Milei procura apropiarse políticamente de una resolución que le permite mostrarse como gestor de un resultado concreto en medio de un contexto exigente. El mensaje oficial, al poner nombres y apellidos a los responsables de la defensa, buscó reforzar esa idea de conducción y eficacia.
La estrategia también tiene otra lectura: el caso YPF toca un nervio sensible de la economía argentina. No se trata sólo de un litigio internacional, sino de una causa asociada a la expropiación de la petrolera, al costo potencial para el Estado y al futuro de uno de los activos más relevantes del país. Por eso, el Gobierno intenta transformar la victoria judicial en un mensaje más amplio hacia inversores y acreedores: que la Argentina puede defenderse con éxito en tribunales externos y bajar riesgos que condicionan su perfil financiero. Esa interpretación, no obstante, convive con la posibilidad de nuevos recursos por parte de los demandantes, que todavía podrían intentar otras vías de apelación.