Gazette
Oficial
$ 1415,79
0,45%
Blue
$ 1405,00
-0,35%
MEP
$ 1434,04
0,00%
CCL
$ 1477,45
0,00%
Risk
612
0,00%%

Lo que podemos hacer como sociedad

hace 18 horas en lanacion.com.ar por Diego M. Jiménez

La mente humana es insondable y sus motivaciones, muchas veces, indescifrables. Frente a lo sucedido en la provincia de Santa Fe, en una escuela, en un día como cualquier otro, solo nos quedan el estupor y la compasión por quienes lo sufrieron de forma directa. Los sistemas educativos cuentan con protocolos de abordaje de situaciones conflictivas y violencia. Muchas instituciones cuentan con equipos de orientación escolar y también algunos municipios tienen dependencias u oficinas de prevención que atienden cuestiones de esta naturaleza. Las redes de contención, en general, responden bien. Los docentes y directivos tienen a disposición canales de comunicación para canalizar situaciones potenciales de riesgo. Los mecanismos existen y la discusión, por cierto, delicada y necesariamente exenta de amarillismo, acerca de si el hecho pudiese haberse prevenido, está abierta.

El tejido social del país está descosido, tiene agujeros que apenas pueden ser tapados por las políticas públicas. La escuela dejó de ser un sitio cuya función solo era la de enseñanza-aprendizaje. Hoy es un “hospital de campaña social”. La violencia, las dificultades sociales y las tensiones de una nación empobrecida habitan desde hace tiempo en ella.

Lo ocurrido debería empujar al mundo de los adultos, a la dirigencia y a quienes tienen influencia mediática, a transitar urgentemente los caminos de la cordura, a retomar la templanza y recrear la conversación razonada. Quienes se están formando miran a quienes tienen alrededor, pero sobre todo a quienes tienen arriba, a sus mayores: a sus docentes, a sus familiares, a sus directivos y gobernantes. Y si el de estos últimos es un ring de violencia verbal, poco servicio se hace a la arquitectura sólida que requiere una sociedad pacífica.

Hace un tiempo largo que elegimos los gritos, la ofensa cruel, el desprecio y la burla como modo de intercambio. Lo hicimos como practicantes de ese estilo, por omitir nuestras críticas a ese modo de expresarnos o por refugiarnos en nuestras tribus particulares. Enrarecimos el clima. Naturalizamos lo anómalo, fagocitamos lo ofensivo, perdimos la brújula.

Quizá nada hubiese evitado lo que le sucedió a la comunidad de la Escuela N° 40 Mariano Moreno de San Cristóbal. Lo cierto, quizá la única certeza dentro de un inmenso dolor, es que una sociedad que haga de la paz y la prudencia su horizonte sería la más deseable e imprescindible para afrontar lo más terrible de todo: un adolescente quitándoles la vida a otros. Quizá sea esto, edificar una sociedad pacífica, lo más valioso que podemos hacer como sociedad.

© Copyright 2026 SA LA NACION | Todos los derechos reservados. Dirección Nacional del Derecho de Autor DNDA - EXPEDIENTE DNDA (renovación) RL-2023-95334553-APN-DNDA#MJ.Queda prohibida la reproducción total o parcial del presente diario.