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Autismo: el futuro del diagnóstico podría cambiar con genética, metabolismo y neuroimagen

hace 18 horas en lanacion.com.ar por Florencia Sanabria

Durante décadas, el diagnóstico del autismo se basó principalmente en la observación del comportamiento infantil: cómo juega un niño, cómo se comunica, cómo responde a su entorno o cómo se relaciona socialmente. Estas evaluaciones permitieron estructurar el campo del neurodesarrollo y ayudaron a identificar a miles de niños que necesitaban apoyo. Sin embargo, la ciencia está comenzando a abrir una nueva etapa en la comprensión del autismo.

En los últimos años, avances en genética, neurología, metabolismo cerebral y tecnología médica han empezado a transformar la forma en que los investigadores entienden el desarrollo del cerebro. Cada vez más especialistas consideran que el futuro del diagnóstico del autismo podría incorporar herramientas biológicas que complementen las evaluaciones conductuales tradicionales.

Los estudios genéticos, por ejemplo, han identificado cientos de variantes genéticas asociadas con el desarrollo neurológico. Estas investigaciones sugieren que el autismo no es una condición única, sino un conjunto muy amplio de trayectorias del desarrollo que pueden tener orígenes biológicos diferentes.

Además de la genética, el estudio del metabolismo cerebral está generando nuevas líneas de investigación. Algunos equipos científicos investigan cómo el funcionamiento energético de las células, los procesos metabólicos o ciertos desequilibrios bioquímicos pueden influir en el desarrollo del sistema nervioso.

Otro campo que avanza rápidamente es el de la neuroimagen. Las tecnologías de resonancia magnética de alta resolución y otros métodos de análisis cerebral permiten estudiar la conectividad neuronal y el desarrollo de diferentes áreas del cerebro. Estas herramientas podrían ayudar a comprender mejor por qué ciertos niños presentan dificultades en el lenguaje, la comunicación o la coordinación.

Los estudios del sueño también están ganando relevancia. Investigaciones recientes muestran que los patrones de sueño pueden ofrecer información importante sobre la maduración del cerebro infantil y sobre la actividad eléctrica cerebral durante el descanso.

Para muchos especialistas, el futuro del diagnóstico del autismo probablemente será más interdisciplinario. La tendencia apunta a integrar diferentes fuentes de información: observación clínica, historia del desarrollo, análisis genéticos, estudios neurometabólicos y herramientas de neuroimagen.

Este enfoque podría permitir diagnósticos más precisos y, sobre todo, intervenciones más personalizadas. Si se comprenden mejor las diferencias biológicas entre los niños, también podrían diseñarse estrategias terapéuticas más ajustadas a cada perfil individual.

El desafío, según señalan distintos investigadores, no consiste en reemplazar completamente las herramientas actuales, sino en ampliarlas. Las evaluaciones conductuales siguen siendo importantes para comprender cómo se manifiestan las dificultades en la vida cotidiana del niño. Pero combinarlas con herramientas biológicas podría ofrecer una visión más completa del desarrollo.

Hoy, Día Mundial de Concientización sobre el Autismo, en un contexto donde su diagnóstico ha aumentado notablemente en las últimas décadas, este cambio de paradigma científico podría marcar el comienzo de una nueva etapa. Una etapa en la que el diagnóstico no solo describa comportamientos, sino que también ayude a comprender los procesos biológicos que los acompañan.

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