La metalúrgica José Cascasi y Cía, anunció que deberá cerrar su planta en el partido bonaerense de Tigre y despidió a todos sus trabajadores.
La empresa participó de la construcción de las célebres pasarelas en la Garganta del Diablo, en las Cataratas del Iguazú y de montañas rusas en el Parque de la Costa. Desde la compañía, que fue fundada en 1970 y supo tener 50 empleados en su mejor momento, ofrecieron pagar solo el 50% de la indemnización y en cuotas.
La empresa tenía una planta activa de 2.500 metros cuadrados en Rincón de Milberg, Tigre, donde se dedicaba a las construcciones y reparaciones navales y metalúrgicas, provisiones y montajes industriales. Se había posicionado como referente en su sector y fue proveedora de compañías de primer nivel tanto a nivel nacional como internacional, entre ellas Grupo Techint, Degremont S.A., Bautec, Sinopec, Lockwood y Cía S.A., YPF-Repsol, Ford y Volkswagen, entre otras.
Según el dueño de la empresa homónima, en dialogo con Infobae, actualmente, la metalúrgica está atravesando la última parte de su concurso de acreedores, de manera que pueda “liquidar todo para pagarles a los acreedores y cerrar definitivamente por falta de trabajo desde hace varios meses”.
En 2024, la compañía había realizado una fuerte inversión en una nueva cabina de pintura en la planta de Tigre para dinamizar la actividad, sin embargo la situación cambió en el último año y ahora decidió apagar sus hornos de forma definitiva cerrando sin margen para continuar operando ni sostener a su personal.
Ya durante 2025 había comenzado a reducir de manera gradual su plantilla de empleados, que eran unos 10 hasta su cierre, y a los que solo se les ofreció el 50% de la indemnización y a pagar en cuotas, según el portal Infogremiales.
Según el informe correspondiente a febrero de 2026 de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra) la actividad metalúrgica registró una caída interanual del 10,3% y acumuló un retroceso del 8,2% en el primer bimestre del año. Además, la utilización de la capacidad instalada descendió al 40,2%, el nivel más bajo de los últimos cuatro años.
El presidente de Adimra, Elio Del Re, advirtió que la “fuerte retracción del consumo interno estaba afectando de manera directa a la producción y deteriorando la rentabilidad de muchas empresas metalúrgicas”. También sostuvo que la demanda “sigue en caída libre” y que cada vez más firmas estaban trabajando muy por debajo de su capacidad.