En un marco de bolsillos ajustados, el conflicto en Medio Oriente, que provocó un salto en el precio de los combustibles, podría llegar a los hogares argentinos con tarifas de servicios públicos más elevadas por mayores costos de abastecimiento de gas natural y de generación eléctrica. Si bien el impacto resulta acotado por el cambio de la matriz energética, los ajustes no dejan de sumar presión sobre los ingresos.
Como contexto, el último Reporte de Tarifas y Subsidios elaborado por el Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-Conicet) arrojó que la canasta de servicios públicos se disparó 11,4% mensual en marzo y ascendió a $213.557 para los usuarios sin subsidios del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). En términos interanuales, la suba fue del 46%, muy por encima de la inflación.
Ahora bien, considerando la escalada bélica en Medio Oriente y la volatilidad generada en el mercado energético global, un informe de la consultora Economía y Energía señaló: “A pesar del incremento de los precios internacionales, la baja incidencia del gas importado sobre el costo de abastecimiento de gas natural y energía eléctrica, gracias al crecimiento de la producción local, determinan un impacto acotado en las tarifas y subsidios en el mercado local”.
Según sus estimaciones, para los usuarios residenciales de altos ingresos, en el escenario más favorable —con un precio del crudo en torno a USD 80 por barril y el GNL a USD 14 por millón de unidades térmicas británicas (MMBTU)—, los aumentos respecto del año pasado serían acotados: 1,1% en la tarifa eléctrica y 0,8% en la de gas.
En caso de que el barril permanezca en USD 100 y el GNL en USD 17 por MMBTU, subirían 2,9% y 2%, respectivamente.
En el escenario más pesimista, donde el barril de crudo se mantiene en USD 120 y el GNL en USD 21 por MMBTU; las facturas de luz tendrían un ajuste de 5,1% en relación a 2025, mientras que las de gas natural de 3,6%.
De este modo, los subsidios a la energía se incrementarían 8% en comparación al año pasado, manteniendo una incidencia sobre el PBI similar (0,6% o USD 4.300 millones).
Al respecto, desde Economía y Energía explicaron que en 2022 estos superaron los USD 12.000 millones, como consecuencia del aumento en los costos de abastecimiento y dado el traslado parcial a tarifas de dicho incremento.
“La disminución de los subsidios a la energía y la abrupta contracción que experimentaron los volúmenes de importación de gas natural y GNL en los últimos años determinan que, manteniendo el grado de cobertura de las tarifas, los subsidios a la energía no deberían registrar incrementos significativos durante el presente año”, precisaron.
Igualmente, un informe de Montamat & Asociados detalló que el invierno está llegando y se abre un nuevo desafío bajo este contexto.
“La balanza comercial energética enfrenta una prueba crítica por el encarecimiento del GNL importado. La Argentina necesita entre 20 y 28 barcos de GNL para el pico invernal. Al precio actual de USD 21/MMBTU, esto implica un sobrecosto de entre USD 500 y USD 700 millones respecto a lo presupuestado, pudiendo llegar a ascender las compras de este invierno a unos USD 1.200 millones”, calcularon.
No obstante, señala el documento, el flujo constante de exportaciones de gas, en torno a USD 50 millones mensuales, y en especial las exportaciones petroleras ayudarán a amortiguar este impacto en la balanza comercial.
En otro orden, el aumento de los precios internacionales beneficia al sector externo, dado que, según el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), cada aumento de USD 10 en el barril significa un ingreso extra de USD 1.700 millones, lo que contribuye a limitar el déficit de cuenta corriente, estimado en alrededor del 1% del PBI para 2026.
Morgan Stanley y consultoras locales respaldan este optimismo, previniendo un aumento significativo en las exportaciones energéticas.