El Gobierno ve con preocupación -y hasta asombro- cómo desde hace casi un mes se le escapó de control la agenda y la iniciativa política, que ni siquiera es cooptada por la endeble y atomizada oposición. Para peor, la monopoliza negativamente un tema: Manuel Adorni. Tras el veranito avasallante postriunfo electoral de octubre, parecía que la onda verde continuaría para el mileísmo. Y, otra vez, un daño autoinfligido y con torpes decisiones para manejar la crisis lo impactan de lleno. La ronda con inversionistas en Nueva York. La media sanción de la nueva ley de glaciares para alentar desarrollos energéticos y mineros. El fallo favorable en EE.UU. sobre YPF. Los procesamientos de Claudio ‘Chiqui’ Tapia y Pablo Toviggino por la retención de aportes de la AFA. La nueva reducción del índice de pobreza. Todos episodios del último mes funcionales al Gobierno, a los que las autoridades intentaron subirse para pasar página al Adornigate. Sin éxito, claro.
El renovado respaldo de Karina Milei a Manuel Adorni que suspendió su conferencia de prensa
El Jefe de Gabinete hizo su contribución, obviamente, con la aparición constante de irregularidades en el manejo de sus ingresos y patrimonio desde que se supo que había subido a su esposa al avión presidencial en nombre del deslome. Las explicaciones sólo agravaron las vicisitudes. Adorni queda además apuntado ante la opinión pública por la inusual velocidad con la que la justicia lo investiga (lo opuesto a lo que hace, por ejemplo, el fiscal del caso $LIBRA) y el trabajo riguroso de medios y periodistas, incluso de muchos cercanos al oficialismo. Contra lo que se pretende hacer instalar, el Gobierno dista mucho de haber construido un bloque homogéneo para defender a Adorni. Javier Milei y, sobre todo, la hermanísima Karina impulsan el sostenimiento del jefe de Gabinete. El resto del elenco acompaña en público las órdenes superiores pero recela en privado. Apenas son ministros. O asesores, como Santiago Caputo. Entre ellos incluso aparecen los candidatos a sucederlo. Como ya se ha contado aquí, hasta la propia Karina ha debido tragarse el sapo hace un par de semanas, cuando Adorni no fue del todo honesto (o pesimista) con ella respecto a que con el viaje de su esposa en la misión presidencial y el vuelo privado a Punta del Este se terminaba la exhibición de anomalías del funcionario. Fuentes que trajinan la Casa Rosada aseguraron por entonces que ahí ya se había roto algo y el fin se asomaba. Desde entonces, cada día fue peor. La casa en el country sin declarar, los negocios de la esposa, los contratos de su amigo en la TV Pública, la penosa conferencia de prensa, el nuevo departamento sin vender el anterior, las jubiladas prestamistas… Un verdadero Via Crucis. Para Adorni y para los Milei, como lo muestran estudios que circulan por Balcarce 50. En el planeta libertario hay quienes hasta encuentran explicaciones intrigantes sobre la permanencia en el cargo de Adorni, cuando por mucho menos otros funcionarios fueron eyectados de esta gestión. ¿Tendrá algo que ver el escándalo $LIBRA? Para el último día hábil de Semana Santa, Adorni canceló la conferencia de prensa que se había anunciado informalmente, suspendió su agenda y estará gran parte del día en Olivos, con el Presidente. ¿Nueva sobreactuación de respaldo o prólogo de una caída anunciada? Más allá de las poses, casi nadie en el Gobierno cree posible ni necesaria la resurrección de Adorni.