Durante marzo, las empresas del sector agropecuario liquidaron divisas por un total de USD 2.032 millones. Este monto reflejó un aumento del 57% en relación a lo registrado en febrero, cuando el flujo de ingresos resultó sensiblemente menor. Con respecto al mismo mes de 2025, el incremento en la liquidación fue del 8%.
Son datos de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), entidades que representan el 48% de las exportaciones argentinas.
El acumulado anual alcanzó los USD 5.172 millones, aunque, al compararlo con igual periodo de 2025, se observa una caída interanual del 15% en los ingresos generados por la actividad agroexportadora.
“El mes de marzo se caracterizó por un crecimiento de arribo de camiones de maíz y embarques de trigo y maíz sumados a harina y aceite de soja, junto al inicio de la campaña de girasol”, explicaron.
Durante 2026, el sector agropecuario argentino prevé aportar USD 34.530 millones al Mercado Libre de Cambios (MULC), según proyecciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Esta previsión se da en el marco de una cosecha que alcanzaría niveles récord por la mejora en las condiciones climáticas, aunque el monto estimado resulta similar al registrado el año anterior.
Las proyecciones para la campaña 2025/26 anticipan una producción total de 158 millones de toneladas, lo que representa un aumento del 14% respecto al ciclo previo. Emilce Terré, economista de la BCR, indicó que este ciclo marca una notable recuperación tras varios años afectados por dificultades climáticas.
El incremento responde principalmente a mejores rendimientos y a la recuperación de la producción en varios cultivos estratégicos. Entre los cultivos con mayor aporte se encuentran el trigo, con 29,5 millones de toneladas; el maíz, con 62 millones; y el girasol, con 6,6 millones, el mayor registro en lo que va del siglo.
En el caso de la soja, la producción rondaría los 48 millones de toneladas, una cifra inferior a sus picos históricos debido a una reducción en la superficie sembrada, aunque con un rendimiento superior al alcanzado en la campaña anterior.
El fenómeno expone una particularidad: el crecimiento en la producción de granos y la recuperación transitoria de los precios internacionales no se verían reflejados en un incremento equivalente en la liquidación de divisas, debido a distintos factores.
Entre los elementos que limitan ese crecimiento, uno de los más recientes es el conflicto en Medio Oriente. El aumento de la tensión en la zona del Estrecho de Ormuz, vía por la que se transporta cerca de un tercio del petróleo global, elevó los costos del transporte internacional, lo que atenúa el efecto positivo de la suba productiva sobre los ingresos por exportaciones.
Vale mencionar que un informe de la Sociedad Rural (SRA) señaló que el conflicto en Medio Oriente provocó un aumento considerable de los costos totales de producción agrícola en Argentina, impulsado principalmente por la suba del precio del gasoil y de los fertilizantes nitrogenados.
Estos incrementos generaron un encarecimiento de entre 9,5% y 11% en los costos de producción, dependiendo de la distancia a puerto, afectando especialmente a los establecimientos más alejados. El impacto podría ampliarse si el conflicto se prolonga, trasladando la presión sobre los márgenes agrícolas en la próxima campaña.
Además, la misma entidad insistió en la necesidad de avanzar en la eliminación de los derechos de exportación, luego de que las proyecciones oficiales situaran las exportaciones agropecuarias en hasta USD 42.000 millones para 2026. La entidad sostuvo que el sector responde con inversiones, mayor producción y generación de empleo cuando existen reglas claras y una menor presión tributaria.
Según la SRA, estos resultados reflejan el impacto favorable de la reducción de aranceles para la importación de insumos y bienes de capital, y subrayó que el sector reaccionó de forma inmediata a los incentivos fiscales.