Gazette
Oficial
$ 1415,79
0,45%
Blue
$ 1405,00
-0,35%
MEP
$ 1434,04
0,80%
CCL
$ 1489,49
1,00%
Risk
612
-0,81%%

La ausencia de los nadie

hace 12 horas en clarin.com por Clarin.com - Home

Para disfrutar los contenidos de Clarín es necesario que actives JavaScript en tu navegador.

La ausencia de los nadie

Son pocas páginas, algo más de cien, pero tienen la potencia de un temporal. Como esos vientos que parecen comenzar mansos, pero ganan fuerza según avanzan y, solo después de que se hayan ido, es posible ver el efecto de su paso. Así es Una casa sola (Random House), la nueva novela de Selva Almada.

Una casa sola, de Selva Almada (Random House). Foto: gentileza.

Todo el libro está atravesado por la ausencia. Los que no están y no regresarán, los que permanecen aunque hace mucho que se fueron, los que buscan y no encuentran. Dice la escritora que el germen de esta historia apareció en algún aeropuerto, delante de un cartel que solicitaba datos sobre una persona desaparecida recientemente.

Se preguntó cómo eran posibles esas faltas. ¿Escapan? ¿Están muertos? Esas preguntas hilvanan la novela con hilos invisibles.

Los que no están son los Lucero, una familia de seis, que de un día para el otro se esfumaron de su casa. Pero no son los únicos.

"Al mismo tiempo se está narrando una desaparición irresuelta y el destino de esos gauchos que eran arriados a la guerra sin saber muy bien por qué, solo por ser mano de obra barata", le contó Almada a Clarín.

"Si pensamos en Malvinas –continuó–, también buena parte de los chicos que murieron eran correntinos o chaqueños, que iban de la misma manera porque a quién le importa, quién iba a reclamar. En la novela hay mucho de estas gentes por las que nadie reclama ni parecen importar demasiado".

La escritora argentina Selva Almada posa para una foto en Buenos Aires. Foto: Mariana Nedelcu.

Cada época histórica tiene sus propios ‘nadies’, personas anónimas zamarreadas por las tempestades, a veces políticas, a veces económicas, a veces religiosas, a veces militares... Estaban en los márgenes cuando se desató la guerra y hacían falta cuerpos o cuando sobraban brazos productivos o incluso cuando había más ilusiones que las admisibles.

Selva Almada elige narrar la ausencia de los Lucero desde su hogar, ese espacio íntimo al que llegan cuando es poco más que una tapera y al que van construyendo de a poco. Cuando se evaporan, hay familiares que los buscan, hay policías que se hacen los sonsos, hay un patrón y hay noticias, pero son las paredes que los cobijaron las que todavía los esperan.

Porque ninguna casa es la misma cuando sus moradores son amputados. Esa casa en el monte imaginada por Selva Almada se reconoce en otras casas en las que falta alguien y su cuarto permanece intacto, sus fotos lo convocan, su ausencia es desesperante aunque pase el tiempo.

Débora Campos

Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Clarín

Newsletter Clarín