Donald Trump, ¿va a destruir Irán o a negociar un acuerdo? ¿O hará las dos cosas, pero en ese orden? El conflicto se prolonga, ¿pasaremos de la guerra corta a la guerra eterna? ¿Es posible una solución que no requiera una fase de enorme destrucción mutua primero, Gordon Gekko? ¿Puede irse Trump acaso y dejar el control de Ormuz en manos de los iraníes?
Gordon Gekko habla sobre la estrategia de Donald Trump: destruir Irán, negociar o ambos, y futuro del Estrecho de Ormuz.
Periodista: La guerra se prolonga. Trump emite nuevos ultimátums, aunque festeja los avances de las negociaciones (que Irán refuta que existan) mientras estira la duración de la tregua que estableció de manera unilateral (y que ni Israel ni Irán respetan). Eso sí, de no concretarse pronto un acuerdo, y si no se reabre el Estrecho de Ormuz, dice que destruirá las plantas eléctricas, los pozos petroleros y la terminal de la isla de Kharg.
Gordon Gekko: Y “posiblemente” todas las plantas desalinizadoras, acota como si fuera poco.
G.G.: Trump señala que entabló serias discusiones con un nuevo, y más razonable, régimen iraní. Esa parte es increíble. Pero también es la menos relevante. Todo lo que se refiere a destrucción es altamente probable. Mucho más que un acuerdo rápido que satisfaga las exigencias de la Casa Blanca.
P.: Si se destruyen las plantas desalinizadoras, las de Irán y las del resto de los países del golfo como represalia, la crisis humanitaria será pavorosa. Todas las poblaciones dependen de ellas para sobrevivir.
G.G.: Ha habido ataques aislados a algunas plantas. Y no se puede descartar que se repita una agresión puntual. Pero creo que es un umbral sistémico que no se va a traspasar. Todos saben que de ahí no se vuelve indemne. Que después de eso, vale todo.
P.: Mientras tanto el primer contingente de marines, los que vienen de Okinawa, ya arribó al teatro de operaciones. Las amenazas de Trump, así, tienen otro cariz.
P.: ¿Perro que ladra, no muerde? ¿O hay que pensar que la Casa Blanca no va a desplazar 10 mil hombres a la región, y todos sus equipos y pertrechos, en vano?
G.G.: Si su presencia sirve para reabrir la navegación por Ormuz sin disparar un solo tiro, mejor. Si deben intervenir, y por su acción se reabre el pasaje por el estrecho, será un segundo mejor.
G.G.: Así es. Pero que además ataquen y destruyan infraestructura petrolera crítica iraní también parece inevitable, a esta altura.
P.: Trump quería un cambio de régimen en Irán a la manera de Venezuela. ¿Querrá también que los marines repitan una operación comando fulminante como la que realizaron en Caracas?
G.G.: Las unidades expedicionarias involucradas son distintas, las capacidades son las mismas. Y uno puede pensar en la necesidad de operaciones terrestres muy parecidas.
G.G.: En Caracas fue “toco y me voy”, una intervención relámpago que no precisó dejar tropas estacionadas.
P.: Eso permitiría destruir o inutilizar blancos específicos, pero no tomar el control del estrecho de Ormuz.
P.: Usted puede tener éxito en esas operaciones y aun así Irán puede seguir controlando el paso por el estrecho.
G.G.: Más todavía, los hutíes ya entraron en acción. El mensaje es claro: Irán escalará el conflicto, no piensa recular. Desde Yemen, las milicias hutíes pueden obstruir la navegación por el Mar Rojo a través del estrecho de Bab el-Mandeb.
P.: La guerra que iba a ser corta puede convertirse en otra guerra “eterna” como fue Irak o Afganistán.
G.G.: Lo que al principio iba a resolver la aviación, ahora necesita añadir la participación de 10 mil marines y no asegura que Irán ceda y se reabra Ormuz. Trump puede destruir todo lo que prometió. Irán replicará como hace hasta ahora. Atacará las bases norteamericanas y otros blancos en los países del golfo amén de Israel. Y tratará de arrasar también la infraestructura industrial en la región. Y lo puede hacer a pesar de que le toque llevar la peor parte.
G.G.: Para eso existe la diplomacia. Trump ofrece negociar. Lo hace con desesperación. Ha puesto a sus principales espadas – el vicepresidente Vance y el secretario de Estado Rubio – a buscar soluciones. Los marines son el garrote. Vance y Rubio traen la zanahoria. En Paquistán, el fin de semana, circuló una propuesta de crear un consorcio multinacional para administrar la navegación por Ormuz, pensada como una solución elegante para que todas las partes en conflicto puedan desescalar sin dañar su imagen. Y se evite una vorágine de mutua destrucción.
G.G.: Todo es posible. Sobre todo, si se marcha con un puñado de uranio enriquecido para poder mostrar como trofeo. Y más si Ormuz queda bajo control multinacional, Irán inclusive, con la promesa de la libre navegación. Aunque el cumplimiento de la promesa no dure demasiado. Pero, primero, hará falta una tarea militar de ablande.
P.: ¿Cree que los mercados han traslado a precios toda la gravedad de la situación? ¿O es la suya una visión todavía demasiado benévola?
G.G.: Wall Street incorporó ya una corrección de 10%. Lo hizo de a poco. Bajó escalón por escalón las últimas cinco semanas. Lo que está metido en precios es un bache de actividad, temporario y subsanable. No una recesión. Pero este es el camino que conduce a una recesión si Ormuz no se reabre en otras tantas semanas. Primero en Asia, después en Europa, y por último global. La Bolsa demostró templanza hasta ahora, no tiene apuro por caer, pero tampoco puede ignorar la realidad.
P.: El shock es estanflacionario. Eso es menos actividad y más inflación. La caída debería ser por partida doble.
G.G.: Créase o no, los fundamentos de las compañías, hasta ahora, no vienen mal. Las valuaciones están cayendo mucho más fuerte que las cotizaciones porque las estimaciones de ganancias, pese a todo, están subiendo. Y las expectativas de inflación de largo plazo se mantienen bien ancladas, eso también ayuda mientras dure.
P.: ¿Qué piensa de las declaraciones de Jerome Powell? Los mercados descuentan una suba de tasas relativamente pronto. La curva de rendimientos trepó más o menos medio punto (un poco más, el tramo corto; un poco menos, el tramo largo). Powell no se movió un ápice. La FED prefiere ver y esperar. Está cómoda con las tasas actuales y no anticipa cambios en ninguna dirección.
G.G.: No es el put de la Fed del que siempre se habla cuando la Bolsa está en problemas, pero es un alivio para los bonos escuchar esto. Y los mercados, todos, acciones y bonos, lo agradecen. ¿Qué nos informa Powell? Que la Fed también se posiciona para un shock temporario aunque, John Williams dixit, “los aranceles e Irán aumenten las lecturas de inflación”. La Fed ve una economía resiliente, y una suba transitoria de la inflación, que no justifica apretar la política monetaria. Ojalá así sea.
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