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Un empresario que va ampliando sus negocios en el país camina los pasillos del Hilton Americas y recuerda que "nunca hubo tanta convocatoria argentina" en la CERAWeek by S&P Global -la mayor convención energética del mundo- desde el Plan Houston que presentó el ex presidente Raúl Alfonsín hace 40 años. Es que llueve sopa en el mundo y por primera vez la Argentina tiene un cucharón.
Hace un mes se sacudió el mundo con el ataque de Israel y Estados Unidos a Irán para evitar que el régimen teocrático desarrolle armas nucleares y continúe financiando al terrorismo yihadista. En cambio, Irán utilizó como arma el cierre del Estrecho de Ormuz y, al bloquear el tránsito de la oferta petrolera y de fertilizantes, provocó la mayor crisis energética de la historia.
Según un hombre de negocios que mira con interés las posibilidades petroleras argentinas, los efectos de corto plazo de esta guerra pueden durar al menos 6 meses hasta que se regularicen los flujos comerciales.
La movida iraní fue catalogada por el CEO de Adnoc -la empresa nacional de petróleo de Emiratos Árabes Unidos, socia de YPF en su proyecto de gas licuado- como "terrorismo económico".
Argentina se para así ante una oportunidad histórica: ser un proveedor confiable y seguro de energía al mundo en una zona alejada de conflictos bélicos. Si bien ya venía ganando protagonismo en el último tiempo, el mundo energético no hablaba del país como hasta ahora.
Con la atención de unas 10.000 personas -que pagaron 10.000 dólares para participar- en la primera hora del primer día de la CERAWeek, el CEO global de Chevron, Mike Wirth, destacó a la Argentina como un lugar donde una empresa internacional de su tamaño puede expandir sus negocios, y le regaló un elogio a las reformas que encabeza el gobierno de Javier Milei.
Más tarde, el encargado del negocio de Gas Natural Licuado (GNL) de Chevron señaló que la oferta de ese combustible está concentrada en Qatar, Estados Unidos y Australia, y que la Argentina es una gran posibilidad para diversificar fuentes de suministro.
Ali Moshiri, ex presidente de Chevron para la región y hoy en Amos Global Energy, le dijo a Clarín que "Vaca Muerta tiene uno de los mejores shales del mundo". "Todo el mundo está mirando diferente a Vaca Muerta a causa de esta guerra en Medio Oriente", aseguró quien fue pionero en el desarrollo del petróleo no convencional a partir de 2013 junto a Miguel Galuccio, entonces en YPF.
Si en 2025 el gobierno de Donald Trump asumió con una idea rectora de generar una sobreoferta energética para que bajaran los precios internacionales -y lo logró hasta enero 2026-, ahora ya no solo se busca petróleo y gas barato: también la integración de las cadenas de suministro entre países y empresas occidentales como garantía ante futuros conflictos. No importa tanto si el costo es un poco mayor; la seguridad energética está más que nunca en el centro de la escena.
El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, lo puso en palabras. "La guerra nos puede ayudar a acelerar la expansión de nuestro proyecto de Gas Natural Licuado (GNL)", señaló en una entrevista con medios argentinos, en la que participó Clarín.
YPF tiene como socias a ENI (de Italia) y a XRG - Adnoc (Emiratos Árabes Unidos) para instalar 2 barcos de licuefacción de gas -los más grandes del mundo- con una capacidad de 12 millones de toneladas métricas por año (MTPA) de GNL, la construcción de infraestructura y el desarrollo de petróleo crudo y líquidos asociados, que en conjunto generarán exportaciones por 10.000 millones de dólares al año -casi tanto como las ventas de energía de Argentina al exterior en 2025-.
El proyecto demanda inversiones por US$ 20.000 millones en infraestructura y US$ 10.000 millones adicionales en la perforación y conexión de pozos. La decisión final de inversión se tomará antes de fin de año y depende principalmente de conseguir el financiamiento internacional, con el JP Morgan como principal asesor.
Previamente YPF abrirá y adjudicará durante este año múltiples licitaciones para comprar los caños, construir un gasoducto, un oleoducto y un poliducto -entre otros-, sujeto a la concreción del proyecto.
Se prevé que YPF y sus socios puedan empezar a vender el gas y sus subproductos en 2030 o 2031, y que una potencial expansión se verá bien entrada la próxima década. ,Ahora la apuesta de Marín es trabajar para que a más tardar en 2027 o 2028 se decida la ampliación a 18 MTPA. Eso podría representar inversiones por otros 8.000 millones de dólares, y podrían generar exportaciones anuales de US$ 5.000 millones extra desde 2032.
Si se logra desarrollar el petróleo, el gas natural y sus líquidos asociados (propano, butano y gasolinas naturales), la Argentina podría llegar a venderle energía al mundo por unos 45.000 millones de dólares cada año, más que toda la agroindustria en 2025.
Campo, energía y minería serán los tres principales motores de la estabilización económica; atrás se podrían sumar las finanzas y los servicios basados en el conocimiento, impulsados por la Inteligencia Artificial (IA).
Sólo entre 2025 y 2030 Vaca Muerta podría movilizar 130.000 millones de dólares de inversiones, entre los trabajos en pozos, la infraestructura de evacuación de hidrocarburos y las instalaciones en los puertos de Río Negro -y en menor medida, en Bahía Blanca, Buenos Aires-.
En tanto el GNL argentino ya en parte es una realidad. El consorcio Southern Energy (SESA), integrado por Pan American Energy (PAE, como líder), YPF, Pampa Energía, la británica de capitales alemanes Harbour Energy y la noruega Golar LNG confirmó que va para adelante con los primeros dos barcos de licuefacción de gas -proceso por el que se transforma del estado de gaseoso a líquido, con un enfriamiento a 161 grados bajo cero, que comprime 600 veces el volumen para permitir el transporte intercontinental-.
Las exportaciones de gas licuado del país empezarán a fines de 2027, generarán US$ 2.500 millones cada año y, en lo que será una muestra de confiabilidad, le empezará a entregar combustible a Alemania.
Marín, que elogió el año pasado la trayectoria de Alejandro Bulgheroni -dueño de PAE-, le dedicó esta semana un especial elogio al presidente de SESA y encargado del negocio de gas de PAE, Rodolfo Freyre, por el avance y la celeridad de este proyecto.
La deuda que tiene el sector es la infraestructura. Este año el país superará su producción histórica de petróleo y llegará al millón de barriles diarios, para consolidar 1,5 millón a fines de esta década, de acuerdo a lo que pronosticó Ricardo Markous, el CEO de Tecpetrol, en un panel sobre Latinoamérica.
Con 21.000 personas instalándose cada año en Neuquén, esperando encontrar trabajo en el sector más promisorio, el gobernador provincial, Rolando Figueroa, está preocupado por el impacto social y la posibilidad de satisfacer la demanda de bienes y servicios para los nuevos "inmigrantes" internos.
En un evento organizado por el portal EconoJournal, funcionarios y directivos argentinos quisieron tentar a empresas internacionales para que aceleren su desembarco en Vaca Muerta. "No es tarde, hay 25 años para hacer dinero", los invitó Marín. El desafío es concretarlo rápido.
Quienes asisten todos los años a la CERAWeek notaron desde el primer día algo extraño, o no tanto: ninguna petrolera mundial le llama "guerra" a la guerra. Se habla de "conflicto" en Medio Oriente.
Pero su impacto ya provocó una suba del 50% en los precios internacionales del petróleo crudo y del 70% en el gas licuado.
En Texas, uno de los estados norteamericanos donde más baratos se consiguen los combustibles -y sede de la cuenca de Permian, la más productiva del mundo en petróleo y gas no convencional-, la nafta se conseguía esta semana entre 3,30 y 4 dólares por galón (entre US$ 0,87 y US$ 1,05 por litro) y el gasoil rozaba los US$ 5 por galón (US$ 1,32 por litro), precios entre 25% y 50% más caros que hace apenas unos meses.
Con una clase media golpeada por los aumentos de los combustibles, la elección legislativa de medio término en Estados Unidos pone en juego el apoyo al republicano Donald Trump y, con ello, el respaldo económico de su gobierno a la Argentina de Javier Milei.
Latinoamérica ahora es una prioridad en la política exterior de los Estados Unidos, que quiere garantizar la integración de sus cadenas de suministro de energía y minería a través de países occidentales amigos (friendshoring), principalmente para alejar a China de su zona de influencia.
Aunque el secretario de Energía de los Estados Unidos, Chris Wright, sostuvo que la disrupción en el suministro energético es de corto plazo y que el mercado debería estabilizarse a medida que se reacomoden los flujos y aumente la producción, en el sector privado no son tan optimistas.
En reserva, un empresario relataba que si la guerra se detuviera ahora tomará por lo menos un semestre estabilizar al mercado, siempre que no haya nuevos ataques contra infraestructura energética.
Por caso, el atentado de Irán a la planta de Ras Laffan en Qatar dejó fuera de servicio a dos trenes de licuefacción de gas por una capacidad de 12,8 millones de toneladas métricas anuales (MTPA) -más que el proyecto inicial de YPF-, que representa el 17% del total de ese país y un 4% de la producción mundial de GNL.
Aun si la guerra es pasajera y se termina en breve, los cambios en la estrategia energética global llegaron para quedarse por largo tiempo.
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