El director de investigación y estrategia del hedge fund NWI Management advierte que el conflicto bélico en Medio Oriente presiona a las monedas de la región, del cual el peso argentino no queda al margen. Y afirma que la mirada de los inversores -que siguen de cerca a la Argentina- está puesta en las elecciones generales de 2027.
Alberto Ades es director de investigación y estrategia del hedge fund NWI Management.
Alberto Ades es director de investigación y estrategia del hedge fund NWI Management. Desde 1989 que vive en Estados Unidos. Tras su paso por Goldman Sachs, Citibank y Bank of America, su voz es una de las más destacadas de Wall Street. Desde su escritorio, el economista analiza el conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán y advierte que el gobierno norteamericano comete un error en su estrategia: mostrarse ansioso por llegar a un acuerdo, ya que Irán “juega a aguantar y resistir”.
En consecuencia, la guerra podría prolongarse y su horizonte de resolución sigue sin definirse con claridad. En este contexto, la suba del precio del petróleo, las presiones inflacionarias y los cambios de rumbo de los bancos centrales configuran un escenario adverso para las monedas latinoamericanas frente al dólar, del cual el peso argentino no queda al margen.
Sin embargo, desde que se desató el conflicto el tipo de cambio viene mostrando una dinámica bajista y el viernes el mayorista cerró en $1.382,50, aunque marcó una suba de 1,1% tras el anuncio oficial de la reducción de encajes bancarios, luego de tocar un piso desde el 14 de octubre de 2025 a $1.368.
“La sostenibilidad del tipo de cambio también depende del contexto externo. Si los bancos centrales de los principales países pueden bajar la tasa de interés, esa transición será sostenible. Si el panorama externo se torna complicado, tal vez haga falta otra corrección del tipo de cambio”, entiende el abogado de la UBA y doctor en Economía de Harvard.
A su vez, Ades hace doble click en la economía local y se adelanta a 2027, año de elección presidencial en Argentina. En ese marco, sostiene: “El mercado quiere ver que llegue 2027 con la economía creciendo, no estancada. Porque si eso sucede, el riesgo binario seguirá”. A continuación, la entrevista completa con el economista.
Periodista: ¿Qué lectura hace sobre el fallo contra Burford de la justicia norteamericana?
Alberto Ades: Es sumamente positivo. El tema generaba incertidumbre porque era una cantidad de dinero impagable, aunque nadie pensaba que esa cantidad de dinero iba a ser lo que finalmente se iba a pagar, inclusive los acreedores estaban dispuestos a negociar. Creo que la victoria judicial fue hasta inesperada para el Gobierno, no esperaba que se eliminara completamente la demanda. Esta fue una decisión de la Cámara, queda la decisión de apelar ante la Corte Suprema, pero hay una probabilidad bastante alta de que este sea el fallo definitivo.
Obviamente Cristina (Kirchner) y compañía salieron a decir que siempre tuvieron razón, pero hubo una estrategia judicial que funcionó mejor durante este gobierno que durante el gobierno anterior. La derrota del fallo en primera instancia fue tan dramática que sugiere que algo se hizo mal en términos judiciales.
P.: Este fallo de la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, ¿no es un mensaje para la política interna? Entendiendo que presidentes y funcionarios pueden diferir sobre la necesidad de expropiar YPF, pero hacerlo sobre los términos y condiciones le quita legitimidad y seguridad jurídica a un país que necesita inversiones.
A.A.: Totalmente. Pero demos un paso atrás y miremos a la Argentina como país y al establishment como generador de políticas. Lo que diferencia a la argentina de otros países es el péndulo político que sostiene. Un gobierno toma decisiones porque lo ha elegido la sociedad, pero el que le sigue borra todo lo que se hizo. El país se refunda cada cuatro u ocho años. Eso en otros países no pasa. Pueden haber vaivenes y cambios, pero hay ciertos consensos básicos. En Argentina no. Si el año que viene gana un partido de signo opuesto, te garantizo que habrá una refundación.
A.A.: Sí. Quitás la espada de Damocles. Eso se reflejó en el precio de los activos argentinos en un contexto global muy complicado. Imaginate si la Cámara hubiese confirmado el fallo, solicitando al menos el pago por 8 mil millones de dólares, igual hubiese sido un número imposible de pagar.
P.: A principios de este año sostuvo que el tercer año de Milei es mejor que el tercer año de mandatos anteriores. ¿Por qué?
A.A.: Los gobiernos en el segundo año generalmente ponen toda la carne al asador. Gastan, bajan impuestos para tener un buen resultado electoral de medio término y llegan al tercer año muy frágiles en sus cuentas fiscales. Por la convicción fiscalista que tiene Milei, eso no sucedió. No expandió la política fiscal, entonces llegó al tercer año con una caja mucho más sólida. Y eso le permite tener una mejor posición negociadora, por no estar prisionero de la caja. A su vez, la reforma laboral pasó, el presupuesto pasó, pero todo el tema de Adorni lo puso a la defensiva, y varias de las reformas que están en carpeta van a tener que esperar hasta que se resuelva el tema de Adorni, o la gente se canse y pase a otro tema.
P.: Hay economistas que sostienen que el tiempo del ajuste y medidas de shock ya pasó, que 2026 debe ser un año más quirúrgico en términos de política económica, atendiendo al contexto. ¿Es así?
A.A.: Ahora viene una etapa tanto o más difícil que la anterior, que es bajar del 3% mensual a 3% anual. En todos los países de Latinoamérica durante la década de los 80-90 tenían inflación del 25%-30%. Y bajarla al 2%-4% mensual llevó mucho tiempo. Argentina tiene que encarar ese desafío sin que impacte de manera negativa. Es temprano, pero creo percibir algunos cambios en el diseño de la política monetaria, que en mi impresión es que no estaba funcionando.
A.A.: Por un tema de diseño. Manejar política monetaria mediante fijación de agregados monetarios tiende a generar volatilidad en las tasas de interés, y la volatilidad importa para decisiones de inversión y consumo. Además, creo que la política monetaria todavía necesita dos cosas más para avanzar en la baja de la inflación: la primera es mayor independencia del Banco Central. Los países que lograron bajar la inflación separaron de manera más clara el banco central del Tesoro. Es normal que se trabaje como equipo económico cuando bajás de 200% al 30%, pero cuando vas del 30% al 3% anual, necesitás un banco central independiente.
En segundo lugar, mucha gente en Argentina no entendía cómo era la política monetaria, en parte por falta de claridad y en parte porque le faltaban algunas cosas, como por ejemplo dar proyecciones de los distintos agregados monetarios. En el país eso todavía no está. Creo que esas cosas son necesarias para que la micro sufra menos el descenso de la inflación.
A.A.: No necesariamente, el Gobierno está demasiado ansioso en bajarla rápido. En otros países se ha demorado 4 o 5 años en bajarla del 30% al 3%.
P.: ¿Usted considera que el trabajo hecho en términos fiscales y monetarios hasta ahora, tiene correlato con el nivel de inflación que se registra?
A.A.: Eliminar el déficit fiscal como fuente de creación monetaria es una condición necesaria para bajar la inflación. Pero no es suficiente. Y esa es la experiencia internacional. Necesitás un banco central independiente, política monetaria clara, que las expectativas converjan. Todo eso lleva tiempo, no se hace en un año. Los países que lo hicieron en un año, fijaron el tipo de cambio, pero tienen otros problemas después. Hoy no tenemos un tipo de cambio fijo. En la mayoría de los países de la región se bajó la inflación con una política monetaria que fue pasando por distintas etapas. Muchas veces empezó con una banda cambiaria, como en Chile y Colombia, y luego migró a metas de inflación.
P.: No hay un tipo de cambio fijo, pero sí se advierte por un tipo de cambio bajo. El tipo de cambio bajo más inflación, ¿necesariamente anticipa una devaluación?
A.A.: Nos metemos en dos temas complejos. El primer tema es estimar lo que es un tipo de cambio de equilibrio. Daría la impresión de que este es un tipo de cambio fuerte. No está barata la argentina. La segunda cosa es que a los países que les va bien, se hacen más caros en dólares. Cuando un país está en crisis permanente, es más barato. Si este programa de apertura económica, reformas y regulación funciona, la argentina va a ser más cara en dólares en el largo plazo.
La pregunta es si llegamos. ¿Qué pasa en el corto y mediano plazo, donde todavía no tenemos un boom de exportaciones? Si vamos a tener un boom de importaciones en el interín que habrá que financiar, y eso nos deja vulnerables. Cada vez que tenés un desbalance externo, eso te deja vulnerable a los ojos del capital.
La sostenibilidad del tipo de cambio también depende del contexto externo. Si los bancos centrales de los principales países pueden bajar la tasa de interés, esa transición será sostenible. Si el panorama externo se torna complicado, tal vez haga falta otra corrección del tipo de cambio.
A.A.: Está muy difícil. Creo que Estados Unidos comete un error en la estrategia en base a teoría de juegos. La estrategia de decir que están muy ansiosos por un deal es un error, que lo único que hace es complicarlo y bajarle el precio. Es una cuestión básica de cualquier persona que va a comprar un departamento, por ejemplo. Si demostrás demasiada ilusión, automáticamente te aumentarán el contrato un 20%. Por su parte, Irán juega a aguantar y resistir, lo que alarga el conflicto, y eso implica precios del petróleo más elevados, más inflación y complicación en el panorama para los bancos centrales.
P.: Michael Walzer, filósofo estadounidense, dijo que la guerra no tiene un fin claro y eso la hace incorrecta. ¿Coincide en la idea de un conflicto sin objetivo explícito?
A.A.: Aseverar que la hace incorrecta implica un juicio moral. Si no tiene un fin claro, la hace muy problemática. Tal vez existe un objetivo, pero no lo sabemos. Yo creo que acá hay tres objetivos: un objetivo de mínima, que es erosionar la capacidad nuclear y armamentística de Irán. Una estrategia intermedia es hacer eso y eventualmente generar no un cambio de régimen, sino en el régimen. Como en Venezuela, aunque Delcy Rodriguez está directamente alineada con Estados Unidos. Y el objetivo de máxima es un cambio de régimen. Tendríamos una democratización, un régimen militar o monarquía, pero que se parezca más a Irak que a Irán.
P.: El conflicto externo aparece en un contexto donde Argentina todavía está fuera de los mercados. ¿Qué le resta al país para acceder a ellos?
A.A.: Yo creo que eventualmente la argentina va a volver al mercado internacional porque tiene pasivos que tiene que refinanciar. Pero no quieren volver a estos niveles de tasa. A 600 puntos básicos por encima de los bonos del Tesoro americano. Si se considera una tasa del 4,5% a 10 años, 600 puntos más equivale a 10,5%: quieren volver al mercado por debajo de 10%, pero para eso van a necesitar dos cosas, y va a llevar tiempo: la primera es generar escasez.
Al no emitir afuera y repagar los pasivos que se vencen, al achicarse el stock, el spread se va a achicar. Lo segundo es que necesitás acumular reservas. Si bien han comprado muchos dólares, no han acumulado reservas. Yo creo que esos son los dos requisitos para volver a los mercados, que imagino será cuando esté más cercano a los 400-340 puntos.
A.A.: Yo creo que Milei ha cambiado, a lo largo de estos últimos dos años. Empezó de una manera siguiendo probablemente un libreto redactado por (Santiago) Caputo sobre cómo tenía que comportarse. Y de una manera muy vistosa, bastante agresiva. Y creo que se ha ido cambiando por un discurso un poco más tranquilo. Moderado. Y creo que el mercado lo ve. También ve que ha tenido éxitos en el Congreso.
Al mismo tiempo está viendo grandes desafíos por delante: el primero es la baja del spread junto con mayor certidumbre sobre cómo se van a refinanciar los pasivos. El segundo es el crecimiento de la economía. El mercado quiere ver que llegue 2027 con la economía creciendo, no estancada. Porque si eso sucede, el riesgo binario seguirá.
P.: El año entrante es electoral. No es menor. ¿Piensa que los lineamientos económicos podrán sostenerse con cierta inflexibilidad, pese a que sea el primer año donde Milei pondrá a prueba su capacidad de ser reelecto?
A.A.: Milei puede demostrar que al menos sostendrá el orden en las cuentas fiscales. En 2027, si la inflación sigue siendo del 3% mensual, eso será políticamente menos importante que si la economía está creciendo. Al votante argentino no le hace diferencia si la inflación es de uno, dos o tres por ciento, pero sí le importa si el consumo y el empleo está creciendo.
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