Para disfrutar los contenidos de Clarín es necesario que actives JavaScript en tu navegador.
La Resolución 79/2026 publicada en el Boletín Oficial fue celebrada por el sector del bioetanol. Pese a que la norma del Gobierno nacional no modifica el corte obligatorio de bioetanol ni introduce nuevas exigencias para las refinadoras, sí habilita un cambio clave: permite que, de manera voluntaria, las empresas puedan incorporar hasta un 15% de bioetanol en las naftas (E15), siempre dentro de los parámetros de calidad vigentes.
En la práctica, según la norma, la medida otorga mayor flexibilidad a las refinadoras para definir la composición de sus combustibles. Aquellas que opten por incrementar la proporción de bioetanol podrán reducir en igual medida el componente fósil derivado del petróleo, avanzando así hacia mezclas con menor participación de combustibles importados.
Desde el punto de vista técnico, continuando con la resolución, la adecuación responde a la necesidad de actualizar el parámetro de contenido de oxígeno en las naftas, directamente vinculado al porcentaje de bioetanol. Sin este ajuste, no era posible habilitar mezclas superiores sin comprometer las especificaciones de calidad.
La normativa, en tanto, no introduce cambios en el régimen del biodiésel, ya que el gasoil ya contempla técnicamente mezclas de hasta 20%.
Cabe recordar que actualmente el corte obligatorio de bioetanol en las naftas es del 12% (6% para maíz y 6% para la caña de azúcar). Y para el biodiésel es del 7,5%. Según cálculos privados, Argentina importa un 15% de nafta y diésel por año.
Según cálculos privados, Argentina importa un 15% de nafta y diésel por año. "La paridad de importación de nafta o la paridad de importación de diésel está por encima del biodiésel y del bioetanol. Es decir, a las refinadoras les conviene tiene comprar más biodiésel o más bioetanol antes que importar eh diésel o nafta", explicó un empresario del sector de los biocombustibles.
En este contexto, el director ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz, Patrick Adam, valoró la medida y puso el foco en su impacto económico y productivo. “En un contexto internacional donde el precio del petróleo sube por conflictos geopolíticos, Argentina va a aprovechar la oportunidad de reemplazar importaciones por producción propia. Más bioetanol significa menos dólares que se van y más desarrollo en el interior”, afirmó a Clarín Rural.
Adam subrayó además la competitividad del bioetanol frente a las naftas, especialmente las importadas: “Es un paso en la dirección correcta. Más bioetanol implica menos salida de divisas, mejor precio para el consumidor y mayor desarrollo regional”.
Actualmente, el mercado absorbe alrededor de 1,2 millones de metros cúbicos anuales para sostener el corte del 12%. Con la posibilidad de avanzar hacia mezclas E15, ese volumen podría trepar a 1,5 millones de metros cúbicos. “Estamos en condiciones de abastecer esa demanda porque existe una importante capacidad ociosa instalada”, señaló.
Para el ejecutivo, el alcance de la medida va más allá de lo técnico: “El E15 no es solo una medida técnica: es una señal clara de que la Argentina puede avanzar hacia más producción, más empleo y más energía propia en forma competitiva y en beneficio de los consumidores”.
Posteriormente, tanto la Cámara de Bioetanol de Maíz y el Centro Azucarero Argentino comunicaron en forma conjunta que desde el punto de vista técnico, el bioetanol cumple un rol clave como mejorador natural de octanaje, elevando la calidad de las naftas y contribuyendo a una combustión más eficiente en los motores. "A su vez, su mayor utilización genera beneficios ambientales concretos, al reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en el transporte", remarcaron.
Para las organizaciones, el paso hacia E15 alinea a la Argentina con tendencias internacionales y regionales, donde los biocombustibles tienen una participación creciente en la matriz energética. Países como Brasil y Paraguay han demostrado que mayores niveles de mezcla permiten mejorar la seguridad energética y fortalecer el desarrollo productivo.
"Esta medida tiene un impacto positivo en las economías regionales, al incrementar la demanda de materias primas como el maíz y la caña de azúcar, impulsar la actividad industrial y generar empleo en distintas provincias del país", indicaron.
“Este es un paso importante para aprovechar plenamente el potencial de la bioenergía en la Argentina. Contamos con los recursos, la capacidad industrial y el conocimiento para avanzar en este camino”, cerraron ambas entidades.
Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Clarín