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¿Mi relación con el paso del tiempo? No me gusta andar mendigándole a mi cuerpo cosas que insisten en querer irse, como por ejemplo el colágeno.
Me niego a comprar colágeno, a consumir colágeno. Que el colágeno sí, que te re conviene, que no sirve para nada tomarlo vía oral, que sí, si a Flor le re funcionó, que no, que es una estafa. Nos saturan de información por Instagram y Tik Tok. Millones de reels que nos quieren convencer que así como estamos, no estamos bien.
También me niego a botoxearme. Esto ya es de cabeza dura porque casi todas mis amigas lo hacen y les queda genial, pero pienso también que algunas, con la evolución natural de nuestra piel, también tenemos que quedar de referencia. Y que si me pincho acá, después me voy a querer pinchar acá también porque no da no tener patas de gallo y la frente planchada, pero unos tremendos surcos debajo de la nariz. Aparte quiero poder gesticular en paz, y que mi rostro pueda acompañar mis estados anímicos.
Canas no me banco ¿ves? Igual, qué fiaca estar tapando todo el tiempo algo que insiste en aparecer.
El make up, por ejemplo. Yo sé que un poquito de maquillaje, sobre todo a cierta edad, levanta un montón, pero taparme los poros con base no me copa. ¡Y el tiempo que lleva! Counturning, blush, y todas esas cosas que antes se llamaban de otra manera, o no existían.
Las que nacimos en el siglo pasado nos clavábamos un Angel Face, un rimel, un rush, ¡y a romper la noche!
¿Qué es esta moda de los 8 mil productos para el rostro? Encima, yo no tengo paciencia para estas cosas, entonces muchas veces cuando me maquillo me empeoro.
Pintarse los ojos, por ejemplo ¡qué difícil hacerlo bien! ¿No se puede inventar una especie de sticker que una se pegue en el párpado y punto? ¿Quién tiene tanto tiempo y paciencia como para andar poniendo con buen pulso sombra, delineando y todo eso que a un ser como yo, sin paz en el alma, le cuesta tanto hacer bien?
Confieso que no es algo que me dé placer, es algo que solo lo hago por el qué dirán.
Es cierto que cuando me maquilla alguien que sabe mejoro un montón, pero lo de andar con una maquilladora por la vida no me parece práctico.
Además, todas lo sabemos: lo que más fiaca da no es maquillarse: es tener que sacarse todo eso que te pusiste en la carita. Encima soy bastante bruta, así que lo hago con saña y después me queda todo irritado.
¿Y la planchita? Qué es eso de pasarnos por nuestros cabellos algo que hace que nos salga humo de la cabeza? ¿Y por qué molesta tanto el freeze?
A mí, la verdad, tener freeze me tiene sin cuidado. Además, tengo poco pelo así que cuando se me infla mejor, así parece que tengo pelo.
Temas uñas. Amo. Tenerlas bien me hace sentir un equilibrio emocional inexplicable. Pero nunca logré hacerme las manos ni los pies sin que al menos una uñita se me corra sintiendo que todo el laburo que hizo la manicura se fue por la borda. Al igual que mi preciado tiempo.
2026 ¿no se puede resolver de otra manera ésto de las uñas? Las gelificadas ya se sabe que son cancerígenas así que vamos a descartarlas, pero si las normales se me descascaran en seguida...
Es cierto que a mí, como a tantas personas, el glamour me es esquivo. Yo me maquillo, me peino, me visto, y en seguida me voy a frotar un ojo porque me olvido que lo tengo pintado, se me va a manchar la ropa con algo o se me va a enganchar, voy a chivar y se me va a hacer aureola en la remera, desarmar el peinado.
Ser “aesthetic” es un “No DON” que tengo desde chica. Mi mamá me peinaba para ir al colegio, me ponía el guardapolvo blanco, y en el primer recreo yo ya estaba toda destartalada.
Lo bueno de la edad para mí, es que una aprende a reconciliarse con su esencia porque la vida te enseña que no cambia. Además llegué a esa etapa de la vida en la que veo a una vieja y empiezo a pensar que no me falta taaaanto como antes. Entonces, cuando veo a alguna que me llama la atención y me gusta, me digo: “Ves Dalita, así me gustaría ser en unos años”.
Son viejas con onda, pizpiretas, que no se resisten al paso del tiempo. Viejas que no quieren parecer jóvenes pero sí mantienen el alma joven, cosa que ningún producto dermocosmético ni cirugía, pueden vendernos.
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