Se trata del broker de vuelos, Agustín Ismel Issin, quien emitió la factura a nombre del periodista. Además, denunció irregularidades en la investigación.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, es investigado por su viaje en jet privado a Punta del Este.
El piloto Agustín Issin, quien emitió la factura del vuelo privado en el que regresó de Punta del Este el jefe de Gabinete Manuel Adorni, declaró este jueves como testigo en la causa en la que se investigan los viajes del funcionario el fin de semana de carnaval y aseguró que quien pagó fue Marcelo Grandio, el periodista y amigo del funcionario.
El testigo aseguró al prestar declaración testimonial ante el juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita que fue el propio periodista Grandío quien pidió “vender algún tramo para obtener un precio menor”, lo que derivó en una reducción del costo total del servicio. Respecto a si tenía algún recibo del pago en efectivo, mencionó que el comprobante es el mensaje que le enviaron por chat confirmando la recepción del dinero. De la declaración y los chats aportados surge que la contratación de los dos vuelos fue realizada por Grandío, amigo de Adorni.
Un empresario del rubro de aviación ejecutiva, Agustín Issin, declaró como testigo y explicó cómo funciona su empresa de intermediación de vuelos privados, al tiempo que aportó detalles sobre la contratación de viajes vinculados a Marcelo Grandío, incluyendo formas de pago, facturación y negociaciones para reducir costos.
Aportó distintas conversaciones desde el celular comercial de la empresa que se mantuvieron con Grandío, donde se gestionó la contratación de los vuelos.
Según las conversaciones aportadas, se pagaron 3.000 dólares, ya que pudieron ubicar en el viaje de ida a dos pasajeros con la modalidad “de pata vacía” -asientos libres- y uno a la vuelta, lo que generó un descuento en el precio.
Issin prestó declaración testimonial en la causa en la que se investigan los vuelos a Punta del Este del jefe de Gabinete Manuel Adorni.
El testigo señaló que dirige la firma “Jag Executive Aviation”, dedicada al corretaje de vuelos, junto a su esposa y una empleada.
Según explicó a la Justicia, a diferencia de los operadores de aeronaves, su rol consiste en ofrecer soluciones a medida para los clientes: “El bróker tiene un valor agregado porque puede dar distintas opciones según las necesidades del pasajero”, indicó.
En esa línea, precisó que su actividad se divide en dos áreas: por un lado, el alquiler completo de aeronaves y, por otro, la comercialización de asientos en vuelos con tramos vacíos —conocidos en la jerga como “empty leg”— que permiten abaratar costos.
Durante su declaración, el empresario detalló que su firma había celebrado un acuerdo con la operadora aérea Alpha Centauri, por el cual abonó 42.250 dólares correspondientes a un paquete de diez vuelos. Esos servicios, explicó, estaban pensados para trayectos hacia Punta del Este y se iban descontando a medida que se utilizaban.
“El pago se hizo por transferencia y se fue aplicando cada vez que se solicitaba un vuelo”, precisó, al tiempo que aseguró haber presentado los comprobantes correspondientes.
El testigo explicó con detalle el sistema de “pata vacía”, una práctica habitual en el sector. Según describió, cuando un avión debe reposicionarse sin pasajeros para iniciar un vuelo —por ejemplo, desde un punto A hacia un punto B— ese tramo puede ser ofrecido a otros clientes.
“Ese espacio se puede vender para reducir el costo del vuelo principal”, señaló. En este caso, indicó que se logró ubicar pasajeros en esos tramos, lo que permitió abaratar el precio final.
En relación con los vuelos en cuestión, el declarante afirmó que fueron contratados por Marcelo Grandío. Según su relato, el viaje de ida fue abonado directamente por él y facturado a la firma Imhouse por parte de la operadora Alpha Centauri.
En tanto, el vuelo de regreso fue pagado a la empresa del testigo. “Ese pago se hizo en efectivo, a través de una persona llamada ‘Horacio’ enviada por Grandío, que entregó el dinero a una empleada”, sostuvo.
Además, indicó que el comprobante de ese pago “fue el mensaje enviado por chat donde se confirmaba la recepción del dinero”.
El empresario también aportó conversaciones mantenidas desde el celular comercial de la empresa, en las que —según dijo— se gestionó la contratación de los vuelos. De esos intercambios surge que se pagaron unos 3.000 dólares, tras aplicar descuentos derivados de la venta de asientos en tramos vacíos.
Finalmente, el testigo aseguró que fue el propio Grandío quien pidió “vender algún tramo para obtener un precio menor”, lo que derivó en una reducción del costo total del servicio.
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