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El consumo masivo volvió a bajar en el segundo mes de 2026. Tras un arranque de año negativo, con una retracción de 1,1% en enero, febrero acentuó la tendencia y registró una contracción de 3,4% interanual en la compra de alimentos y productos básicos de consumo diario, por lo que el primer bimestre acumuló una caída de 2,1%, informó este miércoles Scentia.
Según señaló Osvaldo del Rio, titular de la consultora que analiza de forma mensual la evolución del consumo masivo, la contracción fue algo mayor comparado a las de los meses anteriores.
En ese sentido, hay que remontarse a septiembre para encontrar una caída mensual mayor (ese mes bajó 3,7% comparado a agosto). Así y todo, la caída está lejos de las que hubo en 2024, cuando superaron el 20% mensual.
Así, el dato refleja una baja generalizada. Cayeron todos los canales de venta, excepto el comercio electrónico. Incluso segmentos que venían resistiendo, como almacenes y kioscos, tuvieron números en rojo.
La baja más marcada fue en cadenas de supermercados, con 5,9%. Pese a las promociones que lanzaron con bancos y fintech, no pudieron evitar la caída. Otros comercios también cayeron: autoservicios independientes, 3,8%, y mayoristas, 3,6%. A su vez, kioscos y almacenes también tuvieron una caída de 1,9%, a diferencia de la resiliencia que mostraron meses anteriores. El único que creció fue el e-commerce, que continúa expandiéndose: subió 26,5%.
En el sector, preocupa que se demora la recuperación, sumado a que la leve reactivación de 2% en 2025 no compensa la fuerte pérdida de 16% en 2024, el tercer peor año desde la crisis de 2001, después de 2002 y 2003.
Para analizar lo que dejó 2024 hay que considerar que ese año arrastró la caída de poder adquisitivo por la devaluación de diciembre de 2023 y el efecto que tuvieron en los bolsillos años de alta inflación, que llevaron a stockearse frente a precios que cambiaban constantemente en las góndolas y hacían que se perdiera noción de cuanto costaban las cosas.
En ese sentido, el consumo actual mas limitado se explica también por este cambio de escenario: con una inflación más baja ya no hace falta stockearse, las compras hoy son de lo justo y necesario.
Así, luego de una recuperación menor a la que se previó inicialmente a comienzos de 2025, ahora las fichas están puestas en 2026. Creen que lo peor ya pasó, pero hay dudas sobre cómo continuará la tendencia luego de los dos primeros meses del año con una caída consecutiva.
En cuanto al consumo de productos, el comportamiento de las canastas es heterogéneo entre los diferentes canales, aunque en la suma de todos el resultado fue negativo.
“Creemos que parte de la explicación de esta situación puede encontrarse en la inflación vista en los últimos meses, quitando algo de poder de compra a los consumidores”, señaló del Rio, en relación a la aceleración de la inflación.
Y aclaró que “es importante tener presente que los precios de bienes de consumo masivo tuvieron una variación por debajo del IPC: 19,4% versus 31% interanual que arrojó el Indec días atrás”.
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