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Empecemos con una aclaración imprescindible: ¿Qué es una VPN? Una conexión cifrada y segura entre internet y un dispositivo particular (por ejemplo, el suyo), que oculta la dirección real (IP) del usuario y encripta los datos.
Ahora sumemos un dato. La demanda de este tipo de conexiones se ha disparado en todo el mundo y las descargas han crecido en altos porcentajes en lo que va de 2026.
Veamos: en Irán creció más del 600%; en Australia un 103%; en Missouri, Estados Unidos, un 350%, y en el Reino Unido, sólo entre el 25 y el 27 de julio de 2025, un 1.987%, según datos del sitio Top10VPN, una web independiente creada en 2016 y dedicada al seguimiento de esta industria.
¿Y por qué ese crecimiento? La razón es una sola, aunque con matices según la región: gambetear las leyes de control de navegación en la red y burlar la prohibición de plataformas como Tiktok en los Estados Unidos.
En Irán, a pesar de los estrictos límites de uso, la conexión permite escapar a la vigilancia del régimen; en Australia y en algunos estados de los EE.UU. su uso creció para contrarrestar las leyes que impiden utilizar las redes sociales y obligan a verificar la edad a los menores de 16 años.
Un dato más que completa el horizonte: en los campos universitarios de los Estados Unidos las descargas de VPN crecieron un 310% en los últimos meses.
Básicamente, esto significa que hijos, sobrinos o nietos pueden estar consumiendo no sólo contenidos diferentes, sino inexistentes en los canales elegidos por sus adultos de referencia. Y al revés, claro.
Por eso la pregunta: usted, ¿qué guerra está viendo? Que es parecido a decir, ¿en qué mundo está viviendo?
¿Se trata de una nueva grieta? Puede ser, pero parece más ajustado pensarlo como la profundización de la que ya existía.
Su hijo puede no estar viendo a Nelson Castro sentado en un refugio en Israel. Y los hijos de los estadounidenses no están viendo al Nelson norteamericano en una escena similar. Ellos ven otra guerra, y están formando otras ideas.
Para el periodista especialista en tecnología Kyle Chayka, "hoy resulta difícil establecer una jerarquía clara de información fiable, ya que los videos sobre el terreno llegan de todas partes, y las agencias gubernamentales publican memes con la misma frecuencia que los trolls anónimos de Internet".
Esa construcción oficial es la que intentan evitar quienes se corren de los canales habituales de información.
En un cambalache impensable, la Casa Blanca publica un video que combina simulaciones de escenas generadas para videojuegos con imágenes de ataques con misiles reales en Irán, según cuenta el propio Chayka en la revista The New Yorker.
El resultado probable, y de posibilidades crecientes, es la dificultad para determinar un marco común sobre qué es verdad y qué no. Y lo que ocurre en la guerra en medio Oriente es trasladable, ajustando sus proporciones, por supuesto, al plano doméstico y a las elecciones informativas locales.
"Quienes consumen noticias en Internet se ven cada vez más obligados a encajar por su cuenta las piezas dispares del rompecabezas", define Chayka. La pregunta es: ¿será eso mejor?
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