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50 años del golpe de Estado en vivo: con epicentro en Plaza de Mayo, habrá marchas en todo el país

hace 2 horas en ambito.com

Se cumple medio siglo del comienzo de la última dictadura cívico militar que vivió la Argentina y del período más sangriento de la historia argentina. Habrá conmemoraciones en todo el país.

Diversas agrupaciones políticas y sociales se movilizan este lunes en el marco del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, con actos y concentraciones en distintos puntos del país para recordar a las víctimas de la última dictadura civico militar. En el contexto de los 50 años del golpe de Estado de 1976, el acto central está previsto para las 16.30 en la Plaza de Mayo, donde confluirán columnas provenientes de diferentes zonas de la Ciudad de Buenos Aires.

La jornada estará atravesada por consignas vinculadas a la defensa de los derechos humanos y la reivindicación de la memoria, en un escenario de fuerte carga simbólica por el aniversario redondo.

Miles de personas ya se congregan en la Plaza de Mayo y en las calles aledañas para participar del acto oficial por los 50 años del Golpe de Estado.

En el marco de los 50 años del golpe de Estado de 1976, el Gobierno difundió un video titulado “Las víctimas que quisieron esconder”, en el que refuerza su postura de “memoria completa” y cuestiona al kirchnerismo. Dentro de ese material aparece el testimonio de Miriam Fernández, identificada como la nieta recuperada número 127.

Su historia vuelve a tomar relevancia pública a partir de su participación en ese contenido audiovisual, donde relata en primera persona su experiencia.

Miriam Fernández, nacida en cautiverio durante la última dictadura cívico militar, recuperó su identidad el 27 de diciembre de 2017, cuando se confirmó que es hija de María del Carmen Moyano y Carlos Simón Poblete, ambos desaparecidos.

Según registros de Abuelas de Plaza de Mayo, nació en la ESMA, uno de los principales centros clandestinos de detención. Sus padres habían sido secuestrados en Córdoba entre abril y mayo de 1977 y trasladados luego a La Perla. Ambos continúan desaparecidos.

A 50 años del golpe de Estado cívico militar del 24 de marzo de 1976, el dirigente de la UCR Federico Storani dialogó con Ámbito sobre el proceso que derivó en la ruptura democrática. Según el exdiputado y exministro del Interior, lo ocurrido hace medio siglo fue el resultado de un “deterioro creciente y profundo” de la vida institucional, atravesado por la violencia política, la crisis económica y la fractura interna del peronismo tras el regreso de Juan Domingo Perón al país.

Storani señaló que el escenario previo al golpe estuvo marcado por la pérdida del monopolio estatal de la fuerza, con la irrupción de organizaciones armadas y grupos paraestatales como la Triple A, en un contexto de creciente inestabilidad. La muerte de Perón, la debilidad del gobierno de Isabel Martínez y el agravamiento del conflicto social terminaron de configurar una “cuenta regresiva” hacia el golpe del 24 de marzo de 1976.

Aunque sectores de la sociedad esperaban un ordenamiento, lo que se instaló fue un sistema de terrorismo de Estado, con desapariciones, torturas y persecución sistemática. 50 años después, la reconstrucción de ese período no solo permite comprender las condiciones que llevaron al quiebre institucional, sino también reflexionar sobre los desafíos pendientes de la democracia argentina, con algunas similitudes con la época actual.

Aún cuando pasa el tiempo, la sensación se renueva cada marzo al ver las novedades de las editoriales argentinas: quedan muchas páginas por escribirse sobre la dictadura. En conjunto con un prolífico desarrollo cinematográfico, los libros perseveran en rastrear las consecuencias presentes del Golpe de Estado que cumple medio siglo, cuyos desaparecidos tienen hijos y nietos, mientras que muchas de sus estrategias de legitimación del autoritarismo siguen vigentes.

Además de los seleccionados, se publicaron otros títulos que trabajan la temática del Golpe de Estado y sus consecuencias: “¿Qué están haciendo las derechas con los ‘70?”, de Valentina Salvi y Luciana Messina (Siglo XXI Editores); “Pax Menemista”, de Ceferino Reato (Sudamericana); “Argentina desaparecida”, de Gustavo Campana (Colihue); “50 Historias de juicios por la dictadura en Argentina” (La Retaguardia); y “Carta al coronel”, de Alexandra García Tabernero (Debate).

Hay aniversarios que invitan a mirar hacia atrás. Y hay otros que, además, obligan a mirar alrededor. A 50 años del 24 de marzo de 1976, ambas dimensiones se superponen. Porque, sin caer en analogías simplistas, es difícil no percibir ciertas resonancias entre el mundo en el que ocurrió aquel golpe de Estado y el escenario internacional que hoy habitamos.

No se trata de afirmar que la historia se repite. Los actores son distintos, las escalas han cambiado y las condiciones estructurales no son las mismas. Pero sí es posible advertir una suerte de eco en algunos de los ejes que organizaban aquel orden global y que, con otras formas, vuelven a aparecer en el presente.

En 1976, el sistema internacional estaba estructurado por la competencia entre dos superpotencias. Hoy, esa lógica de rivalidad estratégica reaparece, aunque con protagonistas diferentes: Estados Unidos y China. No es una reedición de la Guerra Fría, pero sí una disputa que ordena decisiones, alinea actores y condiciona márgenes de autonomía.

A medio siglo del inicio de la última dictadura cívico militar en la Argentina, la relación de la sociedad con su pasado reciente no es un objeto de museo, sino una construcción viva, dinámica y cargada de tensiones. La investigación conjunta entre Pulsar.UBA y el CELS, que combina una fase cualitativa de grupos focales con una encuesta nacional de 1.136 casos, ofrece una radiografía profunda sobre cómo el país procesa este período en pleno 2026.

Pese al paso del tiempo, el tema no parece haber caído en el olvido. El 71% de los argentinos afirma conocer "mucho" o "bastante" sobre el período 1976-1983. El recuerdo parece estructurarse sobre conceptos claros puesto que las palabras más utilizadas por los entrevistados para definir esa etapa son "desaparecidos", "represión" y "violencia estatal". El 63% sostiene que no hubo motivos que justificaran el golpe institucional, frente a un 27% que opinan lo contrario. Y existe un amplio consenso sobre la necesidad de mantener abierta la búsqueda de justicia ya que ante la pregunta de si “Es necesario que el Estado siga juzgando a los militares” el 70% de la población manifiesta estar muy o bastante de acuerdo esta afirmación.

Después del mediodía, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner salió al balcón de su departamento en el barrio porteño de Constitución, ubicado sobre la calle San José 1111. En el lugar, cientos de militantes se concentraron desde temprano y la recibieron con cánticos y muestras de apoyo durante su breve aparición.

La salida se dio en el marco de una jornada atravesada por movilizaciones y actos por el Día de la Memoria, con fuerte presencia de distintos sectores políticos y sociales en la Ciudad de Buenos Aires.

La UE y sus Estados miembros conmemoran los 50 años del golpe en Argentina. Rendimos homenaje a las víctimas de la dictadura, incluidos ciudadanos europeos, y reconocemos la política de Memoria, Verdad y Justicia como un referente internacional de compromiso democrático. pic.twitter.com/6VRjyfNbKf

A 50 años del golpe de Estado, el embajador de la Unión Europea en la Argentina, Erik Høeg, encabezó un acto en el Parque de la Memoria y reafirmó el compromiso del bloque con los derechos humanos: “Rendimos homenaje a las víctimas de la dictadura”, expresó.

La presencia de la Unión Europea en una fecha clave para la Argentina vuelve a poner la memoria en una dimensión global, donde el respeto por los derechos humanos no es solo una agenda local, sino un estándar internacional.

El Ingenio Fronterita se encuentra a seis kilómetros de la ciudad de Famaillá, en el sur tucumano.

A menos de 24 horas de su inicio, el Tribunal Oral Federal de Tucumán suspendió el arranque del primer juicio por complicidad empresarial por delitos de lesa humanidad cometidos contra 68 víctimas en la provincia. La causa investiga los crímenes cometidos en el Ingenio La Fronterita, ubicado en Famaillá, en donde la empresa azucarera habría cedido sus instalaciones al Ejército para instalar un centro clandestino de detención durante la última dictadura cívico militar. "Nos piden que esperemos, que tengamos paciencia pero la paciencia alguna vez se acabará", reflexionó Hortensia Ortiz, hija de una de las víctimas.

La suspensión, dispuesta el pasado 5 de marzo, respondió a un pedido de nueva evaluación pericial sobre el estado de salud de Jorge Alberto Figueroa Minetti, exadministrador del ingenio y uno de los dos imputados que llegaban al debate oral. El tribunal ordenó que intervenga el Cuerpo Médico Forense, dejando el inicio del juicio sin fecha cierta.

El caso lleva más de una década en trámite judicial. Inicialmente fueron seis los empresarios imputados, pero la demora ha cobrado un precio demoledor: tres de ellos fallecieron y uno fue apartado por razones de salud antes de llegar al juicio. Solo Figueroa Minetti y Eduardo Butori permanecían en pie para ser juzgados por los delitos cometidos contra 68 víctimas -trabajadores y dirigentes gremiales- entre 1975 y 1978 .

El 2 de abril de 1976 el entonces ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, anunció en cadena nacional, por espacio de más de dos horas y media, su plan económico, aprobado por la Junta Militar del llamado Proceso de Reorganización Nacional. Quizás, para evitar sobresaltos del mercado, sobre todo cambiario, lo hizo un viernes, una costumbre que luego se arraigó en sucesivos ministros (fue tan extenso que terminó en la madrugada del sábado).

Para la memoria colectiva fueron años de la denominada “Plata Dulce”, del “Deme dos” y demás slogans de la época. Pero hubo más que eso. Como terminó, es una historia ya conocida. Sin ánimo de querer juzgar ni emitir veredicto alguno, porque todo depende del cristal con que se mire, la idea es comentar los pilares del plan original, ya que hubo varios ajustes posteriores, entre ellos la famosa “Tablita cambiaria”, y el plan de 1978 (en la previa del conflicto con Chile). Por ende, centraremos la atención en los inicios de los 1.826 días en que Martínez de Hoz estuvo a cargo del Ministerio de Economía, acompañado en el Banco Central (BCRA) por Adolfo César Diz.

La Unión Cívica Radical inició su marcha a las 14 desde la puerta del Comité Nacional con una columna de más de una cuadra que encabezó Ricardo Gila Lavedra, la Secretaria General del partido, Piera Fernández y el presidente y secretario general del partido en la Ciudad, Hernán Rossi y Juan Loupias.

Con una bandera que dice Somos el Juicio a las Juntas y fotos de radicales desaparecidos, dirigentes, legisladores y militantes de la Juventud Radical y la Franja Morada, comenzaron a marchar hacia Plaza de Mayo

Se cumplen 50 años del inicio de la etapa más oscura de la historia argentina. Cinco décadas desde aquel 24 de marzo de 1976, cuando el "Proceso de Reorganización Nacional" intentó, mediante el terror y la censura, reescribir la identidad de un pueblo. En aquel escenario de botas y listas negras, el arte —y la música en particular— emergió no solo como un refugio estético, sino como una trinchera de resistencia.

El plan sistemático de la dictadura cívico-militar no solo apuntó a los cuerpos; apuntó a las ideas. A pesar de las listas negras, de las prohibiciones del COMFER (Comité Federal de Radiodifusión) y del exilio forzado, las melodías circularon como un torrente subterráneo que nunca dejó de alimentar la esperanza.

Ya en octubre de 1975 todo el país daba por sentado que se venía un golpe militar. La palabra estaba en el aire, tanto que se usó como una gracia en el título de una cinta cómica: “Los chiflados dan el golpe”. Era una inocentada de Albino Rojas, alias El Soldado Chamamé, pero fue premonitoria, aunque nadie imaginaba qué clase de chiflados iban a venir.

Con el pretexto de mejorar las cosas, el gobierno de Videla puso al Instituto Nacional de Cine bajo la órbita de la Secretaría de Información Pública, dificultó con nuevas regulaciones el trabajo de laboratorios y técnicos locales, decidió que los subsidios pendientes se pagarían “a prorrata, caducando definitivamente todo derecho al cobro de los saldos o diferencias”, eliminó el impuesto a las entradas de cine, o sea, la fuente de financiación para nuevas películas, acentuó el control de éstas con nuevas pautas de censura, agregó más nombres a las listas negras armadas por el gobierno anterior, hizo “desaparecer” del modo más cruel a varios escritores, artistas y técnicos vinculados al cine y, ya que estamos, declaró “imprescindible elevar el nivel artístico, técnico y cultural del cine argentino, tendiente a la preservación de las características del estilo nacional de vida” (ley 21.505/77).

El acto central por el Día de la Memoria se desarrolla en la Plaza de Mayo en el marco del 50° aniversario del último golpe de Estado, en una jornada que reúne a miles de personas en el centro porteño. Marchan desde autoconvocados, hasta agrupaciones, organizaciones y sindicatos.

A pocas horas del inicio del evento principal, el espacio frente a la Casa Rosada comienza a colmarse. Por la Avenida de Mayo y las diagonales Norte y Sur circulan columnas constantes de manifestantes que llegan para decir presente en una movilización que crece minuto a minuto.

En el corazón de la convocatoria se repiten preguntas que atraviesan décadas: “¿Dónde están los desaparecidos?”, “que digan dónde están”, “Nunca más” y “abran los archivos”.

En abril de 1976, poco después del golpe de Estado del 24 de marzo, el cine Capitol de Santa Fe y Callao estrenó el film “Cría cuervos”, de Carlos Saura. En aquel tiempo todavía eran habituales los noticieros previos a la proyección de una película (o “noticiarios” como se los llamaba entonces, siempre en blanco y negro). La primera de las noticias se ocupaba de la Junta Militar, con los rostros en primer plano de Jorge Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti, los jefes de las tres armas. Al verlos, la sala estalló en una ovación. Terminado el noticiario, mientras desfilaban los nombres de los protagonistas de la película, apareció el de Héctor Alterio, exiliado en España. Nueva ovación del público.

¿Esquizofrenia colectiva? No. Aquel era un claro índice del mapa mental de tanta gente, y no sólo la de Barrio Norte. Decir que el golpe, del que muchos no intuían sus horrorosas consecuencias, no tuvo un fuerte apoyo cívico, sería faltar a la verdad. La Argentina que se vivió entre la muerte de Perón, en julio de 1974, y marzo de 1976, era irrespirable: López Rega, la triple A, Montoneros, ERP, asesinatos y bombas de un lado y el otro, Rodrigazo, inflación por las nubes, vacío de poder y de justicia, primeras desapariciones, prohibiciones y exilios.

Podría decir que en esta ventana comenzó todo. Podría decir que dónde todo comienza, una historia termina. En estos días se cumplen 50 años desde que mi madre escapara por esa ventana, llevando en sus brazos a dos de sus hijos. Podría decir que esa historia nunca terminó y quizás, podría decir también que nunca empezó. Podría. Pero no puedo.

Desde alguna ventana la imagen se repetía semanalmente. El encuentro se daba los viernes por la tarde. El abuelo solía recostarse en su poltrona, un sillón bajo y amplio, con respaldo acolchado y cojín negro sobre el asiento, con varias muescas de hierro para dejar caer el respaldo. Su nieto, de no más de 6 años, acostumbraba sentarse en una butaca al lado de su abuelo. Lo acompañaba en los ademanes y había complicidad en sus miradas.

Que el último golpe de Estado cumpla medio siglo puede provocar distancia a una realidad inevitablemente presente: quienes fueron las víctimas directas de las detenciones arbitrarias y las torturas en el encierro continúan activos en la vida cultural y política de nuestro país. Algunos incluso con un rol dirigencial, como Jorge Taiana, quien luego de tener distintas funciones en el Poder Ejecutivo fue electo en 2025 como diputado nacional.

El caso de Taiana es emblemático y, al mismo tiempo, recurrente en los que engrosaron la lista de detenidos de la época represiva en la Argentina, que inició antes de 1976 por la operatividad de la Triple A y superó la cifra de 30.000 en cantidad de detenidos. Arresto sin juicio, aislamiento, persecución -y hasta asesinatos- de familiares, golpizas y confiscación de bienes: el actual diputado atravesó el ciclo de violencia y amedrentamiento que el terrorismo de Estado tenía diseñado para sus antagonistas políticos.

Él se convirtió en objetivo por su militancia en la Juventud Peronista y fue detenido en 1975, aunque lo “legalizaron” (pasó de la clandestinidad a una cárcel común) y fue trasladado por cinco unidades penitenciarias hasta que le concedieron un régimen de “libertad vigilada” en 1982. En el medio, conoció el “Pabellón de la Muerte” en la ciudad de La Plata y trabajó -en silencio y con la ayuda de su madre, Matilde Puebla- en el contacto con organismos de derechos humanos para denunciar los asesinatos a sus pares. De hecho, se reunió en el penal de Rawson con la primera comitiva de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que llegó al país, en 1979. “Eran tres personas y nos reunimos en el patio, donde habían puesto unas mesas de metal con cuatro sillas”, relató para Ámbito.

En una esquina del barrio de Floresta, sobre la calle Venancio Flores al 3519/21, funcionó uno de los dispositivos más significativos del terrorismo de Estado en la Argentina: el centro clandestino conocido como Automotores Orletti. Su nombre quedó fijado en la memoria colectiva, aunque el cartel original del lugar dijera otra cosa.

Entre mayo y noviembre de 1976, ese taller mecánico reconvertido operó como centro de secuestro, tortura y exterminio, pero también como nodo de coordinación regional de la represión ilegal en el marco del Plan Cóndor. Allí se cruzaron inteligencia, logística y violencia sistemática.

En el marco de los 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, Taty Almeida, integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, reafirmó su compromiso con la memoria, la verdad y la justicia, y lanzó un mensaje directo al Gobierno nacional. “ Que sepa Javier Milei y compañía que ¡no nos han vencido!”, sostuvo en referencia al Presidente.

Almeida evocó cómo era su vida antes del golpe cívico militar. Recordó que ejerció como docente hasta el nacimiento de sus hijos y que luego se dedicó a la familia, en un entorno profundamente ligado a las Fuerzas Armadas.

A medio siglo del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, todavía hay crímenes de la dictadura que no han sido juzgados. Puede sonar raro, pero aún en causas archiconocidas como las que investigan lo sucedido en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la última dictadura, hay hechos que no llegaron a juicio oral. Uno de ellos es el robo de bienes a desaparecidos.

Osvaldo Barros, docente y gremialista, fue una de las víctimas de estos robos. Fue secuestrado por un grupo de tareas de la ESMA junto a su esposa, Susana Leiracha, el 21 de agosto de 1979. Al principio sufrió tormentos que incluyeron picanas e interrogatorios para dar con otros militantes. Luego lo dejaron en una cama, encapuchado. Un día, a fines de 1979, fue enviado al sector del Casino de la Oficiales de la ESMA conocido como La Pecera. No le explicaron por qué entonces tenía que escribir sobre su vida. Tampoco por qué en ese lugar había una heladera que él reconoció de inmediato: era la que tenía en su departamento cuando lo secuestraron. No era lo único que le habían robado. Tampoco un caso aislado.

Pueda que sea cierto, puede que no; puede que guste, puede que cause espanto… pero la moneda de la vida y la realidad tiene múltiples caras. Lo que sigue es como vivió y sintió el mercado, en las palabras de un dependiente bursátil -el paso previo a ser designado mandatario- los hechos de dos días claves en la historia Argentina, el 24 de marzo y el 5 de abril de 1976.

El 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas encabezadas por Jorge Rafael Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti derrocaron al gobierno de Isabel Perón, dando inicio a la última dictadura cívico-militar en la Argentina.

Durante ese período se disolvieron las instituciones democráticas, se persiguió a opositores y funcionaron más de 300 centros clandestinos, con un saldo de 30.000 desaparecidos.

A 50 años, el país recuerda la fecha en el marco del Día de la Memoria, con reclamos de verdad y justicia.

A 50 años del golpe: memoria para no olvidar, democracia para construir futuro. pic.twitter.com/9A5wxtu3Z0

A 50 años del Golpe de Estado en Argentina de 1976, el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, publicó esta mañana un mensaje en sus redes sociales reafirmando el compromiso con la memoria, la verdad y la justicia. “A 50 años del golpe: memoria para no olvidar, democracia para construir futuro”, expresó, en el marco de una nueva conmemoración del 24 de marzo.

Massa participará de la movilización y su presencia responde a una convicción: estar es una responsabilidad, desde el respeto por la historia y con la mirada puesta en el futuro. También participarán referentes y militantes del Frente Renovador, quienes estarán presentes en la movilización por la Memoria, la Verdad y la Justicia. El espacio afirma una vez más su posición a través de publicaciones en redes sociales y acciones junto a sus dirigentes, para recordar que "sin memoria no hay futuro".

El Equipo Argentino de Antropología Forense lleva más de 40 años poniéndole nombres a los huesos hallados en los centros clandestinos de detención de la última dictadura. Gentileza EAAF.

El 24 de marzo se cumplen 50 años del golpe de Estado con el que se inició la última dictadura cívico militar en Argentina. Aquel martes de 1976, una junta militar integrada por el general Jorge Rafael Videla, el almirante Emilio Eduardo Massera y el brigadier Orlando Ramón Agosti derrocó al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, dando inicio a un régimen que se extendió hasta 1983 y que sistematizó la represión ilegal como política de Estado y cuyo consecuencia más dolorosa son los 30.000 desaparecidos. Córdoba, bastión del sindicalismo combativo y de la resistencia estudiantil, fue una de las provincias más castigadas. Allí funcionaron decenas de centros clandestinos de detención, siendo "La Perla" el más grande del interior del país.

Mientras el país se prepara para conmemorar medio siglo de aquel 24 de marzo de 1976, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) acaba de lograr uno de sus hallazgos más significativos: la identificación de 12 personas desaparecidas cuyos restos fueron encontrados en ese mismo centro clandestino. La noticia llega como una demostración contundente de que, pese al paso del tiempo y a los intentos de ocultamiento, la ciencia forense sigue desentrañando la verdad sobre el terrorismo de Estado.

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, compartió un mensaje desde sus redes sociales a 50 años del último golpe de Estado en la Argentina. Allí, puso foco en el accionar económico de la dictadura y llamó a defender la democracia.

En el escrito, Kiciloff expresa: "A 50 años del último Golpe Militar resulta imprescindible tener presente que ese golpe no fue solamente una tragedia represiva, fue también un proyecto económico".

"La dictadura se propuso disciplinar a la sociedad, desarmar las capacidades productivas e industriales de nuestro país y desatar la especulación financiera. En esencia, primarizar nuestra economía y precarizar el trabajo.", agrega.

La Cámpora concentró desde las 9 en la ex ESMA, desde donde inició su movilización hacia el centro porteño. A diferencia de años anteriores, el recorrido incluyó una parada en San José 1111, frente al departamento donde la expresidenta Cristina Kirchner cumple una condena.

Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia Completa. Porque solo una sociedad que mira su pasado con libertad puede aprender de él y evitar repetir sus tragedias.A 50 años del inicio del 24 de marzo de 1976, la Casa Rosada presenta dos testimonios que ayudarán a comprender… pic.twitter.com/icsjrHZLNR

Como cada 24 de Marzo, este martes la Plaza de Mayo será el epicentro de la marcha central por el Día de la Memoria, la Verdad y a la Justicia, al cumplirse 50 años de la última dictadura militar. Si bien la concentración principal tendrá lugar frente a la Casa Rosada, también se esperan masivas movilizaciones en las ciudades más importantes del país.

A cinco décadas del derrocamiento de Isabel Martínez de Perón en manos de las FFAA, organismos de DDHH y agrupaciones sociales y políticas convocaron a movilizarse en unidad en todo el país, en una jornada que estará marcada por el reclamo de Justicia y que incluirá duras críticas al Gobierno de Javier Milei.

Se cumplen 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. Medio siglo. El número, redondo y solemne, empuja a la tentación del archivo, de la efeméride, de la reconstrucción histórica prolija. Pero esta vez no hace falta escarbar demasiado: la pregunta por la memoria no está en los documentos sino en la superficie misma del presente.

Porque el aniversario encuentra a la Argentina en medio de una disputa abierta, descarnada, por el sentido de ese pasado. Una batalla cultural que ya no se da en los márgenes ni en voces aisladas, sino desde el corazón mismo del Estado. Por primera vez desde 1983, el discurso oficial no sólo cuestiona consensos construidos durante décadas, sino que los relativiza, los tensiona y, en algunos casos, directamente los desacraliza.

50 años no es un número más. Se cumple medio siglo del 24 de marzo de 1976, el día que ocurrió el último golpe de Estado en la Argentina. Fue el más sangriento, juzgado en centenares de juicios, y el que cambió la economía argentina a favor de la valorización financiera y la apertura. Para un aniversario tan especial, los organismos de derechos humanos y organizaciones políticas preparan una marcha masiva que culminará con un acto a las 16:30 en Plaza de Mayo. Allí se leerá un documento único con condenas a la dictadura y criticas al Gobierno.

Lo que se lea en el documento será una muestra de la mala relación entre los organismos de derechos humanos y el Gobierno. Ese vínculo ríspido provocó algp impensado tiempo atrás. Por segundo año consecutivo habrá una marcha unificada entre los dos bloques mayoritarios del mundo DDHH: los que se nuclean en torno a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y son cercanos al kirchnerismo y el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia donde agrupaciones y partidos de izquierda marcaban diferencias irreconciliables con el peronismo. Este 24 de marzo compartirán Av. de Mayo y las calles del centro porteño. También el escenario principal.

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