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En 2025 habían sido dos las empresas argentinas seleccionadas por The Fast Company, la reconocida revista estadounidense, entre las firmas latinoamericanas más innovadoras -el streaming Blender y la agtech Kilimo (software para optimizar el uso del agua en la agricultura).
Este año solo hay una, con mayoría de Colombia y Brasil. Pero a diferencia de las firmas del listado, que muestran innovaciones ligadas a la inteligencia artificial o nuevas formas de vender, el caso argentino utiliza ciencia para resolver un problema concreto del agro.
Se trata de la empresa Puna Bio, también del sector de biotecnología y agtech, que logró aumentar los rindes agrícolas con biofertilizantes basados en bacterias “extremófilas”, organismos que prosperan en condiciones extremas, como el fondo marino o el desierto más alto y seco del planeta.
Puna Bio construyó su negocio a partir de las propiedades únicas de los extremófilos encontrados en la puna. Afirma que algunos de los “bioestimulantes” microbianos que está desarrollando podrían reemplazar fertilizantes químicos de grado industrial.
En 2025, la compañía, con base en Tucumán, cerró una ronda Serie A que incluyó la primera inversión de la Fundación Gates en una empresa argentina. También comenzó a desplegar Kanzama, un bioestimulante que mejora la fijación de nitrógeno en trigo y cebada, lanzado a mediados de 2024, y que apunta a reducir el uso excesivo de fertilizantes nitrogenados.
Pero el hito de innovación de 2025, según el CEO Franco Martínez Levis, fue el lanzamiento de Tayrix, el primer biofungicida del mundo derivado de extremófilos. Recibió aprobación regulatoria en Argentina a fin de año y lo lanzarían comercialmente en 2026.
El ranking de 2026 de las firmas más innovadoras de la región está copado por el uso de la inteligencia artificial. Por ejemplo, en Chile, Ainwater desarrolló software impulsado por IA para ayudar a las empresas de agua a tomar mejores decisiones y ahorrar energía. En Colombia, la plataforma de Dapper ofrece a las multinacionales una nueva herramienta para navegar un laberinto de regulaciones locales. En Brasil, iFood ayudó a los restaurantes a crear promociones que atraigan nuevos clientes. Y en México, Niko Energy utilizó IA y visión por computadora para evaluar viviendas y negocios para la instalación de energía solar en techos.
Otras empresas innovaron a través de adquisiciones y nuevas líneas de negocio. El gigante brasileño de motores eléctricos WEG compró una app para conectar conductores con cargadores. Petlove&Co, también de Brasil, adquirió una empresa de análisis de laboratorio para incorporar diagnóstico por imágenes de última generación a su ecosistema veterinario.
El exportador colombiano de ácido cítrico Sucroal convirtió uno de sus residuos en un insumo para cerveceros y de ese país también se destaca la fintech Cobre. Finalmente, hubo compañías que aplicaron ciencia de punta a problemas difíciles. Además de Puna Bio, en Colombia, NanoFreeze empleó bio-nanotecnología para hacer la refrigeración más eficiente.
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