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El Gobierno de Javier Milei publicó este martes 24 de marzo un extenso video en sus cuentas oficiales con motivo de los 50 años del golpe militar que dio inicio a la última dictadura en Argentina. Por tercer año consecutivo, la gestión libertaria buscó instalar la idea de una "memoria completa" y mostró el testimonio de una nieta recuperada que fue criada en una familia militar tras el secuestro y desaparición de sus padres biológicos y del hijo de un militar asesinado por grupos guerrilleros. Según la versión oficial, se trata de "las víctimas que quisieron esconder".
La pieza audiovisual, que dura una hora y 14 minutos, se publicó a las 9 de la mañana, luego de que ayer se anticipara un recorte.
Un texto en letras blancas con fondo negro comienza acusando al kirchnerismo de usar fondos públicos para "imponer un relato" con el objetivo de "construir nuevas mayorías de poder" y dice que así "miles de víctimas del accionar estatal, para estatal y de los grupos guerrillero-terroristas fueron ignoradas, marginadas y silenciadas".
Durante los 74 minutos del video oficial publicado a medio siglo del inicio de la última dictadura, se escuchan exclusivamente dos testimonios. Se trata de Miriam Fernández, nieta recuperada número 127 por Abuelas de Plaza de Mayo, y Arturo Larrabure, hijo de Argentino del Valle Larrabure, un militar que trabajaba en la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos de Villa María que fue secuestrado en 1974 por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Ambos cuentan en detalle sus historias y piden "que se cuente la historia completa".
Este es el tercer año en el que el Gobierno de Javier Milei difunde un video en sus cuentas oficiales priorizando el concepto de una "memoria completa". En 2024, había negado oficialmente la cifra de 30 mil desaparecidos y difundió un relato de cómo se habría creado. El año pasado, en tanto, hizo foco en la violencia de Montoneros y el ERP.
La primera en aparecer en pantalla es Miriam Fernández. En diciembre de 2017 una muestra de ADN había confirmado su identidad como hija de Carlos Simón Poblete y María del Carmen Moyano, desaparecidos en mayo de 1977. La Justicia determinó que ella nació en julio de ese año en la ESMA, pero fue inscripta en Mendoza por Armando Osvaldo Fernández, oficial inspector del Departamento de Informaciones 2 (D2) de la Policía —especializado en inteligencia— y su esposa, Iris Yolanda Luffi.
Desde el Salón Blanco de la Casa Rosada completamente vacío, Fernández se sumó al abordaje oficial del tema y pidió "contar la historia verdadera" para "sanar como ciudadanos". Su testimonio dura 42 minutos. En todo momento diferencia a sus padres biológicos de "su familia de crianza" y refuta la idea de considerarlos apropiadores, aunque en 2021 ambos fueron condenados por la Justicia: Fernández recibió una pena de 10 años por retener y ocultar a una menor y por su inscripción ilegal -ya estaba preso por causas previas- y Luffi, una pena de 5 años como coautora. Años más tarde la condena contra Fernández fue elevada a 15 años.
"No te pueden obligar después de 40 años a decir que son tus apropiadores. Son mis padres. No es padre quien te trae al mundo, sino quien te cría", sostuvo al cuestionar cómo manejo su caso Abuelas de Plaza de Mayo.
"Si yo puedo mirar para adelante y conciliar una historia completa, ¿por qué no lo puede hacer la Argentina? Dejemos el pasado tranquilo y en paz", planteó; "porque mi familia biológica no me va la va a devolver nadie ni tampoco el dolor que viví como familia de militares".
En ese sentido, sostuvo que sus padres de crianza le dieron "la mejor educación que pudieron" y que recibió el mismo trato que al resto de sus hijos. "Viví situaciones muy feas como familiar de militares, nos sentíamos discriminados, no podíamos decir que teníamos padres militares, me tuve que aguantar y callar muchas cosas", sostuvo.
"Soy una persona que quiere para sanar en este país y como ciudadanos, tenemos que contar la historia completa. Hubieron muchas cosas que no se contaron, que se taparon, fui testigo de muchas cosas de mentira, testigos que terminaron de declarar y preguntaron dónde paso a cobrar", acotó.
Si bien Miriam ya sabía desde comienzos de los 2000 que era apropiada, porque se lo había preguntado a sus padres, nunca tuvo intenciones de conocer su identidad biológica y denuncia que se vio forzada a hacerlo a través de la denuncia de un familiar.
"Me llegó la citación de la secretaría de Derechos Humanos. Me tuve que fugar el día de la citación. Elegí irme, estuve una semana en Chile", relata Fernández, que si bien nació en la ex ESMA, fue criada en Mendoza.
Más tarde se enteró que habían enviado a Gendarmería a buscarla a su casa y estuvieron custodiando durante una semana. "Había vecinos míos camuflados que eran gente de inteligencia, fotos de mi casa, muy invasivo", agregó y cuestionó: "¿Por qué tengo que huir como una delincuente si yo no hice nada?".
Eventualmente se presentó ante la Justicia, aunque seguía negada a que le hicieran la prueba genética. "Montan un circo alrededor que es muy doloroso y traumático, hay un juez en una oficina para obligarte a hacer un ADN. No te preparan para este impacto", apuntó.
"Le pedí al juez que se me respetara el mismo apellido, tuve que hacer una audiencia, justificarlo. En la fiscalía pegaron el grito en el cielo, que no podía llevar el apellido de un genocida. Pasaron cinco años para que pudiera quedarme tranquila de que no me iban a cambiar la identidad", indicó.
Sobre su relación con Abuelas de Plaza de Mayo, dijo que "al principio rechacé muchos los organismos porque estaba muy politizado, no quería saber nada" y expresó: "No me sentí respaldada por los organismos porque no estaban de acuerdo con el deseo mio".
"Las Abuelas hicieron un trabajo hermoso pero se ve empañado con el tema político. La lucha es genuina, pero no tienen tacto para manejar a las personas. Sé de muchos nietos que no quieren saber nada por este tema", señaló Miriam, aunque reconoció: "Valoro un montón la lucha de ellas y la reivindico".
El día que se realizó la conferencia de prensa de Abuelas para anunciar su restitución, en 2017, Miriam pidió que no dieran su nombre ni su foto. "El día de la conferencia de prensa estaba con mi mamá (de crianza) en Tribunales, con el dolor de que quedara presa", recordó.
Su madre de crianza falleció en 2023 y no llegó a ir presa porque el fallo condenatorio fue apelado. "Tengo que agradecer que mi madre esté muerta porque sino estaría presa", expresó y denunció que "los padres de crianza del nieto de (Estella) Carlotto no tuvieron juicio. Guido no comparte la política de su abuela, estuvieron mucho tiempo peleados de hecho, pero no pueden mostrar eso porque no es políticamente correcto".
Aunque el video oficial la presentó como "una de las víctimas que quisieron esconder", Fernández asegura que ella no se considera una víctima: "Siempre me considero una privilegiada porque tuve una familia con mucho amor y unos padres biológicos con muchos valores. Gracias a la genética y la crianza que tuve, hoy soy la persona que soy".
A continuación, la grabación oficial pasa al testimonio de Arturo Larrabure, el hijo de Argentino del Valle Larrabure, un militar que trabajaba en la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos de Villa María y fue secuestrado en 1974 por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), un grupo guerrillero de izquierda.
Larrabure recuerda al comienzo del video que tenía 15 años el día que secuestraron a su padre. De hecho, él estaba cerca cuando ocurrió el ataque del ERP a la Fábrica, y se salvó porque se había quedado dormido. Tiempo después, la familia pudo reconstruir lo que pasó con Argentino gracias a un diario de detención que escribía.
"Simulacros de fusilamiento, tortura, corriente eléctrica en los genitales, intentaban adoctrinarlo", enumeró Arturo algunas de las cosas que le hicieron al padre durante la detención. "Es el secuestro más largo de la historia argentina, 372 días", destacó.
Se lo llevaron a Rosario y lo mantuvieron en cautiverio por más de un año. El grupo guerrillero informó su muerte el 19 de agosto de 1975: dijeron que se había suicidado. Su cuerpo pesaba cerca de 40 kilos, según la autopsia, y su familia intentó que el caso se tomara con un crimen de lesa humanidad. Sin embargo, la Justicia lo rechazó y la causa se dio como prescripta.
En un momento, desde el ERP iniciaron negociaciones con la familia Larrabure para liberar a Argentino a cambio de "cinco terroristas", según recordó Arturo. "Llegamos a la presidenta Isabel Martinez de Peron, pero no quiso recibir a mi madre", lamentó.
Ante esta negativa, desde el Ejercito Revolucionario del Pueblo le ofrecieron la libertad a cambio de que trabajara fabricando armas para ellos. Argentino se negó rotundamente.
En sus diarios y cartas para su familia desde el secuestro, Argentino del Valle Larrabure les pidió que aprendieran a perdonar. "Nos da el ejemplo. Cuando se da cuenta de que no sale con vida, comienza el camino de rezar. Entonaba el himno nacional para darse fuerzas y no caer en la tentación de trabajar en la fábrica de armas de ellos", rememoró su hijo.
"Se encontraron poesías que escribió para nosotros. Escribía, hacía crucigramas para no caer en el desvarío, hacía ejercicio para que no se atrofiaran los músculos", indicó Arturo, que en momentos del video cita de memoria fragmentos del diario de su padre.
En su casa, "mi madre no quería vivir, no quería comer. Nos transformamos los hijos en padres, mi hermana y yo trabatábamos de darle ganas de vivir. La carga para nosotros fue muy pesada, éramos adolescentes", recordó.
"Era muy difícil vivir sin la guía de un padre y con una madre en una situación muy mala", marcó, hasta que "un día nuestra madre nos dijo 'no podemos seguir hablando todos los días de lo que le pasó a su padre. No podemos vivir así porque no vamos a sobrevivir, se va a tornar un infierno para nosotros'. Hicimos un gran esfuerzo y continuamos de la manera más normal posible, fue mejorando".
Luego, cuando empezaron los juicios a los genocidas durante el gobierno de Néstor Kirchner, en 2003, "descubrí que nadie conocía la historia que yo conocía, no se hablaba de eso, no se podía contar, en la escuela se hablaban de otras cosas. Entonces me revelé", expresó Arturo.
"Un día mi hijo llegó del colegio y me dijo que todos los militares son asesinos", recordó y dijo que a partir de eso decidió escribir un libro sobre lo que le había pasado a su padre, y se acercó "a otras víctimas del terrorismo".
"Queremos que la verdad completa se imponga, que los chicos tengan los elementos para discernir qué estuvo bien, qué estuvo mal", expresó y consideró que la campaña del Gobierno de "memoria completa" es "reparador para las víctimas del terrorismo", porque "hay más de 20 mil víctimas de terrorismo en Argentina que no han tenido reparación, ni verdad ni justicia ni memoria".
Nuevamente en línea con el abordaje del Gobierno sobre la dictadura, el hombre, que actualmente trabaja como asesor en Derechos Humanos del Ministerio de Defensa de la Nación, sostuvo que "es el momento de convocar a la unión de los argentinos y a la reconciliación de los argentinos". "Tenemos un país maravilloso, tenemos que aprovecharlo", afirma.
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