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Los precios del petróleo reaccionaron con un desplome inmediato a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre un eventual acercamiento con Irán. Los dos valores de referencia para el crudo retrocedieron cerca de 10% por las perspectivas de una finalización más cercana de la guerra en Medio Oriente.
Los futuros del barril de petróleo que se negocian en todo el mundo se derrumbaron después de que Trump afirmara haber mantenido conversaciones para desescalar la tensión. El efecto se atenuó, en parte, luego de que Teherán negar de forma tajante que existan negociaciones en curso.
El barril de Brent llegó a caer hasta 14% y tocó los US$ 95, antes de recortar buena parte de las pérdidas tras declaraciones de funcionarios iraníes que salieron a dar una versión contraria a la de Trump. En paralelo, el gas natural europeo también registró una caída pronunciada, aunque luego moderó el retroceso.
Sin embargo, el rebote no tardó en llegar. Luego de que autoridades iraníes aseguraran que no existen contactos “directos ni indirectos” con Washington, el crudo recuperó parte del terreno perdido. El WTI se estacionó por debajo de los 90 dólares, mientras que el Brent quedó en US$ 95.
La marcada volatilidad de los precios de la energía agregaron un componente de inestabilidad en los mercados en las últimas semanas que encendieron alarmas en Washington. El barril de crudo llegó a cotizar a un tope de 112 dólares sobre el cierre de la semana pasada.
El trasfondo de la volatilidad es un mercado energético altamente tensionado desde el inicio del conflicto a fines de febrero. El virtual bloqueo del estrecho de Ormuz -clave para el comercio global- ha interrumpido cerca de un quinto del flujo mundial de petróleo y una proporción similar del gas natural licuado. La Agencia Internacional de Energía calificó la situación como la mayor disrupción de oferta en la historia del mercado petrolero.
En este contexto, las declaraciones de Trump se inscriben en una serie de intervenciones del gobierno estadounidense orientadas a moderar los precios de la energía. En las últimas semanas, Washington también anunció la liberación de reservas estratégicas y flexibilizó algunas sanciones sobre crudo iraní y ruso para compensar la pérdida de suministro.
Trump también señaló que emisarios especiales como Steve Witkoff y Jared Kushner mantuvieron contactos con un alto funcionario iraní, sin precisar detalles sobre su identidad.
En paralelo, sugirió incluso la posibilidad de un esquema de control conjunto del estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio energético global que permanece prácticamente cerrado desde el inicio de las hostilidades. Según indicó, esa vía podría reabrirse “muy pronto” si prosperan las negociaciones.
En contraste, desde el frente energético estadounidense buscaron bajar el tono a la reacción del mercado. El secretario de Energía, Chris Wright, consideró que los precios no han escalado lo suficiente como para provocar una “destrucción significativa de la demanda”. “Los mercados hacen lo que hacen”, afirmó durante una conferencia del sector, al señalar que las subas recientes funcionan como incentivo para que aumente la producción global.
Los bruscos movimientos de este lunes se suman a una seguidilla de oscilaciones extremas desde el inicio de la guerra: cuatro de las seis mayores variaciones históricas en los futuros del Brent se registraron desde fines de febrero.
El impacto de las señales desde Washington también se trasladó con fuerza al mercado financiero global, particularmente a la deuda estadounidense. Los bonos del Tesoro rebotaron este lunes y recortaron las pérdidas iniciales en una rueda marcada por la volatilidad.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro americano a dos años —sensibles a las expectativas de política monetaria— llegaron a caer cerca de un cuarto de punto desde los máximos de la jornada, cuando habían superado el 4%, su nivel más alto desde junio.
La tasa a dos años se ubicó en 3,84%, mientras que el rendimiento a 10 años operaba en torno al 4,34% y el bono a 30 años —que había rozado el 5% durante la sesión— retrocedía a 4,91%.
El repunte de la deuda estadounidense interrumpió así una racha de ventas que había llevado los rendimientos a máximos de varios meses. Ese movimiento previo había estado impulsado por el salto en los precios de la energía a raíz del conflicto en Medio Oriente, que reavivó temores inflacionarios y llevó a los operadores a anticipar posibles subas adicionales en las tasas de interés.
Ante una fuerte caída del precio de referencia para el mercado petrolero argentino, distintos informes analizaron cuáles son las implicancias domésticas de un desplome como el que tuvo lugar en el inicio de la semana.
"El anuncio de Trump respecto a conversaciones en el conflicto de Medio Oriente abre una positiva expectativa de distensión, lo cual de inmediato genera una reacción de 'relief-rally' en Wall Street luego la debilidad - y volatilidad - que venía acumulando en los últimos tiempos", mencionó Gustavo Ber.
"Dicho envión del norte logra ser aprovechado por los ADRs y bonos en dólares a partir de la rápida apuesta táctica de operadores que buscan aprovechar la adversa evolución reciente, toda vez que los activos domésticos vienen navegando un 'alto beta' ante la gestión de carteras", analizó Ber.
Por su parte, la sociedad de bolsa Portfolio Personal Inversiones (PPI), consideró que "aunque la atención del mercado continúa centrada en el estrecho de Ormuz, la volatilidad derivada del conflicto bélico seguirá teniendo impacto sobre los activos emergentes y distressed y, en consecuencia, sobre los bonos argentinos".
Respecto al impacto en la balanza comercial, PPI calculó que incluso con una Brent más bajo que los 95 dólares con los que operó este lunes tras el derrumbe del precio, habría una inyección de divisas adicional para el país por un valor mayor de las exportaciones.
"El salto en los precios del petróleo anticipa un incremento de las exportaciones de crudo de hasta US$ 5.000 millones versus 2025, si el Brent promedia los US$ 90,7 por barril de marzo", estimaron los economistas de PPI.
Un efecto más indirecto tiene que ver con las reservas del BCRA: el precio del oro viene en retroceso en las últimas semanas y, como consecuencia, bajó el valor de las tenencias de la autoridad monetaria.
"En lo que va de marzo (igual a decir desde que comenzó el conflicto en Medio Oriente), la caída acumulada en la valuación del oro ya ronda los US$ 1.307 millones, afectando de forma directa las reservas internacionales", indicó esa sociedad de bolsa.
Con la misma cantidad de onzas de oro en su poder, a mediados de febrero llegó a contabilizar US$ 10.500 millones. Con la caída global más reciente ese número bajó a US$ 9.000 millones.
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