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“El golpe del 76 pudo haber sido evitado: hubo intentos políticos para desarmar los ánimos”

hace 12 horas en clarin.com por Clarin.com - Home

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“El golpe del 76 pudo haber sido evitado: hubo intentos políticos para desarmar los ánimos”

-Los golpes de Estado de 1966 y 1976 signaron la segunda mitad del siglo XX en la Argentina ¿Cómo leer estos procesos políticos desde el presente?

-Los golpes de Estado signaron toda la historia del siglo XX. Cada uno tuvo rasgos comunes y otros que los diferencian. La lectura de esos procesos políticos desde el presente, especialmente el último, tan doloroso, debería hacerse desde la mirada de la historia, más amplia que la memoria de personas, partidos o corporaciones. Una historia que tenga en cuenta el marco internacional, la situación interna y el factor humano, y que juzgar ayude a entender el pasado más que juzgarlo. Ciertamente que la honestidad intelectual es la herramienta necesaria para abordar temas que sangran y dividen todavía hoy, y cuya comprensión ayudaría a construir futuro.

-¿Qué conexión existe entre el derrocamiento de Arturo Illia y la caída de Isabel Perón?

-En los dos casos, las Fuerzas Armadas actuaron bajo la dirección de sus respectivos comandantes en jefe que habían logrado la unidad apartando a los oficiales defensores de la continuidad institucional. El derrocamiento de Illia fue obra del sector del Ejército en su momento legalista, que consideró cumplido el plazo dado al gobierno civil para ordenar la República. Entonces decidió tomar el gobierno en sus manos, dar participación limitada a cuadros civiles amigos y hacer jurar los objetivos de un Estatuto revolucionario por encima de la Constitución Nacional, algo que no habían intentado otros golpistas. Ni la Suprema Corte, ni las autonomías provinciales, ni desde luego el Poder Legislativo sobrevivieron al golpe. Esa ruptura costó muy cara. Con el derrocamiento de Isabel Perón, las Fuerzas Armadas pusieron término al ensayo de controlar el peligro subversivo autorizando el llamado a elecciones y la vuelta de Perón. El esquema no funcionó. Hubo diferencias notables entre uno y otro golpe en cuanto a la violencia y la represión: el del 66 fue el único que no causó víctimas; el presidente Illia se retiró en un vehículo particular de la Casa Rosada y quedó en libertad. Semanas después las universidades fueron intervenidas en medio de episodios de violencia que se repetirían en otros hechos puntuales y represión en la medida en que el lenguaje de la fuerza se imponía como único recurso válido para hacerse escuchar. El 24 de marzo del 76, se ejecutó una operación de limpieza de políticos y gremialistas de la izquierda peronista y guevarista. Muchos murieron en los primeros días, otros fueron a prisión privados de sus derechos civiles. En los años siguientes, la represión no cedió, por el contrario, aumentaron las formas de control de la sociedad, con la ambición de reformarla y resultados negativos. Isabel Perón estuvo cinco años detenida a disposición del Ejecutivo y sometida a juicio por manejos de dineros públicos (cifras menores para lo que luego se vería).

-Teniendo en cuenta el clima político de aquel momento, hay quienes sostienen que el golpe del 76 era “inevitable”. ¿Qué piensa al respecto?

-El golpe pudo ser evitado, hay testimonios de la intención de políticos del peronismo y del radicalismo de desarmar los ánimos, de militares que querían respetar la Constitución, el caso del brigadier general Héctor Fautario, jefe de la Fuerza Aérea, o el de los generales Cáceres y Ezcurra. Ellos fueron desplazados por los golpistas, Videla, Viola, Massera y demás, pero debe decirse que el Congreso no estuvo a la altura de los acontecimiento. Se podía, y así lo solicitó Ricardo Balbín, acortar el mandato de Isabel y convocar a elecciones; otra opción era hacerle juicio político y dejar al moderado presidente provisional del Senado, Ítalo Luder en su lugar; o quitarle autoridad, “bordaberrizarla”, se decía entonces. Cualquiera de estos caminos era referible a la dictadura sin límites. Pero primó en unos - como en el caso de Lorenzo Miguel - la lealtad a la viuda de Perón mal entendida; en otros, el desinterés por cuidar las instituciones y tal vez la expectativa secreta de ventajas en un cambio de régimen. Y en las organizaciones armadas, un deseo suicida de empeorar la crisis, enviar al sacrificio a los cuadros, poner en riesgo a los “perejiles” y resguardar - eso sí, a cualquier costo - la vida del jefe (Firmenich).

-¿Cómo cree que se interpreta desde el discurso oficial la violencia política de los años ’70 y el terrorismo de Estado de la última dictadura?

-En los ochenta se admitieron responsabilidades por la violencia de Estado y por las de las organizaciones guerrilleras. En los 90 todos fueron perdonados. En el siglo XXI, solo hay responsables militares y algún empresario, algún juez, mientras los jóvenes guerrilleros son exaltados por su idealismo. La interpretación de la historia por el kirchnerismo ha calado hondo, es acaso la única voz que se escucha en la escuela. Y el gobierno actual, quizás envuelto en sus propias internas, no parece desvelarse por el tema. En consecuencia presos o enjuiciados solo quedan militares.

La historiadora María Sáenz Quesada y su mirada. Foto: Emmanuel Fernández

-¿Esta qué punto esa mirada sobre aquello se conjuga con la polarización política actual y los extremismos discursivos?

-La polarización política actual desprecia los consensos y el diálogo y solo valora la fuerza, por suerte, la de las urnas. Pero por las dudas, y ahora, en un mundo en guerra, sería bueno moderar el lenguaje y no profundizar antagonismos con el objetivo de aplastar al adversario.

-En clave de propuesta, ¿cómo debe abordarse la memoria histórica para comprender cabalmente el pasado?

-La memoria sirve para dar a conocer vivencias, emociones, historias personales o de grupos; son muy necesarias, pero no deben constituir el único punto de referencia en el pasado; quien vivió una situación dramática, salvo excepciones, no tiene en cuenta lo padecido por su adversario, solo escucha el propio dolor, y esto se explica. Por eso la necesidad de ir hacia ese pasado, y aclararlo, con memorias, documentos, investigaciones de amplia espectro, sin prejuicios, sin dogmatismos, y sin alardes.

Damián Toschi

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