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La pata económica de la guerra en Irán: beneficios y costos para la Argentina

hace 12 horas en clarin.com por Clarin.com - Home

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Horacio Riggi

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán involucra a otros países de forma directa como Líbano, Emiratos Árabes, Qatar e Irak, para nombrar algunos, pero también al resto del mundo. En definitiva, nadie queda exento del precio de una de las principales commodities del mundo.

El valor del petróleo se convirtió en apenas 20 días en un mazo de naipes donde cada jugador recibe con agrado o enojo la carta que le tocó para jugar. La Argentina en esta guerra, cruel como todas, tuvo suerte. Lejos del Golfo Pérsico y con superávit energético gracias a Vaca Muerta. Lo sostienen los analistas y lo dice el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En una conferencia de prensa en Washington, la directora de Comunicaciones del organismo, Julie Kozack, habló durante varios minutos sobre los efectos de la guerra, que ha elevado el precio internacional del petróleo y está provocando incertidumbre económica global, y dijo que el impacto real dependerá de la extensión del conflicto y del daño a la infraestructura energética, mientras que el Fondo monitorea cómo afecta a los países más vulnerables.

En una nota de la corresponsal de Clarín en Estados Unidos, Paula Lugones, se describe que “la funcionaria señaló que la Argentina afrontó la situación en Oriente Medio relativamente bien hasta el momento, especialmente teniendo en cuenta que ahora es un exportador neto de energía”. Y añadió que en 2022, durante el último gran choque de precios energéticos por la guerra entre Rusia y Ucrania, “Argentina era importadora neta de energía, y ahora Argentina es exportadora neta, con 8.000 millones de dólares de petróleo y gas el año pasado”, resaltó.

“Así que esta es una diferencia muy importante”, sostuvo y agregó que “se esperan mejoras o avances futuros para que Argentina se convierta en exportador neto de energía a mediano plazo. Así que vemos el inicio de una tendencia para Argentina, que obviamente está proporcionando un factor atenuante significativo para la economía argentina”.

Los analistas ven una situación similar. A la suba del precio del petróleo, la consultora Empiria, del exministro de Economía Hernán Lacunza, le agrega un dato no menor: el precio del gas que también subió exponencialmente.

Según Empiria, se produjo un shock en el Gas Natural Licuado (GNL) y los precios subieron por el ataque sobre la ciudad industrial qatarí de Ras Laffan que destruyó el 17% de la capacidad de QatarEnergy (20% del GNL global).

Para la Argentina mientras más sube el precio del GNL, más dinero tendrá que desembolsar en importaciones. Pero mientras más suba el del petróleo, más favorable puede resultar la balanza comercial. La Argentina exporta petróleo y gas de gasoducto e importa GNL. El gas que exporta la Argentina no aumentó de precio.

Con los números actuales, según Empiria, las exportaciones energéticas alcanzarán los US$ 3.000 millones adicionales, suponiendo los mismos volúmenes del año pasado. De ser así, las exportaciones en este renglón superarían los 14.000 millones de dólares.

Sin embargo, hay dos cuestiones a tener en cuenta porque pueden tener un efecto negativo. Por un lado, porque el aumento del precio del petróleo ya comenzó a trasladarse a los combustibles. En menos de un mes, los precios de las naftas y el gasoil subieron entre 4% y 10%, según la marca, el lugar y la hora en que se cargue el tanque.

Ese combustible más caro también lo paga el transporte de carga, además de que el nuevo precio mundial del crudo se traslada a los derivados del petróleo como la industria del plástico.

Por todo lo anterior, no parece una sorpresa que los supermercados y almacenes hayan recibido listas de precios con subas con un amplio abanico que comienzan en el 2% y llegan hasta el 10%.

También va a impactar una decisión que tomó el Gobierno justo antes de comenzada la guerra: que una empresa privada compre los cargamentos de GNL para paliar el invierno. Parece claro que si la idea del Ejecutivo se concreta, las empresas que necesiten comprar GNL van a tener que negociar, de forma directa y sin subsidios, con la firma que importe el gas licuado. Si todo eso sucede, el costo de producción de varias industrias subirá.

Horacio Riggi

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