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Menos nacimientos, menos consumo: la nueva demografía que preocupa a las empresas

hace 12 horas en clarin.com por Clarin.com - Home

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Menos nacimientos, menos consumo: la nueva demografía que preocupa a las empresas

El cambio demográfico ya se siente en las calles: donde había una tienda de productos importados para bebés ahora hay un local que vende valijas, cada vez es más díficil encontrar una pañalera en los barrios de la ciudad y las escuelas primarias comenzaron marzo con grupos cada vez más pequeños en los primeros grados.

Desde 2014, la cantidad de nacimientos en Argentina se desplomó y si bien se trata de una problemática que se repite en casi todos los países del mundo, es un fenómeno que obliga al Estado y las empresas a replantearse el rumbo.

Para que una sociedad se mantenga estable en cantidad de personas, la tasa debería rondar los 2,1 hijos por mujer: actualmente esta cifra oscila el 1,2 hijos por mujer. Este proceso se inició en 2014 pero se profundizó post pandemia: sólo en la provincia de Buenos Aires se registraron durante el año pasado 55% menos de nacimientos que en 2020.

El impacto es palpable: "Desde lo micro hay muchos sectores que comienzan a perder sentido: ropa para bebés, pañales, juguetes, golosinas muy azucaradas, donde aunque no está medido ya se ve una brutal caída de la demanda", explicó a Clarín el investigador principal de Cippec, Rafael Rofman. "Después se ven cambios más estructurales, de largo plazo. El primero, más claro y más importante es el el sector de educación. Pero también en la salud, en el mercado inmobiliario se van a empezar a ver estos efectos que ocurren más lentamente".

En esta línea, Daniel Schteingart, director de desarrollo productivo sostenible, de Fundar, explicó: "La transición demográfica va a tener ganadores y perdedores. Los dos grandes servicios públicos, como son la salud y la educación, van a tener cambios notables. Pero también ya se ven cambios en cómo se consumen cierto tipo de bienes y servicios, donde los consumos relacionados con la primera infancia van a tener un impacto en la demanda, mientras que ocurre lo contrario con consumos ligados a la tercera edad. Vamos a ver cambios en el turismo, en el mercado inmobiliario, en sectores donde aún hoy se le habla a la familia tipo.

La cara más palpable de este fenómeno ya se registra en los jardines y escuelas. "En las escuelas primarias está entrando un 30% menos de chicos de los que entraban hace cinco años. Y en cinco años van a entrar otro 20% o 30% menos. Eso va a ocurrir, no importa lo que haga nadie, porque los chicos ya nacieron", afirmó Rofman. "Los chicos que nacieron en 2024 entran en primer grado en 2030. Ya sabemos cuántos son. Son un 50% menos de los que entraron en 2020."

El dato puede ser una buena noticia para la educación pública pero preocupa a las escuelas de origen privado y al ecosistema que las circunda: "En las escuelas públicas es una oportunidad tremenda. El Ministerio de Educación con el mismo presupuesto tiene menos chicos: puede tener más escuelas de tiempo completo, más docentes por alumno, tutorías, dos docentes en el aula. Puede hacer un montón de cosas que permiten mejorar la calidad", señaló Rofman.

En el sector privado la realidad preocupa: menos chicos en las aulas, costos elevados para los colegios y un creciente aumento de la mora por las dificultades de las familias para hacer frente a los gastos ya se traduce en cierres y reordenamientos de jardines y colegios.

Martín Zurita, secretario ejecutivo de la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de Argentina (AIEPBA), comentó: "Tenemos la tormenta perfecta, por eso estamos viendo el cierre de muchas instituciones educativas, que no es nuevo. Post pandemia cerraron aproximadamente 200 jardines de infantes o espacios de primera infancia en toda la Argentina y luego fueron cerrando escuelas primarias y secundarias, muchas de una antigüedad bastante considerable".

"Hay menos inscriptos en un contexto donde suben los costos, la morosidad llegó al 9% en 2025. Al mismo tiempo, de las 14.000 escuelas privadas que hay en la Argentina, aproximadamente 70% tiene algún tipo de aporte estatal. Y en muchas jurisdicciones donde el aumento de aranceles lo establecen las provincias, no están dando aumentos acordes a la realidad. Por eso muchos establecimientos se han visto obligados a cerrar. Si bien nuestras empresas tienen características especiales, porque trabajamos en la educación, somos pymes y cuando los números no dan muchas veces hay que tomar ese tipo de decisiones", remarcó Zurita

La caía de la natalidad convive con un estiramiento del horizonte de vida. "En el sector salud hay maternidades que están cerrando. Se reconvierten las áreas de maternidad y neonatología a otros servicios que tienen más demanda", explicó Rofman pero aclaró que el "recambio" hacia otras ramas de la medicina con mayor potencial de demanda aún no ocurrió: "En el concurso nacional de residencias de este año, para geriatras sólo había seis vacantes", ejemplificó.

"El gasto en salud, que ahora está orientado más a los niños, debería pasar más a los sectores más envejecidos. Estos cambios a su vez van a generar transformaciones en el empleo, donde las disciplinas vinculadas a la tercera edad deberían comenzar a tomar más protagonismo", anticipó por su parte Schteingart.

"El sistema argentino está armado en base a hospitales con guardias, agudos. Lo que tenés que atender cada vez más son enfermedades crónicas que no se resuelven en la guardia, que se resuelven con tratamiento integral, con seguimiento, con historia clínica completa. Cosas que en Argentina no tenemos bien hecho", remarcó por su parte Rofman.

Este nuevo mapa poblacional ya se ve en el mercado de trabajo. "Hoy la menor cantidad de nacimientos está haciendo que las mujeres participen más del mercado laboral. En 2014, de cada 100 mujeres, 35 participaba del mercado laboral, hoy son 41 cada 100 y ese cambio se da en un contexto de estancamiento económico de Argentina y un muy mal desempeño del segmento formal del mercado de trabajo. Las empresas no contratan trabajadores, entonces las mujeres donde más logran insertarse ahora es en el cuentapropismo", explicó Schteingart.

En cantidad de trabajadores el impacto se sentirá en pocos años. "Vamos a empezar a ver menos jóvenes entrando al mercado de trabajo. Dado lo que sea, la economía, la tecnología, si tenés la mitad de jóvenes entrando al mercado, les va a ir mejor porque van a tener menos competencia", dijo Rofman y explicó por qué ésto no será una mala noticia: "La próxima generación de trabajadores va a tener más oportunidades. Lo vamos a empezar a ver cuando los chicos que nacieron en 2020 tengan 18 años, allá por 2030."

Ese menor ratio de trabajadores respecto a la población pasiva genera un problema, común a la mayoría de las sociedades globales, que se agrava en la Argentina como consecuencias de las fallas del sistema previsional. "El sistema previsional argentino cubre a casi la totalidad de la población mayor, pero es muy caro y muy ineficiente. En un contexto de envejecimiento, eso se va a ir volviendo cada vez más difícil", apuntó Rofman.

Ana Clara Pedotti

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