Gazette
Oficial
$ 1414,02
-0,19%
Blue
$ 1425,00
-0,35%
MEP
$ 1422,13
0,10%
CCL
$ 1467,56
-0,10%
Risk
633
5,15%%

El mundo de hace 50 años: el comunismo avanzaba, la Guerra Fría regía y los golpes se multiplicaban

hace 12 horas en clarin.com por Clarin.com - Home

Para disfrutar los contenidos de Clarín es necesario que actives JavaScript en tu navegador.

El mundo de hace 50 años: el comunismo avanzaba, la Guerra Fría regía y los golpes se multiplicaban

Reflexionar sobre el pasado es un ejercicio muy adecuado poniendo en contexto al golpe militar argentino de 1976, apelando a las transformaciones que ocurrieron en la agenda internacional de los ’70. En lo global, sin duda, el episodio mas relevante fue la derrota americana en la guerra de Vietnam. Ese evento decisivo sirve para ordenar el análisis de la política internacional de la época.

En Vietnam, la Guerra Fría cambió de agenda y el poder global mutó. Nadie en Washington podría, de allí en mas, soslayar a Pekín y si hubo alguien que se abocó a ese tema fue Henry Kissinger, el secretario de Estado norteamericano. Los Estados Unidos, además, sufrieron los costos del espionaje interno, simbolizado en Watergate y la renuncia del presidente Richard Nixon.

Crisis moral y derrota política-militar constituyeron datos relevantes, a los que se sumaron un desafío impensado, para Washington, en el mundo en desarrollo: la expansión geográfico-militar de la Unión Soviética en el África, acompañada por un nuevo socio: Cuba.

En Angola y Etiopía se puso en evidencia el designio imperial de la URSS que utilizó las tropas de su mayor aliado en América Latina. En este contexto, “la contención del comunismo” se transformó en el discurso de las fuerzas antidemocráticas, que soslayaron la necesidad de cambios y de reformas profundos, simplificando la realidad.

Ciertamente, Moscú aprovechaba y se expandía en África, pero sus brazos no eran los partidos comunistas locales, eran las Fuerzas Armadas que capitalizaban y lideraban los procesos de descolonización y de cambio político.

En el mundo árabe-islámico sucedía algo semejante: el nacionalismo era “gestionado” por las Fuerzas Armadas, el nasserismo fue el primer ejemplo.

En Europa, el “eurocomunismo”, inspirado por el líder del comunismo italiano P. Togliatti, se levantaba contra el hegemonismo que Moscú había instalado en una Europa Central gobernada por dirigentes y partidos comunistas que acompañaban el centralismo moscovita. Las rebeliones en Hungría y Checoslovaquia nunca se borraron en las memorias históricas y el descrédito de esos títeres locales acompañó el inmovilismo, que recién se modificaría en la era iniciada por Gorbatchev en 1985.

En paralelo, el poder de Moscú también comenzó a sufrir la autonomía del comunismo chino, revitalizado luego de la derrota americana en Vietnam.

En otras palabras, a pesar del “manto ideológico”, en el mundo en desarrollo también estaban cambiando las agendas, pero es cierto que en América Latina el peso del comunismo se medía en función de la estrategia castrista.

Los golpes militares latinoamericanos tuvieron un nuevo formato que modificó la oferta del clásico “populismo militar” encarnado en un líder.

En 1964 se inauguró en Brasil un “modelo desarrollista militar” y en 1968, en el Perú, los militares experimentaron un “modelo reformista” enfrentado con las elites históricas peruanas.

En 1977, el formato clásico de la relación Estados Unidos/América Latina cambió. Desde el inicio de la Guerra Fría, la contención del comunismo fue el eje ordenador de la política regional de Washington, republicanos y demócratas en general coincidieron. Hubo pocos matices y la diplomacia americana se adaptó, no innovó y trabajó con esa matriz hasta la llegada a la Casa Blanca del presidente Jimmy Carter.

Ese cambio no fue lo suficientemente registrado por las fuerzas políticas latinoamericanas, ni por el bloque histórico que generalmente acompañó las asonadas militares.

Al año siguiente, en diciembre de 1978, le geopolítica terminó de cambiar y fue desplazada de la grilla la lectura clásica de la Guerra Fría: comunismo versus anticomunismo. La llegada al poder en China de Deng significó una mutación de consecuencias impensadas. A partir de ese momento, el análisis binario dejó de tener sentido, al igual que los alineamientos automáticos.

Así, América latina pudo revalorizar un viejo objetivo: recuperar la autonomía perdida en los años de una Guerra Fría que marginó a muchos de nuestros países de la agenda internacional y a muchos sociedades de la agenda democrática.

Carlos Pérez Llana

Profesor de Relaciones Internacionales de las Universidades Di Tella y Siglo 21.

Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Clarín

Newsletter Clarín