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Juan Bautista Mahiques, el nuevo ministro de Justicia, se ha convertido en pocas semanas en una pieza clave del Gobierno. En especial de Karina Milei, la hermanísima y secretaria general, que cada día parece compartir más la corona del poder con su hermano Javier, el Presidente. El joven Santiago Caputo y sus Fuerzas del Cielo asoman bastante relegadas. La baja de intensidad en las redes sociales constituiría un claro indicador.
Mahiques tiene entre manos obligaciones institucionales trascendentes. La designación de 337 vacantes en la Justicia nacional y federal de la Argentina. Representa cerca del 40% del sistema. Le aguardan además varias encrucijadas políticas. De acuerdo con la agenda de Karina tendrían este orden: el escándalo por $LIBRA, la cripto moneda que promocionó hace un año el Presidente y terminó en una estafa con investigaciones judiciales en nuestro país y en Estados Unidos; la tregua con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) de Claudio “Chiqui” Tapia, después de la asombrosa demostración de poder que realizó con la liberación y el traslado del gendarme Nahuel Gallo, secuestrado durante más de un año en Venezuela por el régimen chavista.
En un apartado, renglones más abajo en importancia, está el caso de Manuel Adorni, el jefe de Gabinete. Acumula tres denuncias en la Justicia (por haber llevado a su esposa en el avión presidencial; por un opaco viaje en vuelo privado a Punta del Este y por la propiedad de una casa en el Gran Buenos Aires) aunque Karina está segura todavía que puede administrar ese conflicto solo en el campo político. “Trata de arreglar eso”, le habría pedido Milei antes de emprender viaje a Hungría para ver al premier magiar Viktor Orban y participar de un festival de la derecha.
La secretaria general se enojó mucho cuando el abogado kirchnerista de la AFA, Gregorio Dalbón, sugirió que cualquier problema se zanjaría con la hermana del Presidente. Por eso replicó, de mal modo, que “conmigo ustedes no tienen nada que arreglar”. La hermanísima, deslizan muchos libertarios, atraviesa un tiempo de aguda irritabilidad. Nunca fue repartidora de flores. Pero las secuelas que como esquirlas desparrama el caso $LIBRA empeoraron su carácter.
De esa manera se interpretan las intervenciones del ministro Mahiques en varios frentes. Hizo un primer esfuerzo por correr de la escena pública la colisión con la AFA, aunque los jueces sigan con algunas diligencias. Conoce aquella institución como su casa porque perteneció a ella. Como tantos magistrados. Negó que se vayan a detener las investigaciones y designó a los veedores que había propuesto la Inspección General de Justicia (IGJ) a cargo de Daniel Roque Vítolo, cesanteado por el nuevo ministro no bien asumió. El ex funcionario había iniciado auditorías contables en la casa del fútbol y pretendía que fueran declaradas nulas todas las asambleas.
El nuevo ministro de Justicia se cuidó de no quedar a la intemperie de sospechas de connivencia. De inmediato comunicó la designación de nuevos veedores bajo una figura jurídica que no pocos expertos señalan como de facultades limitadas. No es lo que afirman los hombres de Mahiques. Los dos funcionarios designados para esa tarea accederían a libros contables, documentos y registros financieros. También auditarán el proceso de creación de la Universidad de la AFA (UNAFA) donde, paradójicamente, el nuevo ministro de Justicia se desempeñó como vicerrector durante un lapso breve.
En un detalle podría descubrirse la intención de la tregua entre el Gobierno y “Chiqui” Tapia. Aquellos veedores dispondrán de un plazo de 180 días hábiles a partir de su designación, el pasado lunes 16, para desarrollar el trabajo. Contando una semana laboral estándar de lunes a viernes la finalización aproximada se fijaría el 24 de noviembre de este año. Sin computar los feriados que establece el calendario.
Ese tiempo constituiría una eficaz manera de aplacar el fuego que había crecido entre el Gobierno y la AFA. Representa, además, en términos políticos, una verdadera eternidad para la volátil vida política en la Argentina. También en el mundo a raíz de la incertidumbre constante que genera la guerra en Medio Oriente. Hacia el mes once del 2026 quedarán solo los recuerdos (buenos o malos, se verá) del Campeonato del Mundo que se hará en Estados Unidos, México y Canadá. Un mojón, a lo mejor, para lo que pretende hacer el Gobierno con la AFA o un espaldarazo renovado para el único estimulante que mantiene a “Chiqui” Tapia como patrón del fútbol nacional.
Atenuado, entonces, el pleito con la AFA, el objetivo medular de Mahiques estará centrado en la causa $LIBRA. El ministro se encargó del anticipo: salió a comportarse casi como abogado defensor de los hermanos Milei no bien tomaron estado público informaciones periodísticas que desmentirían las afirmaciones presidenciales de febrero de 2025 –cuando se consumó la estafa—acerca de su desconocimiento del tema. En esa ocasión aseguró que el tuit (borrado a las pocas horas) con el cual promocionó la criptomoneda respondió a su simple creencia de que podía transformarse en un imán para inversiones en la Argentina.
La información descubierta durante el peritaje del teléfono que cedió sin reparos el empresario y lobbista Mauricio Novelli, articulador de la maniobra, cajoneada hasta ahora por el fiscal Eduardo Taiano indicaría otra cosa. Por caso, un presunto acuerdo económico por una cifra millonaria en dólares para contar con el apoyo oficial a $LIBRA. ¿Sería aquel tuit? Además, se corroboraron 35 comunicaciones en las horas cruciales del lanzamiento de Novelli con Milei, Karina e, incluso, Santiago Caputo. La Justicia estima que 40 mil inversores habrían resultado estafados en la oportunidad.
Hay otras evidencias que demostrarían que el escape libertario inicial resultó débil e improvisado. Novelli es un viejo conocido del Presidente. Daba clases magistrales en la empresa de capacitación para inversores (N&W Professional Partners) por las cuales recibía entre US$ 2 y US$ 4 mil dólares mientras se desempeñaba como diputado y sorteaba mensualmente su sueldo.
El episodio exhibe otras particularidades que sorprenden. A un año de formulada la denuncia por $LIBRA ni el juez Jorge Martínez de Giorgi ni el fiscal Taiano han tomado ni pedido siquiera una declaración testimonial. Tampoco Milei y su hermana Karina han formalizado una designación pública de abogados defensores. Suponen que se trata solo de una trama de ficción. Por esa razón los primeros hilos, después de las últimas revelaciones, debió moverlos el propio Mahiques.
El ministro de Justicia cuestionó la validez de las pruebas reveladas argumentando que la cadena de custodia de la información habría sido rota a raíz de las filtraciones. Explicó que el manejo de los archivos no está garantizado. Manifestó que se trataría de un hecho grave que impide asegurar la integridad de los datos judiciales.
Estimó por otra parte que resulta “imprudente” señalar a Milei en la maniobra como lo hizo la Comisión Investigadora de Diputados que lidera el lilito Maximiliano Ferraro. La estrategia oficial apunta a considerar nula toda la investigación.
Veamos algunas pistas. La Procuración General, a cargo de Eduardo Casal, inició una investigación interna y una denuncia penal por la revelación de información en redes sociales y medios de comunicación. Se enfila contra dos miembros de la DATIP (Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal) bajo sospecha de que la información pudo ser manipulada tras su filtración.
El Gobierno demuestra enormes dificultades para lograr salir de aquellas sombras porque es en esta época un habitante solitario del paisaje político. Milei intenta reflotar el fantasma kirchnerista, pero la anomia de la principal oposición es alarmante. Apenas tuvo una ráfaga de alivio cuando Cristina Fernández se presentó a declarar en la causa de los Cuadernos de las Coimas. Por ese motivo el líder libertario volvió a embestir contra empresarios y periodistas.
Los desvelos se producen, por otra parte, en una instancia en que la sensibilidad social parece profundizarse por las penurias económicas. El Presidente dijo al inaugurar las sesiones ordinarias del Congreso que “la malaria terminó”. Las fotos de la realidad demolerían ese vaticinio. El Indec informó que el desempleo trepó en 2025 de 6,4% a 7,5%. Un millón y medio de personas salieron a buscar trabajo y no lo encontraron. El índice sobre falta de empleo casi se duplica sin distinción de género (16%) cuando se ausculta la franja entre 14 y 29 años.
Tal cuadro está enmarcado por otros problemas. La persistencia inflacionaria en torno al 3% cuyo descenso acaba de poner en duda, con el argumento de la guerra en Medio Oriente, Luis Caputo, el ministro de Economía. La recaudación lleva siete meses a la baja, indicador inequívoco sobre las dificultades de la actividad económica. La capacidad instalada industrial funciona sólo con el 53%.
Los indicadores públicos, pese a todo, se muestran contradictorios. Existen consultoras (Poliarquía y Managment & Fit) que siguen teniendo a Milei con índices de aprobación que orillan con comodidad el 45%. Otras como Opina y Trespuntozero señalan que ha descendido en torno al 35%. Un informe cualitativo de esta última siembra alarmas. Un 59% de los consultados sostiene que su situación económica no puede esperar más. La novedad sería también que un tercio de ese volumen pertenecería a votantes libertarios o del PRO.
El tercer año de Milei en el poder podría estar insinuando un cambio en la exigencia social. Está asumido como válido el equilibrio fiscal y la baja inflacionaria. Nace la demanda por mejores ingresos, empleo y preocupación por la pobreza.
El gran enigma consiste en saber si el Gobierno tiene las herramientas para satisfacer aquel giro.
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