A 50 años de la última feroz dictadura militar, en la Argentina democrática se vuelve hablar de vuelos aludiendo a otros contenidos que no ayudan a la calidad institucional. Ayer, con vidas que “se caían” al mar. Hoy -y en las últimas décadas-, como sinónimo de transportar corrupción.
¿Dónde está el agente nocivo, la toxina que nos condena a un presente continuo que nos sentencia a más y mejor decadencia?
Sacude a nuestro país el desempleo, aunque en algunos distritos ha crecido el empleo, en general de calidad precaria. Según el último informe CEPA (cuarto trimestre de 2025), con datos de la Secretaría de Trabajo, desde noviembre de 2023 se perdieron 200.941 empleos privados registrados (-3,1%). En el mismo lapso, se dieron 159.501 altas al régimen de monotributo (+ 7,8%), confirmando que muchos de los empleos perdidos se reemplazan con actividades desprotegidas.
También golpean a las puertas de las industrias los cierres. La zona núcleo no es la excepción.
“No hay país en el mundo con 47 millones de habitantes que no sea industrial. En Santa Fe, tenemos más del 70% de las ramas industriales en caída de actividad con pérdida de empleo”, dice el titular de la UIA local, Cristian Fiereder.
Remata: “Yo fabrico montajes eléctricos para el sector industrial. Vamos a visitar a las empresas radicadas en la economía de la montaña, pero traen equipos extranjeros… Diría que no tienen una mirada nacional”.
Según un estudio económico de ADIMRA, se profundiza la caída de la producción metalúrgica en febrero. La variación internaual de dicha producción es -10.3%; la mensual, -1,9%; la acumulada, -8,2%; y la utilización de la capacidad instalada, 40,2%.
Esta realidad lleva a muchos trabajadores, una vez agotadas sus indemnizaciones, a deambular con sus currículos. Algunos previamente lo intentan con UBER o con algún emprendimiento gastronómico para el cual no están preparados. Otros, provenientes de despidos más precarios o informales, pueblan plazas y/o veredas con sus colchones y pocos bolsos.
Aún Argentina está a tiempo, solo con reglas claras y un guiño de oportunidad para que las PyMEs dejen de caer y vuelvan a producir. ¿Podrá el gobierno nacional, que atraviesa un momento crítico político y económico, reaccionar y rectificar su política en este terreno?
La inflación lleva nueve meses –y seguramente marzo no será la excepción- en alza. Los recientes hechos, entre el vuelo de Adorni y el recrudecimiento del criptogate, llevan a la ciudadanía, en un alto porcentaje, a vincularlo con el Presidente. Lo enredan de alguna manera con la corrupción que él denosta y denuncia.
El capítulo internacional abre interrogantes. Desde lo político, cómo la guerra jugará en la decisión electoral de los votantes en la intermedias de Estados Unidos.
De prolongarse la guerra, en lo económico, es probable que el gobierno nacional sufra el sofocón. El aumento del precio del petróleo y el gas, y su impacto en las naftas, generarán un efecto inflacionario.
Otro de los efectos es que encarecerá los precios de los insumos para la siembra. La urea (fertilizante) tiene al gas -con precio en aumento- como su principal componente. A la Federación Agraria Argentina le está llegando la preocupación de los productores que representa, no solo por el aumento, sino también sobre la posible falta de disponibilidad cuando en septiembre/octubre deban sembrar el maíz.
El 30/40% del costo de la siembre del maíz corresponde a la urea. El 60% de quienes siembran maíz son productores pequeños. 9 de cada 10 están radicados en Córdoba y Santa Fe. El tipo de cambio atrasado, más las retenciones del 8%, más el aumento/escasez del fertilizante, pondrían en crisis al corazón productivo del país.
El maíz tiene impacto en la mesa argentina. Va a las carnes de vaca, cerdo y pollo, con incidencia en la leche y sus derivados. De ser así, tendría impacto en la canasta alimentaria.
Finalmente, corren serios rumores sobre la visita del papa León XIV a la Argentina en noviembre. De concretarse, vendría reivindicando el legado de Francisco. ¿Dirá aquello de “la política esconde a los pobres bajo la alfombra”?