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Este jueves a las 9 de la mañana se reanudó el juicio por el caso de los Cuadernos de las coimas, que además de Cristina Kirchner tiene otros 85 imputados. El Tribunal Oral Federal 7 (TOF 7) juzga los delitos de asociación ilícita y cohecho pasivo (para los exfuncionarios) y activo (los empresarios). Cerca del mediodía, ex titular del OCCOVI -organismo de control de las empresas que cobraban peajes en rutas nacionales-, Claudio Uberti, anunció que iba a declarar. Se solicitó el desalojo de la sala para que realice su descargo en soledad, tras haber recibido amenazas tanto él como su familia. “Vengo a ratificar mi rol de imputado colaborador arrepentido en este juicio”, fue lo primero que expuso, junto al “temor con el que vivo. Me dicen buchón pero yo soy arrepentido, no buchón”.
En este caso se juzga a Cristina Kirchner, 19 exfuncionarios, 65 empresarios y dos choferes. Todos se encuentran acusados de haber “liderado, organizado e integrar una asociación ilícita -de acuerdo a cada caso- que funcionó en el ámbito del Poder Ejecutivo para recaudar dinero de empresas constructoras, de energía y transporte, a cambio de la adjudicación de contratos estatales”.
Uberti fue uno de los primeros ex funcionarios kirchneristas en convertirse en imputado colaborador en 2018, cuando el fiscal federal Carlos Stornelli y el juez Claudio Bonadio llevaban adelante la investigación. “Sigo insistiendo en mi inocencia y hasta que el Señor me venga a buscar seguiré sosteniendo mi inocencia”, fue lo primero expuso.
Ante el TOF 7, integrado por los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli, el ex funcionario kirchnerista manifestó: “Procedo a ratificar plenamente mi rol de imputado colaborador arrepentido en este juicio, hoy quiero ratificarlo personalmente en esta sala”, descartando así, la tesis de Cristina Kirchner respecto a que los arrepentidos confesaron bajo mecanismos de extorsión.
Visiblemente angustiado, el ex titular de los Corredores Viales se dirigió hacia el Tribunal con la sala completamente vacía, a excepción de los representantes de Ministerio Público Fiscal y de la querella representada por la UIF, y señaló: “Hoy no estoy en condiciones de ampliar mi declaración ni de responder preguntas de la señora fiscal y de los demás defensores, y explico por qué”, fue el prólogo de su breve exposición.
El ex funcionario fue enviado a juicio oral por asociación ilícita en carácter de miembro y seis hechos de cohecho pasivo (recepción de coimas).
Cuando el presidente del TOF 7 -Enrique Méndez Signori-, le realizó las preguntas estipuladas en el Código Procesal Penal y que responden al reconocimiento personal y se le consultó sobre su dirección, Uberti dijo que se encuentra alojado en el Penal de Ezeiza en cumplimiento de la condena por el caso de la valija de Antonino Wilson.
“Hace un mes que estoy alojado en el Hospital en el Penal de Ezeiza para mi protección. Ahí estoy aislado del resto de la población carcelaria, sin embargo me encuentro en una pequeña habitación, encerrado las 24 horas del día a excepción de una salida diaria para hacer una llamada personal de quince minutos y otra salida, para una segunda llamada de quince minutos y para llamarme”, contó al inició de su exposición.
En ese sentido añadió: “Perdí la noción del día en el que vivo. Si me preguntan sé el día pero no la fecha, ni la hora”, explicó Uberti.
Al avanzar en su declaración indagatoria, el ex funcionario añadió: “Sumado a todo ello, vivo en un estado de terror permanente, pensando que se abrirá la puerta de la habitación y que seré traslado a un lugar de detención común, sufriendo lo que ya se sabe que pasa ahí”.
Hace un mes que Uberti y su familia denunciaron haber sido víctimas de amenazas. “Claudio ya cometió el error de declarar. Pero que entienda que ya está. Basta”, fue uno de los mensajes denunciados junto a: “Que tenga cuidado. Esta vez no se puede equivocar de nuevo".
Ante esa situación el ex funcionario señaló que transitaba sus días de prisión en el Penal de Ezeiza, con total temor.
En ese sentido dijo: “Ser un imputado colaborador no es ser buchón, como me dicen, no soy un buchón, soy un imputado colaborador. Más adelante, cuando esté en condiciones, ampliaré mis dichos y responderé preguntas de la señora fiscal (Fabiana León) y de las demás defensas”.
Antes de concluir, Uberti dijo: “No soy traidor, pero tampoco me considero que soy valiente. Pero no soy indemne y estoy sometido a una gran angustia desde el año 2018 (cuando comenzó la causa Cuadernos)”.
De manera insistente reiteró: “Ser arrepentido no es ser traidor”, y ratificó el rol asumido en este expediente cuando decidió colaborar con la fiscalía aportando información sobre la maniobra investigada.
En su confesión de 2018, el ex funcionario kirchnerista aseveró "Néstor y Cristina estaban al tanto de lo que yo hacía". Sin eufemismos, explicó que él se dedicaba "a recaudar coimas".
Contó que “en alguna oportunidad fui al departamento de Uruguay y Juncal, después del encuentro que relaté con (Gerardo) Ferreyra -entonces directivo de al firma Electroingeniería- el entregó en dos o tres ocasiones más, bolsos de más de diez kilos con dinero, eso lo entregué en el departamento de Juncal”, en referencia al hogar de Néstor y Cristina Kirchner.
Ante el fiscal Carlos Stornelli dio más detalles: "En una ocasión, subí al departamento, allí había otras valijas en el palier y en su dormitorio había muchas otras más. En el departamento en esa ocasión no había nadie, pero por referencias de Muñoz esas valijas con dinero las iba a llevar a Santa Cruz”.
¿Cómo era el traslado? Dijo Uberti: “Las valijas con el dinero las trasladaban a Santa Cruz en el Tango 01, las cargaban en el aeropuerto Base Aérea Militar en Aeroparque y las descargaban en el aeropuerto de Rio Gallego. Esto es lo que yo vi”.
Sobre el circuito de recaudación, señaló: "El encargado de comunicarme mis tareas fue el ministro de Planificación Julio De Vido; debía recaudar 150 mil dólares por mes de cada una de las empresas. Las entregas se hacían en el despacho presidencial de la Casa Rosada o en la Quinta de Olivos. También en el domicilio de De Vido. Cristina estuvo presente y sabía todo lo que se hacía. Néstor dijo que ella estaba construyendo y necesitaba plata blanca",
Más detalles. Se refirió a una escena con el ex presidente: "Empezó a pegarle patadas al bolso y volaron los billetes por el despacho. El malo (Néstor Kirchner) tenía esos modales. Me maltrataba mucho. Un día se dio vuelta en un avión y me pegó, sin razón aparente".
El primero en declarar este jueves fue Rafael Llorens, ex jefe de Gabinete de Roberto Baratta. En la primera parte de su exposición negó los delitos atribuidos. “No formé parte de una asociación”, no se “corroboró la continuidad de esa asociación”.
Bajo esa premisa, dijo: “Nadie me pidió ni ordenó, ni realicé nada en contra de mis convicciones” y negó haber cometido acciones delictivas. Llorens habló sobre el delito de cohecho pasivo. Negó haber recibido coimas y desmintió las anotaciones de Oscar Centeno en los cuadernos que lo mencionan.
“No tengo pruebas pero tampoco dudas de que hubo una mano oculta detrás de esta causa”, expresó y acusó al fiscal federal -Carlos Stornelli-, de “decirme que me convierta en arrepentido, me dolió porque lo conozco al fiscal hace tiempo”.
Quienes se negaron a declarar fueron Carlos Wagner (ex dueño de ESUCO SA), Oscar Centeno (ex chofer de Baratta) y Ernesto Clarens (financista K). Los tres son imputados colaboradores en el expediente y si bien decidieron no declarar, requirieron que por secretaría se incorporen sus dichos como arrepentidos.
Ese pedido al que accedió el TOF 7 suscitó una serie de planteos y quejas por parte de las defensas, al entender que incorporar los aportes de los imputados colaboradores que en algunos casos sustentan las imputaciones "agravia el derecho a la defensa", ya que no pueden interrogar a los arrepentidos para contrarrestar las acusaciones vertidas en las actas de colaboradores.
Redactora de la sección Política, especializada en noticias judiciales. [email protected]
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