Oscar Centeno, exchofer del exministerio de Planificación y autor de las anotaciones que dispararon la investigación del caso de los Cuadernos de las coimas, fue indagado este jueves en el juicio oral y público del caso, pero no hizo declaraciones.
Centeno es uno de los arrepentidos en el caso. “Buenas tardes a todos. Por consejo de mis abogados no voy a declarar por ahora”, dijo, lacónico, y pasó a responder las preguntas de rigor del tribunal. Oscar Bernardo Centeno, 71 años, casado, militar retirado, sostuvo, entre otras referencias biográficas.
Durante el período investigado, Centeno fue el chofer personal de Roberto Baratta, quien era la mano derecha del exministro Julio De Vido y uno de los presuntos recaudadores de los pagos realizados por empresarios a funcionarios del kirchnerismo para garantizarse la asignación de obras públicas.
Centeno reconoció haber escrito de puño y letra los cuadernos en los que dejó fechas, horas, kilometrajes y otros detalles sobre las entregas de dinero. Se acogió al régimen de imputado colaborador e integra desde 2018 el Programa Nacional de Protección de Testigos.
Por sus acusaciones, las defensas de muchos de los imputados buscaban confrontar al chofer, y se opusieron a que no conteste preguntas con una serie de planteos. El Tribunal, por unanimidad, los rechazó. “Los diversos argumentos formulados se remiten a planteos ya introducidos y tratados por el tribunal”, sostuvo el presidente del tribunal Enrique Méndez Signori.
Una llamativa secuencia tuvo lugar con la indagatoria del empresario Carlos Wagner, a quien se lo vio confundido y algo desalineado.
Consultado por el tribunal acerca de si iba a declarar, afirmó que sí, pero su defensa, sorprendida, interrumpió el acto y pidió que le repitieran la pregunta, puesto que habían adelantado por escrito que no lo haría. “Por favor que se le formule de vuelta la pregunta al señor Wagner porque me parece que está con algún problema de compresión”, dijo su abogado.
Consultado nuevamente por el juez Méndez Signori si declararía, Wagner, que también es arrepentido en la causa, comenzó a vacilar, “No sé. No sé, ahora”, contestó, y dirigió su vista a su defensor.
El letrado quiso intervenir, pero el juez no lo dejó, porque la indagatoria ya estaba en marcha. “No voy a declarar y listo”, completó Wagner, todavía confundido.
Su abogado insistió con interceder, pero intervino la fiscal Fabiana León: “El consejo profesional el señor Wagner ya lo habrá recibido. También es norma que durante la declaración indagatoria es el único momento en el que no puede hablar con su abogado defensor”.
Luego de una breve deliberación, el Tribunal resolvió que no iba a tomarle declaración.
Según la acusación, Wagner fue quien diagramó y puso en práctica el sistema de recaudación ilegal en el ámbito de la Cámara Argentina de Empresas Viales, que dirigió durante gran parte del periodo investigado. Entre otras cuestiones, confesó que en 2004, tras una reunión con De Vido, se estableció que las empresas debían pagar como “retorno” la totalidad del anticipo financiero (entre el 10% y 20% del valor de la obra).
Llorens, exsubsecretario del Ministerio de Planificación, abrió la ronda por la mañana. Contó que milita en el peronismo desde el 84, detalló los cargos públicos que ocupó a lo largo de sus años y dijo estar orgulloso de haber participado de la gestión de Néstor Kirchner. Se refirió a De Vido, su jefe en aquellos tiempos, como un “ministro transformador”.
“No existe prueba que se encamine a pensar que participé de una asociación ilícita”, afirmó respecto al caso.
Según las anotaciones del chofer Centeno, Llorens fue partícipe de algunas de las recaudaciones. En 2008, por caso, según esos registros, habría acompañado a Baratta a la Quinta de Olivos y, al regreso, por las oficinas de la empresa Electroingeniería S.A., del empresario Gerardo Ferreyra. “Nunca estuve en la calle Lavalle al 400 en las oficinas del señor Ferreyra”, negó hoy en su declaración. Aunque más adelante, sostuvo: “Hay lugares que une intuye que puede haber estado. No puedo aseverarlo”.
Se le preguntó por sus relaciones con otros funcionarios y con distintos empresarios. La fiscal Fabiana León, lo consultó por reuniones con Angelo Calcaterra, de la empresa IECSA, primo de Mauricio Macri. “Lo fui a apretar -se sinceró respecto de una reunión-. Le fui a decir que sacara la obra, que la terminara”, completó.
También dijo el fiscal Stornelli, de forma “irregular”, le sugirió, sin la presencia de sus abogados, que se arrepintiera.
El exfuncionario Claudio Uberti, imputado colaborador, también declaró este jueves sin contestar preguntas. Apoyado en un escrito, dijo no estar en condiciones para hacerlo, alegando que su situación de detención lo tiene alterado. Y remarcó: “Ser arrepentido no es ser traidor”.
El martes fue indagada Cristina Kirchner, que hizo una defensa política y no contestó preguntas del Tribunal Oral Federal n°7. La expresidenta, que ocupa el centro de la escena en el juicio, intentó desacreditar el proceso y cargó en duros términos contra el fiscal que instruyó la causa, Carlos Stornelli.
© Copyright 2026 SA LA NACION | Todos los derechos reservados. Dirección Nacional del Derecho de Autor DNDA - EXPEDIENTE DNDA (renovación) RL-2023-95334553-APN-DNDA#MJ.Queda prohibida la reproducción total o parcial del presente diario.