La canasta de crianza alcanzó nuevos máximos en febrero de 2026. El INDEC difundió los valores mensuales que reflejan cuánto cuesta criar a niñas, niños y adolescentes hasta los 12 años en Argentina.
El informe oficial contempla dos componentes clave: los gastos en bienes y servicios esenciales, y el valor económico del tiempo destinado al cuidado. El objetivo es dimensionar de manera integral los recursos que las familias necesitan para sostener la crianza, incluyendo tanto desembolsos directos como el costo del trabajo de cuidado no remunerado.
Según los datos del organismo, el costo total mensual osciló entre $480.463 y $616.484 durante febrero. La cifra varía según cuatro tramos etarios definidos por niveles de escolarización y necesidades específicas de cada etapa.
Este número impacta en la cuota alimentaria que se suele fijar en los casos de niños que tienen a sus padres separados porque su resultado es consecuencia de parámetros objetivos, por lo que muchos juzgados toman como referencia la canasta de crianza. Con los últimos datos difundidos, correspondientes a la inflación de febrero de 2026, los nuevos valores impactaron directamente en las cuotas que se discuten y actualizan durante marzo y abril.
La cuota alimentaria es la obligación legal de los progenitores de contribuir a la manutención de sus hijos cuando estos no pueden sostenerse por sí mismos. La responsabilidad no se extingue por separación o divorcio ni depende de la convivencia.
Incluye alimentación, vivienda, vestimenta, transporte, salud, educación, actividades recreativas y todo lo necesario para el desarrollo integral del menor. El progenitor no conviviente debe realizar un aporte acorde a su capacidad económica y al nivel de vida previo a la separación.
La canasta de crianza mostró diferencias marcadas entre los distintos grupos. Los valores oficiales para febrero fueron:
El mayor costo se registró en el grupo de 6 a 12 años, con $616.484 mensuales. Este tramo concentra gastos más elevados en rubros como educación, vestimenta y alimentación.
En el extremo opuesto, los menores de un año presentaron el valor más bajo. Sin embargo, el componente de cuidado en esta etapa es proporcionalmente más alto que en otras edades.
El grupo de 1 a 3 años quedó en segundo lugar con $572.590. La diferencia respecto al tramo de 4 a 5 años se explica por las mayores necesidades de cuidado intensivo en la primera infancia.
El indicador se compone de dos rubros principales que reflejan el costo integral de la crianza. Cada uno aporta información sobre aspectos diferentes pero complementarios del desarrollo infantil.
Bienes y servicios es el primer componente. Incluye gastos vinculados al consumo cotidiano: alimentación, vestimenta, transporte, educación, salud y vivienda.
Estos montos se calculan a partir de la Canasta Básica Total (CBT) del Gran Buenos Aires. El INDEC aplica coeficientes específicos según la edad para ajustar el consumo de cada tramo etario.
El segundo componente es el costo del cuidado. Representa la valorización económica del tiempo destinado a atender las necesidades de niñas y niños.
Para calcularlo, el organismo toma como referencia la remuneración del personal de casas particulares. Los valores de febrero fueron:
Este componente representa una proporción significativa del total, especialmente en las primeras etapas de vida, cuando las necesidades de atención son más intensas y frecuentes.
El informe del INDEC también detalla la cantidad de horas mensuales de cuidado necesarias. Este dato es clave para entender por qué varían tanto los costos entre edades.
La reducción en las horas responde a varios factores. El principal es la incorporación progresiva al sistema educativo, que cubre parte del tiempo de cuidado que antes recaía exclusivamente en las familias.
En el tramo de 1 a 3 años se registra el pico máximo de horas. Esta etapa coincide con las necesidades de atención constante, antes del ingreso al jardín de infantes.
A partir de los 4 años, las horas de cuidado bajan significativamente. La escolarización formal reduce la demanda de tiempo, aunque no la elimina por completo.
La canasta de crianza registró aumentos en todos los tramos de edad durante el último año. La comparación interanual muestra una tendencia ascendente sostenida en los 12 meses.
El mayor incremento nominal se dio en el grupo de 6 a 12 años, con un salto de más de $112.000 en 12 meses. Este tramo concentra gastos más sensibles a la inflación, como educación y alimentación.
El tramo de menores de 1 año también mostró un aumento significativo, cercano a los $76.000 mensuales. La suba refleja el impacto del ajuste en productos de primera necesidad y servicios de salud.
La serie histórica evidencia que el costo de crianza creció por encima de otros indicadores. Los rubros de educación y cuidado fueron los que más presionaron sobre el índice.
La metodología oficial combina dos enfoques complementarios. El primero se basa en el consumo de bienes y servicios esenciales.
Para estimar los gastos en bienes, el INDEC parte de la Canasta Básica Total (CBT) del Gran Buenos Aires y aplica coeficientes que reflejan el patrón de consumo específico de cada grupo etario.
El segundo enfoque valora el tiempo de cuidado. El organismo estima las horas mensuales requeridas según la edad y las multiplica por el salario del régimen de trabajo en casas particulares.
La estimación se realiza en cuatro tramos etarios. Estos fueron definidos considerando los niveles de escolarización: menores de 1 año, de 1 a 3, de 4 a 5 y de 6 a 12 años.
El indicador abarca a la población de hasta 12 años inclusive. Busca reflejar el costo económico integral del desarrollo infantil, incluyendo tanto los gastos directos como el valor del tiempo dedicado al cuidado.
Según el INDEC, este indicador permite dimensionar de manera más completa los recursos necesarios para la crianza. También aporta información para el análisis de las condiciones de vida y el diseño de políticas públicas orientadas a la infancia.
En la práctica judicial, la cuota suele fijarse como un porcentaje del ingreso neto del progenitor obligado, generalmente entre el 20% y el 30% por hijo, aunque no existe un tope máximo legal.
Al fijarse como porcentaje, la cuota puede actualizarse automáticamente ante aumentos salariales.
El artículo 668 del Código Civil y Comercial permite reclamar alimentos a los abuelos en el mismo proceso iniciado contra los progenitores, cuando se acredita dificultad o incumplimiento del obligado principal.
La responsabilidad es subsidiaria y más acotada: cubre lo necesario para subsistencia, vivienda, vestuario, asistencia médica y educación del menor, según la capacidad económica del abuelo obligado.
Con los valores de enero de 2026, la canasta de crianza continúa funcionando como una referencia técnica central en los tribunales para dimensionar el costo mensual de mantener a un hijo en Argentina.
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