La caída de una de las compañías que supo marcar el ritmo del negocio lechero en la Argentina sigue sumando capítulos y la posibilidad de que se pierdan al menos 700 empleos directos se agiganta con el transcurrir de los días. La cúpula de Lácteos Verónica faltó a la reunión que había acordado con representantes del gremio ATILRA y la indefinición en torno a qué sucederá con los trabajadores y las instalaciones de la firma sigue prolongándose en el tiempo. Los directivos de Lácteos Verónica pidieron trasladar el encuentro al próximo jueves 19, pero lo cierto es que tampoco existen certezas de que asistirán al encuentro. Mientras tanto, los empleados montaron un acampe a las puertas de la planta que la empresa posee en Lehmann, en Santa Fe, y también realizan acciones de protesta a los costados de la ruta nacional 34.
Según fuentes santafesinas, la cúpula de Lácteos Verónica pidió trasladar la reunión al mediodía del próximo jueves. La empresa no comunicó razones para dar el faltazo al encuentro programado para el lunes de esta semana. En paralelo, los empleados señalan que desde enero a esta parte los pagos de la compañía se encuentran totalmente detenidos.
De los cerca de 700 empleados que posee la láctea, alrededor de 125 se desempeñan en las instalaciones en Lehmann. Además de sostener la presencia para hacer más visible sus reclamos, los operarios montaron el acampe con el fin de evitar que la compañía mueva algún tipo de maquinaria o insumo presente en esas instalaciones.
Las versiones que dan cuenta de un potencial vaciamiento de la estructura productiva de Lácteos Verónica mantiene por demás preocupados a los trabajadores de la firma.
"La planta está totalmente parada. Desde mediados de enero no entra ni un litro de leche, por lo tanto no tenemos materia prima ni producción", declararon al respecto sendos representantes de los operarios.
Hasta hace escasas semanas, la planta de Lehmann procesaba a razón de 500.000 litros de leche diarios para la elaboración de productos en polvo, y los quesos pategrás y tybo. Previo al freno en esas instalaciones, Lácteos Verónica inició marzo enviando telegramas a sus empleados informando que reduciría a 4 las horas diarias de labor. Y también detalló que el régimen de funcionamiento acotado se mantendría al menos hasta el mes de abril.
En ese momento, la cúpula de Lácteos Verónica argumentó que la medida es impulsada "ante la notoria crisis que estamos padeciendo", y con la perspectiva de tratar de salvaguardar los 700 puestos de trabajo que genera la compañía.
En el documento acercado a sus operarios la lechera señaló que mantiene "la expectativa de poder recuperar en el corto plazo niveles razonables de productividad y empleabilidad". Al mismo tiempo, recalcó que para sus trabajadores "es obligatorio presentarse en el establecimiento durante el lapso de tiempo establecido".
Lo que siguió a ese pronunciamiento fue el parate total y la movilización de los trabajadores de la lechera, que dejaron de percibir sus haberes y desconocen qué ocurrirá con el destino de la empresa y su estructura de empleos.
En cuanto a la situación de la deuda bancaria de la compañía, hace escasos días iProfesional constató en el registro del Banco Central (BCRA) que la empresa acumula 3.834 cheques emitidos sin fondos y una deuda en ese ítem superior a los 13.400 millones de pesos.
Además, Lácteos Verónica debe miles y miles de pesos a entidades de crédito como Catalinas, Credibel y Trend Capital. También posee deudas con los bancos Nación, BBVA, Santander, Galicia y Macro, entre otros.
El contexto actual, señalan voceros de los empleados de la lechera, es de total incertidumbre y en el horizonte no se descarta la posibilidad de la quiebra. Dicha acción implicaría la pérdida de 700 puestos de trabajo.
Por el lado de los proveedores, la situación también es dramática: cerca de 150 productores de leche de la provincia de Santa Fe se unieron recientemente para reclamar el pago de mercadería entregada y nunca abonada.
Se estima que sólo con ese grupo de tamberos la deuda que mantiene Lácteos Verónica se ubica en torno a los 60 millones de dólares.
En paralelo, volvieron a incrementarse las versiones de que los Espiñeira podrían desprenderse de los activos de Lácteos Verónica. En esa línea, se afirma que los propietarios de la lechera mantienen negociaciones con la francesa Savencia, compañía que en Argentina posee el control de la marca Milkaut y en su momento también pasó de manejar el negocio de Ilolay.
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