El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, consideró este martes que el impacto del conflicto en Medio Oriente es un «cisne negro» para la industria petrolera global, aunque ratificó que la compañía mantiene su hoja de ruta estratégica sin alteraciones. Ante la volatilidad del precio del barril, el directivo consideró que es una «situación transitoria» y descartó que la actual escalada internacional codicione el programa de inversiones de la compañía o la política de precios en los surtidores locales.
«Yo creo que esto es transitorio. Cuando habia opiniones que decían que el preci iba a estar bajo nos preparamos para no tener que cambiar el programa de inversión«, explicó Marín al participar en el Vaca Muerta Insights que organizó EconoJournal y La Mañana de Neuquén. El ejecutivo fue enfático al señalar que una guerra funciona como un «cisne negro para los precios de la industria, pero en YPF no especulamos y mantenemos un acuerdo honesto y moral con la gente».
En cuanto a la política comercial en los surtidores, Marín detalló el mecanismo técnico utilizado para evitar traslados bruscos de la volatilidad internacional al mercado interno. «Nos ubicamos al día previo a la guerra, y teníamos una situación dada en los precios. No aumentamos margen, solamente trasladamos el impacto real que tienen las arcas de YPF los aumentos que nos están generando las compras de petróleo«, explicó.
Bajo esta premisa, subrayó que la petrolera estatal actúa bajo una lógica de transparencia sin recurrir a esquemas de subsidios insostenibles. «Si hay un cambio, eso es lo único que trasladamos. Nosotros solamente trasladamos el impacto, porque lo que no tiene que hacer YPF es que subvencionemos a todos los consumidores. Como YPF tiene una situación muy buena de ese tipo, se traslada el mínimo. Estamos haciendo un acuerdo honesto y moral con los consumidores», concluyó.
Respecto a la posibilidad de acelerar la actividad en la Cuenca Neuquina para capitalizar los precios internacionales, el directivo Marín consideró que «Adelantar por el efecto transitorio no tiene sentido, de cualquier manera no lo podemos hacer tampoco por cuellos de botella«. En ese sentido, señaló que la industria enfrenta restricciones físicas y de infraestructura que impiden una reacción inmediata, por lo que la compañía opta por sostener su planificación original para evitar ineficiencias operativas.
Marín también precisó, al respecto, que el cumplimiento de las metas de extracción para YPF requiere de una visión de largo plazo que trascienda la coyuntura: «Este año vas a ver un primer semestre más flat, entre 200.000 y 210.000 barriles por día, y después agarrate porque a fin de año vas a ver 250.000 barriles«, anticipó sober las proyecciones de la compañía para este año que invertirá los US$6.000 millones.
La proyección estratégica de la compañía tiene como eje central la monetización de las reservas de gas a través del proyecto de GNL, cuya estructuración financiera comenzará formalmente en las próximas semanas. «El project finance que vamos a hacer para la Argentina en el GNL es el más grande de la historia de Latinoamérica, desde México para abajo, nunca se logró uno igual«, destacó el directivo al confirmar que el primero de mayo se iniciará la confección de los documentos para el esquema de financiamiento bajo la asesoría de JP Morgan.
«El proyecto de GNL que nosotros armamos es extremadamente robusto a precios muy bajos. Es rentable y muy potente«, aseguró Marín al enfatizar la solidez técnica del plan para garantizar la rentabilidad incluso ante fluctuaciones de los precios internacionales. También desmintió versiones sobre un acuerdo con el Banco Santander por US$8.000 millones, al aclarar que el FID recaerá en un consorcio de instituciones: «El advisor es JP Morgan y los bancos van a decidir si quieren invertir o no; es una decisión privada y de negocios, no es que ya está arreglado».
En otro momento de la charla, Marín afirmó que la transformación del portfolio operativo resultó en una mejora sustancial de los indicadores financieros, impulsada por la salida de los yacimientos convencionales. «Bajamos muchísimos costos. Hoy de convencionales estamos en menos de 30.000 barriles, cuando yo tomé YPF estábamos en 160.000. Ese cambio, para los accionistas, representó US$1.300 millones de ganancia adicional solamente por haber hecho el reemplazo por no convencionales», detalló.
Bajo esta lógica de optimización, el directivo proyectó que, una vez completada la salida de los activos maduros remanentes, la empresa alcanzará niveles de eficiencia inéditos para la región. «La idea es ser puro no convencional integrado. Deberíamos estar con un ‘all cost’ de entre siete y ocho dólares por barril. Somos una compañía que genera 22,5 dólares por barril adicionales; esa ganancia nos hace imbatibles en el mercado», concluyó respecto a la solidez del modelo de negocios.
Finalmente, Marín volvió a referirse a la falta de competencia genuina entre las empresas de servicios que operan en el sector al revelar que al analizar los contratos vigentes, se encontró con esquemas de precios que se mantenían inalterados y coordinados. «Venían las propuestas y estaban todas iguales hace dos años. Son un oligopolio y no es de casualidad, era todo igual con los mismos números«, disparó el ejecutivo sobre la inercia de la cadena de valor.
«¿Cómo romper un oligopolio? Con competencia. Bajamos muchísimos los precios a valores lógicos y tengo que agradecer a las compañías internacionales porque se pusieron en valores absolutamente honestos y morales como corresponden a nuestra actividad«, afirmó Marín. El objetivo final, según explicó, es que la rentabilidad del sector surja de la productividad y no de costos inflados: «Ahora vamos a ir por más; tenemos que hacer mucha plata con productividad, no con precios exorbitantes«.
El directivo también planteó la necesidad de una reforma profunda en la cultura de los contratos para alinear los intereses de las petroleras con los de sus proveedores. «Quiero cambiar las formas de contratos en la industria petrolera porque están equivocadas. Un proveedor cuando más ineficiente es más plata lleva, la ineficiencia de las compañías se la come la petrolera. Hay que encontrar la forma contractual donde si vos sos más eficiente, más ganes», sostuvo sobre el nuevo paradigma.
Como cierre de su visión estratégica, el titular de YPF vinculó esta búsqueda de eficiencia con la viabilidad de la Argentina como exportador de energía a escala global, compitiendo de igual a igual con potencias como Estados Unidos. «En el crecimiento todas las ineficiencias se pueden esconder, pero cuando estemos en el plateau tenemos que ser eficientes«, concluyó. Bajo esta premisa de productividad extrema, Marín ratificó la meta de que el sector energético logre exportaciones por US$45.000 millones anuales para 2031.
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