Tras la flexibilización que hizo el BCRA en 2025, un banco anunció que ofrecerá financiamiento en dólares a clientes con ingresos en pesos. La medida abre una nueva etapa para el crédito, aunque todavía genera cautela en el sector.
Un banco privado tomó la iniciativa y comenzó a dar los primeros pasos en un terreno que hasta hace poco estaba vedado: el otorgamiento de créditos en dólares a clientes que no generan ingresos en esa moneda. En línea con la estrategia del Banco Central (BCRA) de expandir el crédito privado a partir de una normalización de las tasas de interés, el Banco Macro anunció el lanzamiento de una nueva línea de préstamos hipotecarios, prendarios y personales en moneda extranjera. Sin embargo, según pudo averiguar Ámbito, el resto de las entidades financieras privadas prefieren la cautela respecto de la posibilidad de ofrecer este producto.
Macro ofrecerá financiamiento a una tasa nominal anual del 11,5%, con un plazo de hasta cinco años y montos máximos de hasta u$s1 millón. La principal novedad es que estos créditos no estarán limitados a clientes que generen ingresos en dólares, una condición que históricamente los bancos solían exigir o reservaban únicamente para sus clientes de mayor patrimonio.
“Esta iniciativa estratégica busca brindar soluciones de financiación competitivas para la adquisición de viviendas, vehículos y el desarrollo de proyectos personales, permitiendo a los clientes capitalizar oportunidades sin necesidad de liquidar sus inversiones vigentes”, señaló la entidad en su anuncio oficial.
A esta iniciativa se sumó el Banco Nación, que en el marco de ExpoAgro anunció una línea especial de créditos en dólares a tasa 0% por cinco años, destinada exclusivamente al sector agropecuario para la compra de maquinaria agrícola nueva. Sin embargo, según pudo saber Ámbito, por el momento son los únicos dos bancos que ofrecerán financiamiento en moneda extranjera para clientes que no generan divisas (ya que esta alternativa del Banco Nación impacta en todo el sector, no solamente en exportadores). En el resto del sistema financiero prevalece una postura más cauta.
Entre los argumentos que explican esa prudencia aparecen los costos y los riesgos asociados al descalce de monedas. De hecho, el propio crédito anunciado por Macro presenta una CFTEA superior al 10%, lo que refleja el intento de cobertura de riesgo. En el sector reconocen que, a largo plazo, la posibilidad de ampliar este tipo de financiamiento no está descartada, aunque consideran que todavía es prematuro.
La apertura de esta posibilidad fue habilitada por el Banco Central en marzo de 2025, cuando flexibilizó la normativa mediante la Comunicación A 8202. La medida permitió que los bancos puedan otorgar créditos en dólares a personas con ingresos en pesos utilizando “dólares propios”, provenientes principalmente de emisiones de obligaciones negociables, y no los depósitos en moneda extranjera de los ahorristas.
El BCRA de todas maneras, aclaró en la misma comunicación que se mantiene la prohibición para financiar en cuotas de turismo al exterior, no financiar compras en el exterior por courier y servicios postales y duty free.
Esta normativa tiene su origen en la crisis de 2001. Tras la salida de la convertibilidad en 2002, muchos hogares y empresas que tenían deudas en dólares —pero cuyos ingresos eran en pesos— quedaron imposibilitados de afrontarlas luego de la fuerte devaluación.
A partir de esa experiencia, la regulación financiera y cambiaria comenzó a incorporar un principio central que se mantuvo desde los años posteriores a la crisis y durante las distintas gestiones de gobierno: evitar el descalce de monedas entre los ingresos de los deudores y la moneda en la que toman crédito.
El objetivo de ese criterio fue doble. Por un lado, proteger a los deudores frente a shocks en el tipo de cambio que pudieran multiplicar el peso de sus obligaciones financieras. Por otro, reducir el riesgo sistémico dentro del sistema bancario, evitando que una devaluación vuelva a generar una ola de incumplimientos que comprometa la estabilidad financiera. En este marco, la nueva Comunicación A 8202 introduce modificaciones en ese esquema regulatorio. La norma flexibiliza parcialmente el acceso al crédito en dólares para determinados segmentos, aunque mantiene como principio la prudencia frente al descalce de monedas.
Desde el punto de vista regulatorio, la medida se vincula con una estrategia más amplia del Gobierno y del Banco Central orientada a reactivar el crédito privado y ampliar las fuentes de financiamiento, en un contexto de normalización gradual del sistema financiero. La gran pregunta es si se avanzará en una flexibilización adicional del crédito en dólares, una idea que no fue descarcartada por los funcionarios en sus declaraciones públicas.
El contexto actual, además, presenta algunas diferencias respecto de etapas anteriores. Por un lado, el ingreso de divisas provenientes de emisiones de obligaciones negociables y el crecimiento de las exportaciones —especialmente del sector agropecuario y energético— aportan mayor disponibilidad de dólares genuinos del sector privado. A esto se suma una mejora en los niveles de confianza, reflejada en el fuerte crecimiento de los depósitos del sistema financiero.
En términos de liquidez, las condiciones parecen estar dadas. Los depósitos en dólares del sistema financiero superaron los u$s39.000 millones, el nivel más alto desde el final de la Convertibilidad. Si se suman los dólares fuera del sistema —los denominados “dólares del colchón”—, el volumen disponible podría superar cómodamente los u$s40.000 millones.
Sin embargo, existe un factor clave para que los bancos moderen el entusiasmo. Los encajes bancarios en dólares, es decir, la porción de los depósitos que las entidades deben mantener inmovilizada para cumplir con la normativa prudencial, se convirtieron recientemente en uno de los principales soportes de las reservas internacionales del Banco Central.
Por eso, en un contexto donde todavía persisten interrogantes sobre la dinámica del tipo de cambio y las condiciones macro, dentro del sistema financiero sigue abierta la posibilidad de ofrecer el producto, pero al menos no en el corto plazo.
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