La naturaleza les otorga a los países distintos recursos. Algunos recursos son de carácter renovable y otros no lo son; es decir, con el tiempo se agotan. Los recursos renovables en el caso de la Argentina típicamente son los productos del agro, ya que, como la historia lo ha demostrado, con buen cuidado e inversión han venido rindiendo durante muchas décadas (y mucho).
En otros casos los recursos no son renovables; es decir, se agotan tras su extracción. Hablamos de los recursos minerales e hidrocarburíferos. La beta de la mina deja de producir el mineral y algún día el yacimiento de petróleo o de gas se agota.
Con el descubrimiento del petróleo y del gas no convencionales de Vaca Muerta y las nuevas tecnologías que permiten extraerlos de manera económica, se plantea para la Argentina un gran desafío y una gran oportunidad. Y también una gran incógnita. Ya que estos recursos no son renovables, habría que ahorrar parte de lo que se produce para las generaciones futuras. Países como Noruega, Qatar y Chile lo han hecho con éxito. Incluso ahora, el presidente Trump ha anunciado que venderá entre 50 y 60 millones de barriles de petróleo y los depositará en una cuenta separada para el pueblo venezolano. El caso más reciente es el de Israel, que, tras el descubrimiento de gas en el Mediterráneo, estableció un fondo soberano en 2022. Hoy tiene más de mil millones de dólares. Los fondos se destinan a inversiones en infraestructura, educación y salud, y sirven como mecanismo anticíclico cuando bajan los precios de las materias primas. Estas inversiones también permiten y promueven el desarrollo de otras industrias, a fin de diversificar las fuentes de ingreso del país.
Economistas como Ricardo Arriazu y Jose María Dagnino Pastores vienen diciendo hace unos años, en la Argentina enfrentamos este dilema sobre qué hacer o cómo preparar, para las generaciones futuras, los resultados del descubrimiento de Vaca Muerta y también la gran promesa que tenemos con la minería del cobre, del oro y, sobre todo, con el nuevo uso que se le da al litio en el Salar del Hombre Muerto.
En Argentina los recursos minerales y de hidrocarburíferos son propiedad de las provincias. Esto forma parte del acuerdo de la reforma de la Constitución de 1994: las provincias reciben regalías por la extracción de este tipo de recursos. Con esas regalías, muchas provincias estarán en condiciones de contar con su propio fondo. Pero esto no es exclusivo; el Estado Nacional, a través de su política tributaria (retenciones), fiscal y/o cambiaria, desempeña un papel clave en la articulación de estos fondos.
Otra característica importante de los fondos soberanos es evitar la Enfermedad Holandesa (Dutch Disease): el hecho de que la exportación de estos materiales básicos, que siempre se cotizan en dólares debido a su destino internacional, haga que la moneda local se sobrevalúa artificialmente y perjudique al resto de las industrias en su negocio de exportación. Los fondos soberanos, en muchos casos, mantienen una parte importante de activos en el exterior del país; en otras monedas, para evitar que se produzca esta deformación artificial de las monedas locales.
Recientemente la Argentina firmó un importante tratado comercial con los Estados Unidos. En él se destacan temas de minería de tierras raras y de energía, además de muchos otros de índole comercial. Es una gran oportunidad para atraer inversores y potenciar estas industrias a su máxima capacidad y rendimiento. Algunos lo critican por ser un tratado que solo busca nuestros recursos naturales, pero ofrece poco a cambio. Casi como una vieja historia de colonialismo del siglo XIX. Sin embargo, aprovechando bien, ese fue el comienzo de grandes países que, a partir de una materia prima o varias, supieron usar el superávit comercial en monedas duras para invertir, diversificar y crear otras industrias. Ejemplos como los de los Estados Unidos del siglo XIX: tabaco, azúcar, algodón, madera y granos. Canadá, granos, materias primas. Australia, recursos mineros, lana. Argentina, granos, carne.
Se estima que en 2031 Argentina exportará gas y petróleo por US$ 30.000 millones. Eso equivale a duplicar las exportaciones argentinas actuales. Vaca Muerta es una nueva Pampa Húmeda (que no precisa lluvias ni se inunda). El país ha logrado vivir en el último siglo más allá de lo que le permitían sus recursos naturales, y de allí que haya incurrido en distintos tipos de deuda (incluidala que tiene con los sectoreseducativo y de salud). Apliquemos la lección probada de países que han logrado “inmunizarse” de la Enfermedad Holandesa.