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El impacto de la guerra: más inflación, récord histórico de exportaciones y se demora la recuperación del consumo

hace 17 horas en infobae.com por Pablo Wende

Los incesantes bombardeos en Medio Oriente reflejan la escalada de un conflicto regional, pero que tiene un impacto global. El mundo entero está pendiente del abastecimiento del principal insumo que mueve a la economía mundial: el petróleo. Si algo deja en claro lo sucedido en las últimas dos semanas es que las energías renovables o alternativas todavía están lejos de poder reemplazar al crudo. En todo caso, se trata de activos complementarios.

El barril de crudo cerró la semana al alza y quedó rozando los 100 dólares. El precio en los próximos días estará en relación directa con la duración de la guerra. Cuanto más se extienda, mayor será el incremento del precio. Donald Trump lo sabe y por eso asegura casi a diario que el fin de la guerra está “cada vez más cerca”.

La Agencia Internacional de Energía, una organización internacional que analiza y coordina políticas energéticas, estimó que el precio del barril se mantendrá en niveles de USD 95 al menos por los próximos dos meses. Y recién en el tercer trimestre puede perforar los USD 70, siempre y cuando las hostilidades terminen relativamente rápido y el estrecho de Ormuz recupere plenamente su navegabilidad.

Por lo pronto, Trump ha solicitado a otros países que colaboren con Estados Unidos para escoltar a los barcos que atraviesan el estrecho. Lo que refleja la peligrosidad de transitar este paso clave para la producción a nivel global, hoy sometido al ataque del régimen iraní.

La suba del petróleo implica mayor presión inflacionaria alrededor del mundo. En Estados Unidos ya recalculan las próximas bajas de tasas de la Reserva Federal, que podría tomarse más tiempo para retomar el sendero a la baja. Se estima que la inflación podría aumentar de 2,4% interanual a casi 3% en los próximos meses.

En Brasil el Banco Central dejaría en suspenso futuras bajas de tasas. El consenso del mercado previo a la guerra era que la entidad definiría reducciones de 250 puntos básicos a lo largo del 2026. Hoy todo indica que dejará esos planes en suspenso, ante el probable incremento de las presiones inflacionarias.

Milei reiteró en Nueva York

El impacto en Argentina empezó a sentirse en los surtidores, con incrementos cercanos al 10%. Esto le agrega presión a la inflación de marzo, luego del 2,9% de febrero. Existen chances de no superar el 3% mensual, pero no será fácil. La carne está aumentando menos que los meses anteriores y el dólar debajo de los $ 1.400 vuelve a ser más que nunca el principal ancla contra la suba de precios.

La política monetaria también mostró una reacción. El Tesoro decidió renovar el equivalente al 108% de los vencimientos la semana pasada. En la práctica implica la absorción de unos $ 800.000 millones el lunes, lo cual podría incluso provocar una mayor caída del tipo de cambio.

Esto significa que el proceso de remonetización de la economía, que es el corazón de la fase 4 del plan monetario, se mantiene en suspenso. El Banco Central lleva comprados unos USD 3.200 millones desde el arranque del año. Se trata de una buena noticia porque se avanza en el fortalecimiento del balance del BCRA.

Sin embargo, todavía no se pudieron expandir los agregados monetarios, un aspecto clave para impulsar la recuperación de la economía, especialmente del consumo. Al contrario, los pesos emitidos por el Central para comprar dólares en lo que va del año fueron absorbidos por el Tesoro en mayor medida como por otros instrumentos utilizados por el Central.

La decisión de seguir esterilizando pesos demuestra la voluntad del Gobierno por mantener el combate contra la inflación como un tema prioritario. Javier Milei aseguró que el índice podría “empezar con cero en agosto”, aunque ya había efectuado la misma promesa en 2025. Luis Caputo luego lo corrigió levemente y consideró que eso podría ocurrir quizás “en septiembre u octubre”.

El desafío se volverá todavía mayor en el segundo trimestre. Con la liquidación de la cosecha gruesa, es esperable que el Central salga a comprar diariamente entre USD 100 a USD 200 millones. Y es posible que el Gobierno haga el intento de absorber solo parcialmente los pesos que se emitan para poner de una vez en marcha el plan de “remonetización”.

FOTO DE ARCHIVO. Cosecha de

La escasez de pesos se siente en la calle. Las ventas minoristas siguen por el piso y casi no hay sector que no sufra una caída de la demanda. Incluso la venta de autos y de motos, rubros muy dinámicos en 2025, sufrió una caída en los dos primeros meses del año. Ahora la expectativa es que los dólares del campo “aceiten” la actividad y de a poco se empiece a notar un repunte del consumo.

Por ahora, tanto en la industria como en el comercio minorista la situación luce muy complicada y para muchos desesperante. La cantidad de locales vacíos en la ciudad de Buenos Aires aumentó un 38% en el primer bimestre respecto al mismo período del año anterior. La caída se da en los principales corredores turísticos, pero también en avenidas como Rivadavia que atraviesa barrios de clase media.

Pero no todas son malas. La suba de los precios internacionales del petróleo tiene un efecto positivo no menor para Argentina. Según estimó el economista Fernando Marull, el incremento del barril implicaría un incremento de las exportaciones petroleras del orden de los USD 4.500 millones a lo largo de 2026. A esto se le suma el incremento de los commodities agrícolas, que sumarían otro mil millones de dólares.

Como resultado, las exportaciones argentinas superarían por primera vez los USD 100.000 millones. La frase de Milei al titular del Central, Santiago Bausili, respecto a que los dólares “le van a salir por las orejas” no luce tan exagerada ante este posible récord histórico que además agrandará el superávit comercial previsto para todo el año.

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