El nivel de morosidad en el crédito a las familias llegó a su máximo histórico en enero. El último dato oficial reportado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) para diciembre arrojó una irregularidad del 9,3% de la cartera de préstamos a hogares, alcanzando 15 meses consecutivos en alza. La mora saltó a un récord de 10,3% según estimaciones de mercado incluidas en el informe “Mora e Irregularidad en Hogares: Enero 2026” de Bastien Consultores.
Ese número preliminar para el primer mes del año podría derivar en un dato aún más negativo. “La experiencia con datos de mercado indica que estas estimaciones suelen ser levemente más bajas que la realidad final reportada”, destacó el informe.
Al mismo tiempo que refleja la situación problemática para los hogares que decidieron tomar deuda bancaria, el informe señala que la morosidad podría haber llegado a un techo en enero. El dato surge de los “indicadores adelantados de mora temprana”, aquellos que reflejan los atrasos en los préstamos que van de 30 a 90 días y que permiten anticipar hasta dónde llegará la morosidad del sistema.
“A pesar del aumento en la irregularidad total, por segundo mes consecutivo el porcentaje de montos en mora temprana está bajando. Este fenómeno presagia que el índice de cartera irregular podría estar alcanzando su máximo y que comenzaría a revertirse en los próximos meses”, apuntó el informe. La mora temprana tocó un pico de 6% pero en los últimos dos meses cayó a poco más de 4 por ciento.
Un punto central es que esas señales de mejora no provienen de un freno al deterioro de los ingresos ni a una mayor puntualidad en los pagos de las familias, sino a que los bancos están tomando más precauciones. La morosidad encuentra un techo porque los bancos, por distintas vías, comienzan a poner un freno a la colocación de créditos a un público más riesgoso.
Esta tendencia de mejora en los tramos cortos de mora se sustenta en tres pilares estratégicos que los bancos pusieron en marcha. El primero es la depuración de carteras, para sanear sus activos. El segundo es la concentración del riesgo, que hace que “las nuevas ofertas de crédito se han enfocado estrictamente en perfiles de menor riesgo”.
El tercer factor mencionado por Bastien Consultores es que los bancos hicieron más eficiente la gestión de cobranza y reforzaron “las acciones de recuperación en los primeros días de atraso”.
El Banco Central lanzó una medida clave en este último terreno: desde agosto, los bancos podrán volver a cobrar las cuotas de sus préstamos en forma automática debitando de las cuentas del cliente. Para evitar abusos, los bancos podrán hacer un primer débito y, si no hubiese fondos suficientes, tendrán dos intentos más a las 48 y 96 horas.
Resalta el informe de marras: “Estos guarismos son promedios del sistema financiero y ocultan situaciones muy diversas según el tipo de entidad o segmento”.
El escenario del crédito para los próximos meses podría mejorar para los bancos aunque no para los hogares. Si los datos de la “mora temprana” finalmente se convierten en un menor índice de irregularidad, será gracias a la oferta y no a la demanda. Dicho de otro modo, será porque los bancos prestan menos y cobran mejor, no porque las familias estén en mejores condiciones para tomar préstamos y devolverlos con puntualidad.
La evolución del crédito para personas físicas se ajusta a ese escenario. En el comienzo del año, los préstamos para el consumo se estancaron. Después de haber tenido un buen desempeño en 2024, en el que fueron un factor clave en la recuperación de la economía en el segundo semestre, en 2025 fueron perdiendo impacto.
Los préstamos personales y las tarjetas de crédito dejaron de crecer y son el epicentro del crecimiento de la morosidad. A su vez, el crédito bancario en la Argentina funciona a dos velocidades: el pobre desempeño de los préstamos al consumo se contrapone con el crédito hipotecario que sigue mostrando, por el momento, números en verde.