A pesar del hostil clima internacional, el tipo de cambio oficial dio batalla. Mientras el DXY (índice global del dólar) aumentó 2,8% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, el dólar spot local cayó 1,1% nominal. Hubo ayuda: el BCRA otorgó cobertura cambiaria vía activos dólar linked la semana pasada y habría aumentado su posición short en el mercado de futuros esta semana. ¿La urgencia de mantener el dólar a raya en este frente? No sumar presión al segundo foco de conflicto: la inflación.
Febrero sorprendió con un 2,9%, frustrando la expectativa del REM y de las consultoras que preveían un dato menor al de enero. También al mercado en general, que había moderado su pesimismo tras el IPC de CABA (2,6%). Pero el foco no debe estar en el número en sí, sino en la tendencia y, más aún, en la inflación del núcleo. La core aceleró a 3,1%, el mayor ritmo desde abril de 2025. Con la media móvil de tres meses viajando al 41,1% anualizado y acelerando, sumado a un marzo estacionalmente complejo por educación y el traslado (parcial) de la suba del petróleo a surtidores, la inercia sugiere que el proceso de desinflación se topó con un obstáculo difícil de sortear.
Hay que leer la última licitación como una señal de prioridades: el Tesoro imprimió un sesgo (moderadamente) contractivo para absorber pesos, probablemente evitando que las tasas extiendan la baja y contagien al tipo de cambio en plena lucha contra la inflación. Mañana se absorberán $0,78 billones, aunque esto no debería generar una tensión extrema en la liquidez, dado que los bancos tenían $2,4 billones colocados en pases a un día en el BCRA. Más que un apretón monetario, el resultado trasluce la intención oficial de evitar una relajación adicional de las condiciones de liquidez.
El BCRA mantiene su racha compradora desde enero, alcanzando el 33% de su meta anual de US$10.000 millones. Sin embargo, las reservas netas no acusan recibo: estimamos que rondan los -US$3170M, aumentando solo US$1800M desde los -US$4970M con los que terminaron el año pasado (vs compras por US$3254M al jueves). Sin acceso a los mercados internacionales, los dólares que compra el BCRA luego los vende al Tesoro para pagos de deuda. En este frente, la racha compradora es necesaria, pero insuficiente para fortalecer el balance, dado que para que la acumulación implique compras, el Tesoro debe obtener financiamientos alternativos al BCRA (mercados externos probablemente, más allá del mercado local).
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