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“Milei se parece a Houdini: cada vez que está en problemas, parece escapar”, afirma un ex economista del FMI

hace 17 horas en lanacion.com.ar por Martín Kanenguiser

Maurice Obstfeld, uno de los economistas más respetados en los círculos académicos y de toma de decisiones políticas, afirmó que la Argentina debe acelerar el paso hacia un sistema de flotación del tipo de cambio y no confiarse en el apoyo del presidente Donald Trump para resolver sus problemas.

En una entrevista por zoom con LA NACION, el ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional, doctorado en Economía del MIT y asesor del presidente Barack Obama, destacó el respaldo del Tesoro norteamericano y el éxito del presidente Javier Milei en la reducción del nivel de precios. Sin embargo, afirmó que la Argentina debe implementar un sistema de metas de inflación, apoyado en el superávit fiscal. En este sentido, cuestionó el actual sistema de bandas cambiarias por no tener un ancla nominal fuerte.

Desde su hogar en California, este profesor de Berkeley experto en economía internacional de 74 años, admitió que, dada la historia de incumplimientos y ruptura de contratos de la Argentina, será necesario un período extenso de estabilidad para que los inversores extranjeros vuelvan a creer en el país, más allá del boom actual en algunos sectores. Además, mientras intentaba calmar a su gato, expresó que el FMI no ha sido lo suficientemente estricto con la Argentina.

– Bueno, ha tenido una suerte increíble. Milei esperó a que llegara el gobierno de Trump para tener un programa con el FMI y lo consiguió justo a tiempo. Fue rescatado cuando el tipo de cambio estaba bajo presión gracias a la intervención del Tesoro de Estados Unidos y así logró una victoria sorpresiva en las elecciones de medio término. Así que, cada vez que está en problemas, parece escapar.

– Definitivamente ha tenido éxitos en términos de bajar la inflación rápidamente, equilibrar el presupuesto y en empezar a relajar algunos controles y distorsiones en la economía, lo cual en última instancia será bueno para el crecimiento del país. Esto se ha hecho a costa de más desempleo, al menos temporal, pero estos cambios no pueden hacerse gratis. Por eso son políticamente difíciles de implementar y él lo ha logrado. Ahora bien, hacia dónde van las cosas en el futuro está por verse.

- Me preocupa que el marco monetario que ha puesto en marcha no sea realmente el más adecuado. El objetivo declarado es llevar la inflación en Argentina al nivel promedio mundial, pero en ausencia de una meta firme de inflación, es difícil saber por qué habría reducciones más duraderas en la inflación en un plazo determinado. Y si en el ínterin ocurren shocks, por ejemplo, en el tipo de cambio, existe el riesgo de que la inflación se reactive. El marco monetario que el Banco Central presentó a fines del año pasado no está realmente atado a ningún tipo de ancla nominal que obligue a que la inflación baje con el tiempo. Y por eso el sistema se vuelve algo frágil y más sujeto al movimiento de las expectativas. De hecho, vimos que en diciembre hubo una inflación ligeramente más alta y en enero llegó al 2,9%. Si uno observa la tasa de inflación mensual, estos resultados mensuales son importantes en términos de lo que se acumularía en un año. Así que hay que preguntarse qué lógica hay en la política monetaria que podría llevar a la inflación más abajo. Y mi respuesta sería: no hay mucho por allí.

- Usted propone volver al régimen de metas de inflación; si no funcionó bajo la presidencia de Mauricio Macri, ¿por qué cree que daría resultados ahora?

- Macri estaba preocupado por las elecciones que venían. Intervino en la fijación de la meta de inflación del Banco Central y la relajó. Y una vez que hacés eso, perdés completamente la credibilidad. De hecho, ese fue el detonante de la crisis del 2018 que trajo el primer programa del FMI. De modo tal que hubo una debilidad política que llevó a una debilidad en la política económica. Milei, potencialmente, está en una posición mucho más fuerte después de su desempeño en las elecciones y tomó medidas positivas para la economía. A pesar de que generó mucho dolor, sobrevivió a la prueba de las elecciones de medio término. En cambio, en la crisis del 2018-2019, Macri estaba más cerca de la elección presidencial y todavía había dolor, y él no tuvo la fortaleza necesaria. Milei sí y es un tomador de riesgos, por eso lo llamé Houdini. Creo que es mucho más determinado para tomar decisiones. Por otro lado, es cierto que tanto el gobierno de Milei como el de Macri compartieron el miedo a flotar. Eso también fue una especie de talón de Aquiles para Macri, porque no pudo dejar de utilizar las reservas internacionales para limitar las fluctuaciones, ya que temía las repercusiones políticas de una depreciación del tipo de cambio. Por esta razón, muy rápidamente tuvo que llegar un segundo préstamo del FMI. El FMI seguía intentando que él conservara reservas, pero él no lo hacía. El régimen actual tiene instintos similares y tiene las bandas cambiarias formales; es bueno que sean amplias, pero no es bueno que respondan a la tasa de inflación, porque fundamentalmente no hay un ancla nominal.

Si la inflación sigue en este nivel mensual cercano al 3%, eso significa que las bandas de marzo se expandirán en esa proporción y ocurrirá lo mismo en abril y los mercados lo saben. El tipo de cambio se ajusta y eso se transmite a la inflación; la inflación más alta hace que las bandas se amplíen y eso es lo que significa no tener un ancla nominal. Creo que esa es una debilidad. Inclusive con bandas más amplias, la moneda puede moverse hacia el techo de la banda y entonces hay especulación. El Banco Central y el Tesoro intervienen vendiendo dólares para mantenerse dentro de la banda. Y luego quizás Estados Unidos vuelva con más intervención o con una línea de swap, que según sé todavía existe, con más recursos. Sin duda, hay una historia más amplia sobre los planes de la administración Trump en América Latina, y está claro que Argentina es una pieza clave en ese plan. En la medida en que se lo tomen en serio, Milei tiene ese respaldo del Tesoro de Estados Unidos, que Macri ciertamente no tuvo. Eso también fortalecerá su posición para resistir cualquier ataque al límite superior de la banda del peso.

Aunque si la banda se expande muy rápido, eso tampoco es positivo para su programa. Su equipo teme que un tipo de cambio flotante sería completamente inestable y que, si empezara a depreciarse el tipo de cambio de manera incontrolable, no tendrían los medios para resistirlo. Tiempo atrás sostuve en una conferencia en Berkeley que si Milei cree —y si es correcto— que el Tesoro lo respalda, esa también es una fuerza estabilizadora que debería reducir la volatilidad del tipo de cambio. No habría un disparador claro para que intervinieran, pero aun así es una gran bazuca en el armario. Este es un activo que podría sostener un régimen más flexible, más determinado por el mercado, donde realmente se apunte a bajar la inflación. Y en la medida en que haya acumulado credibilidad y capital político, podría anunciar una meta de inflación. Creo que se observaría que las expectativas se alinean si hubiera una trayectoria realista de reducción de la inflación en los próximos años.

- ¿No cree que, dado lo que acaba de mencionar, la historia de alta inflación en Argentina con dos hiperinflaciones, es lógico el temor a un régimen cambiario más flexible?

- Ya están en un régimen que fija muy débiles restricciones a la inflación. Y además no hay meta de inflación. Creo que esos factores también son desventajas del régimen actual. Para mí, y para muchos otros economistas, la meta de inflación tiene más sentido. Tiene mala reputación desde que Macri la intentó implementar, pero creo que Milei es un líder diferente y está en una posición política distinta.

– En relación a la mala reputación, el país tiene una muy débil entre los inversores por su historia de defaults, muchos programas fallidos con el FMI y excesivos cambios de regímenes económicos. Al mismo tiempo, algunos de esos inversores elogian políticas como el superávit fiscal y la desregulación. ¿Es posible convencerlos para que vuelvan a la Argentina?

- Se necesita un período de estabilidad en el que las políticas funcionen. Y la historia ha demostrado que, si los inversores creen que hay estabilidad, vuelven. Volvieron con Macri también. Y Argentina tiene considerables recursos naturales que podrían ser imanes para lograr más inversión extranjera. Creo que los esfuerzos de desregulación darán frutos, siempre que no sacudan demasiado el equilibrio político y provoquen un regreso peronista en 2027. Argentina tiene un historial único de fracasos, pero también activos únicos y por eso hace 100 años era uno de los países con mayor ingreso per cápita del mundo. Observamos en toda América Latina, incluso en países con malas historias de inflación, regímenes de metas de inflación exitosos que están funcionando. El consenso es que, en muchos casos, como Brasil o Chile, la calidad de la política macroeconómica es tan alta que llamarlos emergentes es casi un legado de su historia más que de su presente; ese un gran cambio. Dado los recursos de Argentina, el capital humano, el potencial está; son elementos que otros países no tienen y Argentina sí, aunque lamentablemente, el movimiento peronista está muy arraigado. El peronismo es mucho más que un partido político: es un sistema dentro de un sistema. Y a ese sistema lo debilita el éxito económico, por lo cual Milei debe lograr sobre todo que ese éxito esté lo más ampliamente repartido en la sociedad. Aunque no soy un experto en historia y sería muy bueno poder preguntárselo a Carlos Díaz-Alejandro, es importante preguntarse cuáles son las raíces de esta disfunción política en Argentina. También es clave pensar cómo abordarla. ¿Es posible también una transformación política? Creo que la política está determinada por la economía en muchos sentidos. Por cierto, lo que no ayuda son los escándalos de corrupción actuales, porque entonces se hace más difícil diferenciarse de los peronistas. Los peronistas han sido masivamente corruptos. Y como gobierno no quieres que los votantes digan: “No hay diferencia”. Eso fue problemático y fue una de las causas de la inestabilidad en septiembre y octubre.

-Mencionó el apoyo del Tesoro de EE.UU. como una bazuca. ¿Cree que pese a contar con esa bazuca la Argentina podría tener la necesidad de reestructurar su deuda?

- Creo que reduce la probabilidad, pero no se puede eliminar. Hay presiones políticas en Estados Unidos e inclusive dentro de la coalición de Trump hubo voces en contra el programa de rescate. Las medidas de liberalización comercial para permitir más importaciones de carne fueron controvertidas entre productores estadounidenses, que son parte importante de la base política de Trump. Además, las posiciones de Trump son bastante inestables: interviene en Venezuela, en Irán y algunos se preguntan por qué Estados Unidos toma estas medidas. Así que no se puede tomar el apoyo estadounidense como absolutamente sólido. Además, ya no existe consenso bipartidista en la política exterior norteamericana, eso se ha perdido.

- ¿Este respaldo podría debilitarse tras las elecciones de medio término en Estados Unidos de este año?

- Sí, si hay un cambio político en noviembre podrían cambiar las políticas del Tesoro. Parte del poder de Estados Unidos se basaba en que sus compromisos eran creíbles porque eran bipartidistas. Trump ha quemado mucha de esa credibilidad. Ahora se ve a Estados Unidos como volátil, con decisiones volátiles sin respaldo institucional. Eso incluye a la Argentina y a otros países de América Latina.

- El FMI ha sido criticado en numerosas ocasiones por los problemas económicos de la Argentina. ¿Cómo evalúa esta relación compleja entre el FMI y el país?

- En general, creo que el FMI no ha sido lo suficientemente duro en muchas ocasiones, y eso ha generado problemas. Parte de esta estrategia ha consistido en no querer alterar un equilibrio político frágil. Macri llegó y todos respiraron aliviados porque los peronistas se habían ido y se podía volver a creer en las estadísticas públicas. Y, por cierto, este tema del índice de precios de nuevo…son decisiones que no deberían tomarse.

Durante todos estos programas con el Fondo, los gobiernos argentinos no cumplieron exactamente con lo que el FMI pedía. Pero, en cierta medida, es como el dicho: si debes mil dólares, tú tienes un problema; si debes diez millones, el problema lo tiene el acreedor. Y el Fondo hizo el mayor préstamo de su historia a la Argentina, en parte porque la administración Trump respaldaba muy fuertemente al país. Creo que no hubo condiciones suficientemente duras a medida que la política avanzaba. Y ahora es muy difícil para el Fondo ajustarle las tuercas a Argentina, porque su mayor accionista es Trump y él no va a querer condiciones duras que puedan dañar políticamente a Milei. Esa es una lucha actualmente.

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