El dato del IPC de febrero del 2,9%, que dio a conocer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) el jueves, volvió a encender la polémica. No solo porque marcó el noveno mes al hilo que desacelera el índice y seis meses seguidos arriba del 2%, sino que también reavivó el debate acerca de la medición de la inflación: con la nueva canasta arrojaba un 3,1% y, desde que asumió Javier Milei, una diferencia de 43,9 puntos porcentuales por encima.
“Con la actualización de los ponderadores incorporando la información Engho 2017/18 (con mayor peso de servicios dentro de la canasta de consumo), la inflación de febrero habría sido del 3,1%”, sostuvo la consultora LCG. Desde el entorno del ministro de Economía, Luis Caputo, reconocieron que el dato hubiera sido más alto. Felipe Núñez, director del Banco de Inversión y Comercio Exterior sostuvo en sus redes sociales que la inflación “daba entre 3 y 3,1%”. El mes pasado, el Gobierno canceló el lanzamiento de la nueva canasta, lo que derivó en la renuncia del titular del Indec, Marco Lavagna.
Si bien la diferencia es de apenas unas décimas, el contraste se hace evidente cuando se compara con los últimos dos años. La inflación oficial acumulada entre diciembre 2023 y febrero 2026 fue del 280,5%; en caso de aplicarse los nuevos ponderadores arrojaría un 324,5%, según cálculos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA). El IPC actualizado marca una diferencia de 43,9 puntos porcentuales más desde que asumió Milei.
El dato del segundo mes del año complica las aspiraciones del presidente Javier Milei de converger a un número por debajo del 1% para mitad de año o agosto, incluso para la nueva fecha que dijo el ministro de Economía, Luis Caputo, para septiembre u octubre. Pero también resalta que la inflación se encuentra todavía en niveles altos. En ese sentido, el economista y expresidente del Banco Nación Carlos Melconian criticó la inflación mayor al 2%. “Es bueno cuando arrancás el gobierno, no dos años después”, afirmó a Radio Rivadavia.
La cifra de febrero “confirma un nuevo tropiezo en la narrativa oficial de desinflación y refuerza la idea de que la economía argentina atraviesa un proceso de reaceleración inflacionaria en un contexto macro cada vez más complejo”, señaló Haroldo Montagú, economista de la consultora Vectorial y exviceministro de Economía. Y agregó: “El aumento de precios responde tanto a decisiones de política económica –la pérdida de potencia del ancla cambiaria y la acumulación de correcciones de tarifas postergadas durante el año electoral– como a shocks externos incipientes. Frente a este escenario, el Gobierno insiste en inclinarse nuevamente por su herramienta preferida para moderar el impacto inflacionario: permitir una mayor apreciación cambiaria”.
Otro dato que desmantela que la dinámica inflacionaria está lejos de las aspiraciones oficiales es el acumulado de los dos primeros meses del año: 5,9%. Con este número, la suba de precios ya se devoró más de la mitad de lo que el Gobierno tiene proyectado para todo 2026 en su Presupuesto, que era un aumento de 10,1%.
Después de estas cifras, Argentina se mantiene entre los países de Latinoamérica con mayores niveles de inflación. En concreto, el acumulado de febrero se ubica en el segundo lugar sólo detrás de Venezuela, que registró 51,9% en lo que va del año, en medio de una crisis política por ser atacada por Estados Unidos y tras la captura de su presidente Nicolás Maduro.
Golpe al bolsillo. El debate sobre la medición no es menor al momento de estimar el poder adquisitivo de los trabajadores. Los salarios en términos reales perderían 9,4 puntos porcentuales más con la nueva canasta.
“En diciembre 2025, los salarios registrados (tanto del sector público como privado) experimentaron una caída del 7,1% respecto a noviembre 2023. Al ajustar el índice de salarios registrados con la canasta de consumo de la Engho 2017/18, la reducción del poder adquisitivo entre noviembre 2023 y diciembre 2025 alcanzó el 16,5%”, concluyó el CEPA.