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El conflicto en Medio Oriente sacude los precios de las materias primas: qué se espera para el trigo y el pan

hace 16 horas en infobae.com por Lola Loustalot

El aumento de las tensiones en Medio Oriente volvió a agitar los mercados internacionales de materias primas internacionales. En el caso del trigo, las tensiones geopolíticas generaron episodios de volatilidad en los precios globales, aunque en Argentina el impacto fue limitado por la abundante cosecha local y la elevada disponibilidad de granos, que amortiguan las fluctuaciones internacionales y reducen la posibilidad de que la bonanza productiva se traduzca en ingresos extraordinarios para la economía.

Una de las razones que explica esta situación es el encarecimiento de insumos y costos logísticos, y el efecto sobre los precios FOB locales del trigo argentino, que permanece acotado: la cotización aumentó apenas 0,5% tras el inicio del conflicto en la región, frente a subas de hasta 5% en otros orígenes, detalló Emilce Terré, investigadora y economista de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

Esta diferencia obedece, en parte, a la ubicación geográfica y a la capacidad de abastecimiento nacional, que ponen a Argentina como uno de los pocos países exportadores que atraviesan la coyuntura sin señales de preocupación ni por oferta interna ni por incrementos abruptos en el precio del cereal.

En este entorno, distintos especialistas coinciden en que, al menos en el corto plazo, la abundante oferta local de trigo funciona como un factor de contención para el precio de la harina y limita la posibilidad de subas abruptas en el pan, aunque los panaderos advierten que los costos de servicios, combustibles, salarios y alquileres, siguen presionando sobre los precios y el consumo de los hogares.

Argentina alcanzó una producción histórica de 30 millones de toneladas de trigo, superando de forma considerable el anterior techo de 21 a 23 millones de toneladas, dijo Terré.

De ese volumen, cerca de 16 millones de toneladas ya fueron vendidas, y existe una disponibilidad exportable cercana a 17 millones de toneladas, según Gustavo Idígoras, presidente del Centro de Exportadores de Cereales (CEC). Estos niveles, inéditos en la historia del sector, explican por qué la volatilidad internacional produjo un impacto local moderado.

Argentina logró una cosecha récord

En síntesis, la Argentina logró una cosecha récord de trigo, maíz, cebada y girasol, pero ese salto productivo no se refleja en mayores ingresos de divisas. El principal motivo es el estancamiento de los precios internacionales, al que se suma el adelantamiento de liquidaciones que se produjo en septiembre de 2025, cuando la eliminación temporaria de derechos de exportación aceleró ventas y embarques.

Según la BCR, el ingreso proyectado por exportaciones del sector para 2026 en el Mercado Libre de Cambios rondará USD 34.530 millones, prácticamente idéntico al valor alcanzado en 2025, a pesar del aumento en los volúmenes exportados. El impacto adicional de esa liquidación anticipada se hizo notorio, ya que el ingreso de divisas del agro en el último trimestre de 2025 fue el menor registrado desde 2005 para igual período.

Los últimos datos de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y CEC informaron que el sector liquidó USD 1.289 millones en febrero de 2026, lo que significó una reducción del 30% respecto de enero y un total anual de USD 3.140 millones acumulados.

Esta caída responde al anticipo de ingresos y a un entorno internacional menos favorable en materia de precios, así como por diversos paros y menos días de actividad. En enero, el sector había registrado USD 1.850 millones, monto un 82% superior al de diciembre de 2025, sostenido por embarques de trigo, cebada, maíz y subproductos de la soja.

La volatilidad global en los precios de insumos energéticos y fertilizantes, como urea y gas, representa una presión adicional sobre los márgenes de la producción nacional. Más del 33% de los fertilizantes circula por el estrecho de Ormuz, epicentro logístico amenazado por la crisis geopolítica, de manera que se encarecieron los fletes marítimos a la vez que disminuyó la competitividad argentina frente a otros mercados que obtienen mejores condiciones de venta desde países como Australia favorecidos por la cercanía.

Más de un tercio de

El costo local para la cadena agroexportadora aumenta por la distancia a los centros de consumo, donde reside el 85% de la población mundial, y por la dependencia de insumos importados para la fabricación y la logística. “Hoy lo que más define este mercado es la volatilidad y la incertidumbre”, afirmó Terré.

El mercado global reaccionó con compras especulativas de contratos agrícolas: en el último mes, los fondos internacionales sumaron 540.000 contratos en el mercado de futuros de Chicago, empujando los precios internacionales en episodios puntuales. El trigo en esa plaza llegó a USD 218 por tonelada, el valor más alto desde febrero de 2025. Sin embargo, este impulso se asocia a movimientos financieros y no con variaciones reales en la oferta y demanda mundial.

A pesar de la estabilidad de los precios relativamente estables y elevada disponibilidad de trigo contrasta con la crisis que atraviesa el sector panadero en la provincia de Buenos Aires. El Centro de Panaderos de Merlo y la Cámara de Industriales Panaderos señalaron que el consumo de pan cayó 45% en el primer trimestre de 2026 respecto del año anterior.

El consumo de pan cayó

Las causas principales son la caída generalizada de ventas vinculada a la pérdida de poder adquisitivo, mientras el sector enfrenta incrementos persistentes en insumos, servicios y combustibles.

Con vistas a la campaña 2025/26, Argentina espera una producción total de granos cercana a 160 millones de toneladas, según proyecciones de la BCR.

La cosecha fina estableció nuevas marcas con 29,5 millones de toneladas de trigo, 5,6 millones de cebada, mientras entre los granos gruesos el maíz alcanzaría 62 millones y el girasol marcaría su mayor cosecha del siglo con 6,6 millones de toneladas. La soja, con 48 millones de toneladas, se ubica por debajo de años anteriores, pero con rindes superiores, explicado por una menor superficie sembrada.

El aumento en la oferta podría llevar las exportaciones de granos y derivados hasta 113 millones de toneladas, superando en casi 10 millones el récord de la campaña 2018/19.

Este desempeño permite proyectar para 2026 un ingreso de USD 34.530 millones en el Mercado Libre de Cambios, mientras que el aporte por Derechos de Exportación para el Estado Nacional se estima en USD 4.650 millones, en niveles similares a los del año previo.

El aumento en la oferta

El complejo sojero aportará USD 3.420 millones en retenciones, el complejo maíz USD 720 millones (30% más que en 2025), trigo USD 300 millones (alza del 21%) y girasol USD 115 millones (suba del 60%), en función del mejor volumen exportado y precios internacionales favorables, señala la BCR.

Para los próximos meses, el inicio de la campaña gruesa a partir de marzo y la evolución de los costos logísticos y de insumos determinarán la capacidad de la agroindustria para transformar los volúmenes récord en divisas efectivas.

Mientras tanto, el sector agroexportador continúa representando 48% de los envíos argentinos al exterior. La tendencia de liquidación de divisas se proyecta al alza respecto del promedio de los últimos cinco años, sostenida por el volumen exportable y cierta estabilización de los precios internacionales, a pesar de la volatilidad en los mercados globales.

Por el bajo nivel de